Al final de la escapada

Miguel Núñez fue “uno de los mitos de la infancia” de Albert Solé, director del documental Al final de la escapada, en el que se repasa la vida, y muerte, de este comunista convencido. Núñez iba para “ligón profesional” y terminó siendo un eterno revolucionario, tal como se descubre a lo largo del metraje. Empero, su vida, ¡quién lo diría disfrutando de su sentido del humor!, fue un penar continuo. Estuvo 17 años preso por el gobierno franquista, vivió el exilio en Francia y allí, trabajando en una cantera bajo el nombre de François Roix, enfermó de silicosis. Ironías de la vida, su propio partido, el PCE, precipitó su muerte por enfermedad. De esto, en el fondo, trata la película, del derecho de un hombre a morir dignamente.

Fotograma de Al final de la escapadaPero la cinta es mucho más. Es un homenaje a toda una generación de represaliados, un canto a la vida y una declaración de amor y admiración en toda regla. Núñez es, fue, un completo desconocido para miles de jóvenes y, salvo por este documental, seguiría siéndolo. Curioso tratándose del fundador de las Juventudes Socialistas Unificadas y del PSUC. Sin embargo, para todo el que lo conoció se convirtió en una persona inolvidable. Una lástima apenas intuir su atrayente figura gracias a este honroso y sincero trabajo de Albert Solé.


Sin embargo, lejos de convertirse en una hagiografía gratuita, Al final de la escapada repasa las vivencias de Núñez y las de sus “camaradas” y nos muestra el deseo de un hombre, más que lúcido, de “apearse” de esta vida sin sufrir. Dos vértebras rotas a golpes y una hija a la que apenas conoció remarcan por lo que tuvo que pasar en vida. Ése no querer seguir sufriendo, atado a una bombona de oxígeno marca sus últimos días. De nuevo la lucha, por hacer valer su testamento vital, refleja el carácter de este hombre de personalidad magnética.

Pero también dan buena fe de la “madera vital” de la que estaba hecho Núñez su implicación con los más desfavorecidos. Cuando todo indicaba que su carrera política le auguraba un plácido retiro de “burócrata”, él decidió poner mar y tierra de por medio y colaborar en diversos proyectos humanitarios en América Latina.

Al final de la escapada es un largometraje cuyo visionado debería ser obligatorio en Secundaria, porque antes de pasar página conviene haberla leído, como recuerda en un momento de la cinta el poeta Marcos Ana, el preso político que más años pasó entre rejas (42) por decisión del régimen franquista. Pero esos mismos jóvenes, sugiere Núñez, también deberían saber que la muerte forma parte de la vida. Y así, con esa sencillez y sin apenas hacer ruido, más que el de su respirador, el seductor incorregible se va apagando y abandona este mundo. Nosotros, que le hemos cogido cariño desde el minuto uno, aguantamos el tipo y tratamos de parecer más hombres por no llorar. Pero, como acabamos de ver, ser hombre es mucho más que eso.

Muy recomendable documental de Albert Solé, quien ya atesora un Goya por Bucarest, la memoria perdida (2009), en el que abordaba el trasunto de la memoria histórica desde los ojos de su padre, el político enfermo de Alzheimer, Jordi Solé Tura.

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