Los Vengadores (The Avengers)

The AvengersAcudir a una sala de cine es para algunas personas una liturgia. Cuando tienes doce años visitar cada sábado por la mañana tu tienda de cómics favorita también lo es. Se trata de la culminación de una interminable semana de espera para conocer las nuevas aventuras de tu héroe favorito. Spiderman al principio, luego Batman, después Conan -y su espada salvaje-, para, años más tarde, comenzar a proliferar esas colecciones en las que se reunían diversos personajes pertenecientes a una misma editorial. Recuerdo que Bruguera publicó en España a principios de los 80 una serie llamada Pocket de ases. Luego llegaron Watchmen, La muerte del Capitán Marvel… Uno se fue haciendo mayor, pero trató de conservar intacto en su memoria el recuerdo de esas mañanas de paseo -yo incluso diría que de carrera- en pos de una nueva aventura de tu personaje favorito.

Superman - Christopher ReeveEn aquellos años apenas se podían vislumbrar los cambios que la tecnología ejercería en el cine. Para una generación que asistió ojiplática al primer vuelo de Superman, por cortesía de Richard Donner, todo lo que vino después eran mortales carpados con triple tirabuzón. Alardes técnicos difíciles de digerir y en ocasiones ampulosamente innecesarios. Los años fueron pasando y los héroes personales se tornaron mucho más carnales, aunque no por ello menos épicos. El cine, como industria, también se vio obligado a reinventarse y optó por los atajos. Simplificar, cortar y pegar, repetir fórmulas hasta la saciedad. Hasta el punto de, sin ningún atisbo de rubor, reinterpretar -en ocasiones plano por plano- éxitos pretéritos. Reboot. Erase and rewind. Pero unos cuantos seguimos aferrándonos a nuestros recuerdos. Guardamos las entradas de las películas que nos gustaron -incluso todas- y conservamos apilados en el rincón de un armario todos aquellos cómics que nos acompañaron a lo largo de nuestra infancia y juventud. Los restos de aquel naufragio emocional son perfectas tablas de salvación en los angustiosos tiempos que corren. Necesitamos héroes, pero tenemos demasiados dioses.

The Avengers, cartel de la películaÉste es el espíritu que subyace en la última apuesta de la industria hollywoodiense por el cine de superhéroes. Después de haber abierto el melón con no menos de una decena de títulos, la franquicia también tenía que dar su triple salto mortal. Más allá de especualciones, Bryan Singer demostró con X-Men (la Patrulla X, de toda la vida) que eso de juntar a varios tipos embutidos en mallas funcionaba. Sobre todo si detrás de la pirotecnia de los efectos especiales había una historia que contar. No me cabe ninguna duda de que Joss Wheldon (director y guionista de Los Vengadores) tuvo muy presente desde un primer momento que la historia era todo. Que sin ella, su película no sería más que una sucesión de secuencias de presentación de personajes hasta llegar a la batalla final, noventa interminables minutos más tarde, y después la nada. Ningún recuerdo. Erase and rewind. “No pasa nada, si ésta no ha funcionado siempre podremos volver a hacerla dentro de tres o cuatro años”. Pero Wheldon no quería eso, así que urdió una precisa y calculada trama en la que enredar tanto a los espectadores más jóvenes como a los antiguos devoradores de tebeos. Una historia que dura casi dos horas y media, pero que en ningún momento resulta larga o pesada. El primer volumen de una serie limitada convertido en película. Esto es Los Vengadores. La mejor película de superhéroes que se haya hecho nunca. La mejor, teniendo en cuenta que Watchmen es una novela gráfica y nuestros queridos Vigilantes, antihéroes.

Los Vengadores se puede, y debe, disfrutar de forma aislada del resto de títulos que componen la franquicia. Una retahíla de ese cine sin ideas, que se ha visto obligado a recurrir a los cómics como fuente de inspiración y vehículo de consumo rápido e inocuo. Por suerte, estos Vengadores contienen mucho más cine que todos los anteriores pastiches juntos. Pese a ser una recreación se atisba desde su arranque el respeto y la fidelidad con el original en papel. Desde la presentación de la historia, pasando por la captación de los héroes y su llegada a S.H.I.E.L.D., todo sucede como lo haría en las páginas de un cómic.

Los Vengadores (The Avengers)El excesivo final es el habitual en todas estas crossovers. Muerte y destrucción. De nuevo el centro de Manhattan es víctima del caos, pero ahora -una década después- los espectadores yankis -a quienes va dirigida la película, no nos engañemos- ya pueden enfrentarse al 11-S desde otra perspectiva. A ello ayuda el humor. Inteligentemente diseminado en pequeñas dosis a lo largo de los toma y daca verbales -en ocasiones más dolorosos que los físicos- a los que se enfrentan los integrantes de este supergrupo. De todos ellos, destacar la presencia, ¡por fin!, de un Hulk bastante más fiel al espíritu original. Bueno, ésta es sólo la opinión de un joven lector de cómics que, aunque algo más crecidito, se ha vuelto a encontrar con aquellos personajes que le animaban las tardes de los fines de semana y alentaban su imaginación. Supongo que para quien no haya vivido algo así esto no será fácil de entender.

Ah, se me olvidaba. Si vas a verla al cine no te marches hasta que no acaben los títulos de crédito. Aunque si has llegado hasta aquí después de leerte todo lo anterior, ya sabías esto.

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2 comentarios en “Los Vengadores (The Avengers)

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