Empezar de cero en Senegal

Maite EncisoAntaño los reportajes se gestaban en las conversaciones entre compañeros que surgían en las mesas de las redacciones, en la máquina del café o a la puerta del trabajo, fumando. Ahora, aunque parezca increíble, los proyectos surgen en las redes sociales. Este reportaje surgió -por casualidad- durante una conversación entre dos colegas de profesión, uno desempleado y otro, por desgracia, camino de estarlo. El tercer interlocutor, que se sumó a la charla, terminó convirtiéndose en la protagonista accidental de esta historia. Su nombre es Maite Enciso y, como hasta hace poco rezaba en su perfil de twitter, es: “licenciada en Filologia. jefe de Ventas de promociones inmobiliarias, reinventándome y aprendiendo de todos vosotros”. Toda una declaración de intenciones que, de facto, se ha hecho realidad. Enciso es una vallisoletana ‘de toda la vida’ que de la noche a la mañana se encontró con que el negocio de la venta de casas se iba a pique. Maite vio como uno tras otro sus compañeros eran despedidos en esa época en la que las promotoras inmobiliarias eran “las malas de la película”. “Fui casi la última en ser despedida, porque era jefe de Ventas, coordinaba oficinas y personal de ventas, hasta que al final me quedé sola y no se vendía nada”. Diez años  de trabajo y una licenciatura en Filología alemana parece que, dos años después de aquello, no han sido suficientes credenciales para encontrar un nuevo empleo. Durante estos 24 meses se han sucedido las entrevistas de trabajo, los cursos de formación, los viajes a otras ciudades…”He enviado más de 1.000 currículos. Mi CV está colgado y actualizado en unas 20 webs de empleo y el tiempo iba pasando…”.

Con ese paso del tiempo, y esa silenciosa angustia, Enciso empezó a pensar en que su futuro profesional quizá estaría fuera de España, de su casa y de su ciudad. En noviembre pasado viajó a Bristol “para refrescar el inglés y ver si había alguna opción”. Como es lógico, Enciso no ha perdido el tiempo y también ha sondeado las posibilidades con uno de sus familiares que trabaja en una multinacional norteamericana y con “una amiga de twitter”. Esta última es quien le habló de Senegal. “Ella tiene una casa allí a la que van todos los años en verano y Navidad y me contó que conocen muchos españoles que se fueron para allá y les va bien. Además de que el sector inmobiliario tiene movimiento por la cantidad de viviendas que se están construyendo en la costa para turistas europeos”, desvela. En su decisión también pesa el hecho de que allí se hable francés, idioma que estudió desde pequeña y que es el que mejor conoce (de las tres lenguas extranjeras que habla). Maite no está casada, no tiene hijos -aunque sí dos perros-, por lo que la decisión es menos complicada. Posee vivienda en propiedad, aunque todavía paga hipoteca, pero pese a que dispone de algunos ahorros -que también ayudan- se resiste a seguir parada, “mirando, dejando pasar el tiempo”.

Porque como ella misma reconoce, “aquí no se ve mejoría y parece que va para largo”. Así que el próximo 20 de agosto aterrizará en Dakar dispuesta a conocer el país y a su amiga virtual. “Nos conoceremos en persona cuando vaya a buscarme al aeropuerto. Fue ella quien me animó a emprender esta aventura y me alojaré en su casa doce días”, explica. Una vez allí, estudiará las posibilidades de negocio en el país sin descartar ningún proyecto. Quizá alguno “relacionado con la tierra” y para el que quiere contar con la colaboración de un familiar. Pero todo son todavía proyectos e ideas que bullen en su cabeza. Sueños que alientan una esperanza que parecía perdida después de meses de búsqueda infructuosa.

Y si todo va como ella espera, entrará en acción otro tuitero más. Un abogado madrileño al que también ha conocido a través de la red de microblogging y que será la persona que la ayude con los trámites y la embajada. “Es increíble la capacidad de twitter para contactar, relacionarse y entablar conversaciones que pueden llegar a convertirse en hechos y pasos concretos. En mi entorno sorprende, a mis padres les preocupa un poco, pero el mundo 2.0 es así. Y a mí me gusta”, afirma con la ilusión de un niño la mañana del seis de enero. “Si vas a África con pocas exigencias y dispuesta a todo, la vida es fácil y sencilla, y la gente acogedora y feliz”, augura. Pero antes toca cumplir con los trámites. Pasaporte, vacunas (malaria, fiebre amarilla…) y toneladas de esperanza. Una nueva aventura. Como cuando hace dos años, justo ahora, al poco de perder su trabajo decidió durante un mes entero y partiendo de Roncesvalles hacer el Camino de Santiago.

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