Homeland

HomelandSi por algo se caracteriza Homeland, adaptación de ésta otra serie israelí, es por la intensidad de sus tramas y las interpretaciones de sus protagonistas. No sólo la pareja que conforman Claire Danes y Damian Lewis, sino toda la panoplia de secundarios que pivotan a su alrededor y que la han convertido en la gran revelación de las dos últimas temporadas en las parrillas de programación de todo el mundo. Y todo, pese a que su argumento pudiera resultar localista en exceso y deliberadamente encaminado a enganchar al público estadounidense. La solidez de sus guiones y las convincentes actuaciones de un reparto que ya se ha ganado un hueco en la memoria de los devoradores de series de televisión le ha servido a Homeland para garantizarse una tercera temporada e incluso para desmarcarse del futuro de su hermana mayor israelita.

Poco se puede contar de este thriller psicológico sin destripar alguna de las subtramas que enriquecen la compleja historia que entrelaza los destinos del veterano de guerra Nicholas Brody y de la agente de la CIA Carrie Mathison. La gran virtud de este producto de la cadena Showtime está en haber conseguido hacer accesibles al gran público las poliédricas relaciones que se establecen en las entrañas del cuartel de inteligencia de Langley merced a introducir al espectador en ellas a través de los ojos -y las entrañas- de uno de sus agentes. Más allá de su incuestionable atractivo como vehículo de suspense y puro entretenimiento, hay tanto talento condensado en los 60 minutos de cada uno de sus capítulos (12 por temporada) que su visionado se ha convertido en una obligación para todo amante de las historias bien contadas y mejor rodadas.

Recién concluida en Estados Unidos su segunda temporada, muchos ya estamos descontando las fechas para el comienzo de la tercera. Más que para ir cerrando las puertas que se nos van abriendo a medida que la historia avanza -que también-, para reencontrarnos con unos personajes que han hecho nuestros sus anhelos, esperanzas y temores. Y todo ello pese a Morgan Saylor (Dana Brody) y su molesta manía de juntar las yemas de los dedos en todas y cada una de sus apariciones en pantalla. Ella debería haberse quedado junto a Finn Walden para siempre.

5 comentarios en “Homeland

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  3. Me sumo a los que cuentan (o descuentan) los días para el regreso de esta serie. Es la primera vez que sigo una serie al mismo ritmo que la emiten en EEUU. De algún episodio he visto el final de pie porque no me aguantaba sentado; y además de los dos protas me entusiasman Mandy Patinkin y Morena Baccarin (ésta me entusiasma en dos sentidos). Y la niña… No es lo mejor de la serie, pero no me parece que esté mal.

  4. Jajajaja, duras declaraciones contra Morgan Saylor, una estupenda actriz. Estupenda. Sí que es molesta su manía con las manos y juntarlas (que explotaron divinamente en el sketch de SNL).

    Esta serie es una de las mejores que he visto en mi vida. Al principio la definía como “24 con jazz y una mujer” pero es evidente que esa definición se le quedó cortísima bien pronto y que ha superado con creces a una de sus inspiraciones. La segunda me ha gustado aún más que la primera.

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