Lo mejor del año 2012

Cada año se hace más complicado esto de elegir ‘lo mejor’. Quizá sea debido al pernicioso efecto de acumulación que se produce mes a mes. Cuando ya crees que tienes ‘el disco del año’, de repente escuchas una canción en la radio que da al traste con todas tus convicciones. Y lo mismo ocurre cada vez que pisas una sala de cine o lees la reseña de alguno de tus críticos de cabecera. Una densa amalgama de sentimientos ambivalentes me impulsaban a evitar el resumen anual. Despachar la -autoimpuesta- tarea con un par de listados, doy fe de que existieron, en los que quedasen recogidos los top ten de cada categoría patria y foránea y… listo.

Pero ésa nunca fue la idea que impulsó este blog. Así que vamos allá. Repasar un año es complicado, sobre todo cuando a nivel personal -y profesional- ha sido tan completo como el recién enterrado 2012. Repleto de sorpresas, sobre todo en lo musical. Lo cinematográfico sigue sometido a la dictadura de la taquilla. Las descargas son una dura competencia, pero cuando se realiza un producto de calidad y se ‘vende’ bien ningún verdadero aficionado -no ya cinéfilo- se resiste a ver una película en pantalla grande. Aunque los precios actuales de las entradas nos hagan cuestionarnos ciertos principios que creíamos inquebrantables.

MÚSICA

Silvia Pérez Cruz - 11 de novembreEn lo musical, 2012 nos trajo tres gratas sorpresas nacionales como fueron el descubrimiento de la portentosa voz y la sensibilidad de Silvia Pérez Cruz y ese disco imperdible titulado 11 de novembre en el que la música con mayúsculas no entiende de etiquetas ni géneros. Tan solo belleza, disfrute, deleite. Y una voz, que impregna los sentidos y te transporta. Un álbum mediterráneo por los cuatro costados y que supone un redescubrimiento con cada nueva escucha. También nos trajo este 2012 a Izal, de los que ya hablamos aquí en su día, con su disco Magia y efectos especiales y al asturiano de Dundee Sethler Daniels con Batalla.  A estas gratas sorpresas debemos sumar el acierto que supuso para Marlango su paso al castellano en Un día extraordinario; la esperada vuelta de Xoel López -despojado de alias- con su trabajo quizá más personal, Atlántico; la cara más oscura de The New Raemon, con Tinieblas por fin; y álbumes incontestables como Las orillas, de los buscavidas McEnroe; Ceremonia, de La bien querida y nunca suficientemente ponderada Ana Fernández-Villaverde; Herreros y fatigas, gustosa cabriola de kraut-synth-pop-cañí que firman Klaus & Kinski; y, otro descubrimiento, Rufus T. Firefly, con Ø. El esperanzador viaje al futuro de la música patria. Supo a poco el excelente SLNT FLM de L. A. Queremos más canciones en este 2013, Luis Alberto.

Sera Cahoone - Deer Creek CanyonEn lo internacional la selección es todavía más compleja, pero 2012 no se entendería sin esa maravilla facturada por Johannes Mayer (The Late Call) y titulada Pale morning light. Como tampoco lo haría sin la brillante melancolía que Elisabeth Morris y sus chicos (Allo Darlin’) destilan en Europe, su segundo largo y todo un discazo de principio a fin. Las muy disfrutables apuestas sonoras del año fueron los nuevos trabajos de bandas consagradas para el gran público como Two Door Cinema Club y ese frenesí de riffs que es Beacon; The XX, con su bendito más de lo mismo en Coexist; Beach House, derrochando sensibilidad en cada uno de los beats por minuto de Bloom; y la muy esperada vuelta de James Mercer y los suyos (The Shins) con ese injustamente olvidado discazo que es Port of Morrow. Sorprendente fue el regreso de Godspeed You! Black Emperor, tras una década en silencio. 2012 supuso además la vuelta de Sigur Rós con nuevos temas tras su anunciado hiatus. Valtari es una apisonadora musical, muestra del talento de los islandeses. Del mismo modo que lo fue Words and music by Saint Etienne, un disco para el que todas alabanzas son pocas. También regresó, por partida doble, Mark Kozelek. Tanto en solitario como con Sun Kil Moon, con quienes facturó una delicia titulada Among the leaves. Aunque para mí, la sorpresa del año ha sido la irrupción de Sera Cahoone con su segundo álbum, Deer Creek Canyon. El legado de K. D. Lang ya tiene digna sucesora.

CINE

La calidad de los estrenos cinematográficos del extinto 2012 es harina de otro costal. Muy pocos títulos sobresalen entre la monocorde tendencia del cine español, empeñado en fotocopiar comedias adolescentes yankies sazonadas con ese cachondeo nuestro tan racial de coñotetas cacaculopedopis, así como en trasladar episódicos éxitos literarios a la pantalla grande. Por desgracia, Álex de la Iglesia patinó con su apuesta por la comedia ácida en La chispa de la vida al igual que, por muy distintos motivos, lo hicieron Gerardo Herrero (Silencio en la nieve) y José Luis Cuerda (Todo es silencio), respectivas adaptaciones de Ignacio del Valle y Manuel Rivas.

Iceberg, de Gabriel VelázquezVerónica Echegui tuvo el dudoso honor de participar en dos de las películas, a priori, más prometedoras del año. Por un lado, Katmandú, de Icías Bollaín, que pasó totalmente desapercibida y a la que el (auto)doblaje -se rodó en inglés- le hizo un flaco favor; y, por otro, Seis puntos sobre Emma, puesta de largo de Roberto Pérez Toledo. Relato integrador con un brillante arranque, que naufraga en su tercio final no se sabe muy bien si por falta de presupuesto o de ideas. Y que comete el incomprensible error de recurrir para su desenlace a los clichés de los que pretendía desmarcarse en su propuesta inicial. Fin, de Jorge Torregrossa se enmarca también en ese grupo de quiero-y-no-puedo, aunque su resolución es mucho más satisfactoria que la muy fallida -y mejor envuelta- Buscando a Eimish, de Ana Rodríguez Rosell. Las tramposas -aunque por muy diferentes motivos- El cuerpo, Luces Rojas y Lo imposible (¿cine español?) demuestran que el monstruo sigue siendo capaz de engullir talentos a la misma velocidad que engorda egos. Entre lo mejor del año están, sin duda, Arrugas, película de animación basada en el cómic de Paco Roca que retrata la fragilidad de la vida y de la memoria azotada por el mal de Alzheimer y Grupo 7 (pese a Mario Casas). También lo están Blancanieves, de Paco Berger, herida de muerte en taquilla antes de su estreno por el éxito de la oscarizada The artist,  De tu ventana a la mía, de Paula Ortiz, que se presentó en Seminci; y, cómo no, Iceberg, esa pequeña maravilla que derrocha sensibilidad dirigida en 2011 por Gabriel Velázquez y que no se estrenó en cines hasta mediados de junio. No está mal la producción cinematográfica de un país en el que todavía se proyectan en salas comerciales engendros como Holmes y Watson: Madrid Days.

Moonrise Kingdom - cartel oficialEl capítulo dedicado al cine internacional sería interminable por el número de cintas estrenadas, pero haciendo gala de un portentoso ejercicio de síntesis vamos a reducir la cifra de manera considerable. Moonrise Kingdom es mi película favorita de 2012 por encima de la muy disfrutable pirotecnia del cómic encarnada por Los Vengadores y el Batman de Christopher Nolan. Looper, Argo y Skyfall ofrecen justo lo que prometen: entretenimiento, que no es poco en estos tiempos que corren. De óxido y hueso se queda a las puertas de ser un filme redondo, al igual que le ocurre a Ruby Sparks, una de las más gratas sorpresas de 2012 junto a productos ‘independientes’ como Like Crazy, Take Shelter, Compliance, Liberal Arts, Beasts of the Southern Wild y ese tramposo, pero subyugante, documental titulado The Imposter. Nada de cine coreano o afgano esta vez.

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