Mr. Turner

Mr. TurnerRecorrer la carrera de un artista a través de sus obras. Plasmar su personalidad en el lienzo de una pantalla de cine. La empresa, a priori, parece sencilla y se torna muy atrayente cuando se trata de archiconocidas personalidades del mundo del arte. En el caso del paisajista romántico Joseph Mallord William Turner, el reflejo que el realizador británico Mike Leigh hace de su intrincada personalidad a través de sus obras supone no sólo un ejercicio de estilo, sino un rendido homenaje a su atormentada figura que traspasa el tapiz y se impregna de manera inmarcesible en nuestra memoria. Mr. Turner no sería la gran película que es -otra biopic más a sumar a la nómina de 2014- si no fuera por su director y guionista (el ya reseñado Leigh) ni por su director de fotografía (Dick Pope), Pero sobre todos ellos se erige una figura, el actor Timothy Spall. Su transformación física y técnica (tras sobrevivir a una leucemia, ganó peso, aprendió a pintar para el papel y estuvo tres años perfeccionando su estilo) lo convierten en un calco del huraño pintor. Su interpretación quizá adolece de una excesiva proliferación de sonidos guturales, pero su magnética presencia en pantalla y la sutileza de sus ademanes compensan estos excesos. Con casi 150 minutos de duración, la película es un verdadero tour de force interpretativo para Spall, del cual sale victorioso en parte gracias a la ágil y entretenida dirección de Leigh a lo largo de los dos primeros tercios de film. El ritmo, empero, se torna plúmbeo en los últimos treinta minutos, que llegan a desvirtuar el mayor mérito de la película: el retrato interior.

Éste es el principal logro de Leigh, un realizador que a lo largo de su carrera ha sido capaz de abordar diversos géneros y estilos con suerte desigual (High Hopes, Secrets & Lies, Happy-Go-Lucky), pero cuyo carácter inconformista lo ha situado entre la nómina de directores que siempre tienen algo que decir a través de su cine. En esta ocasión, más allá de la vulgar hagiografía, son los claroscuros del llamado “pintor de la luz” los que encumbran no sólo la obra de Turner, sino su figura más allá de la complacencia del relato de cuarto de siglo de vida del artista que refleja la cinta. Esas ligeras pinceladas, esos sutiles trazos, nos ayudan a componer el retrato a gran escala del pintor. Una vez que tomamos distancia, lo que en un principio parecían burdos rasgones en la tela, producto del carácter osco del artista, se tornan ligeros, pero decisivos, detalles que nos revelan la verdadera personalidad del genio pictórico. Muy apreciable, asimismo, la interpretación de Marion Bailey como Mrs. Booth, una de las pocas actrices capaces de servir de contrapunto a ese contenido torbellino de la naturaleza cuya atormentada existencia alumbró obras capaces de dejar huella en la retina del espectador. Al igual que sucede ahora con esta película.

Premios/Candidaturas:

Premios Oscar: Cuatro nominaciones (Mejor fotografía, BSO, Diseño de producción y Vestuario).
Festival de Cannes: Mejor actor (Timothy Spall).
Premios BAFTA: 4 nominaciones incluyendo Mejor fotografía.
Festival de Sevilla: Mejor director, mejor actor (Timothy Spall).
National Board of Review (NBR): Mejores películas independientes del año.
Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Timothy Spall).
Premios del Cine Europeo: Mejor actor (Timothy Spall).
Satellite Awards: 2 nominaciones incluyendo Mejor película.
Critics Choice Awards: 2 nominaciones incluyendo Mejor fotografía.
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