Maps to the Stars

Maps to the StarsDiez meses después de su paso por Cannes y cinco desde su proyección en el Festival de Sitges llega a las pantallas españolas la última gamberrada de David Cronenberg: Maps to the Stars. Una incendiaria sátira del star system hollywoodiense escrita por Bruce Wagner (Escenas de luchas de sexos en Beverly Hills) que no deja títere con cabeza. La película cuenta con un reparto coral en el que destaca sobremanera una Julianne Moore magnífica. Su aterradora composición de la desnortada actriz Havana Segrand es sobrecogedora. Moore se come, en ocasiones literalmente, a sus partenaires en pantalla en cada una de sus secuencias. No en vano, este papel le sirvió para alzarse con la Palma de Oro a la mejor actriz en el Festival de Cannes, galardón que también recibió en Sitges. Todo ello sin desmerecer al resto del reparto. Comenzando por la turbadora presencia de Agatha (Mia Wasikowska), a través de cuyos ojos vamos descubriendo la vacua y caótica existencia de la familia Weiss y el oscuro secreto que ésta encierra. Epítome de un Hollywood tan pagado de sí mismo que incomoda y provoca risa a partes iguales. A bordo de la limusina que conduce Jerome Fontana (Robert Pattisnon, en la primera referencia autoparódica que encierra el filme de Cronenberg) Agatha se reencontrará con su pasado y desvelará al espectador toda una subrepticia trama de calculadas apariencias, envidias y traiciones que configuran esta corrosiva tragicomedia que busca (y consigue) incomodar a propios y extraños. Desde la explotación infantil a los excesos de todo tipo (incesto incluido) que rodean a esta panoplia de engreídos multimillonarios, Cronenberg se mueve como pez en el agua. El realizador canadiense dinamita la industria desde su desalmado corazón mismo con la complicidad de dos pesos pesados como la propia Moore y John Cusak. A destacar la presencia del joven Evan Bird (The Killing) como Benjie (aunque bien podría llamarse Justin). Junto a Moore, las dos presencias más turbadoras en esta molesta radiografía de un modo de vida que, si nadie lo remedia, seguiremos perpetuando ad nauseam.

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