Joaquín Sabina – 500 noches para una crisis

Joaquín Sabina – 500 noches para una crisisEl refulgir de unos ojos de niño. Un niño, que a sus casi cincuenta y veinte sigue jugando encima de un escenario. Pucelanos y forasteros fueron testigos, en el polideportivo Pisuerga, de que de la chistera de este ubetense universal siguen lloviendo rimas. Joaquín sigue con ganas de juerga. De Gestas (y Dimas). Profetas, desconocidos y alguno pillado en medio. Y contra el ébola y el ISIS no encuentra mejor remedio, que darnos la bienvenida a 500 noches para una crisis. Pasaban tres minutos de las diez de la noche y se apagaban los acordes de Lili Marleen y con ellos las luces que daban paso al refulgente cabaret cañí que a lo largo de dos horas y media engulle a los espectadores y los transporta a una suerte de limbo en el que el tiempo parece haberse detenido. Irónico tener que darle gracias a Montoro -mardito parné- por haber conseguido sacar a Joaquín de su exilio. De ese purgatorio que obligaba a sus seguidores a alternar entre las noches en vela y las noches sabineras. Allí estaban todos. Sobre el escenario, su familia. Ésa que le ha aguantado “más que ninguna novia”. Nada de mercenarios, no. “Somos más un grupo que muchos grupos con nombres de grupo”, Joaquín los (re)presenta. Y viceversa. Y ellos se lucen. Así lo hicieron Jaime Asúa, Antonio García de Diego, Mara Barros y Pancho, “Panchito”, Varona.

Joaquín Sabina – 500 noches para una crisisLa noche había comenzado con Sabina recordando su anterior concierto pucelano, 15 años atrás, “después del ictus” para disfrute del respetable que aplaudía hasta los mutis. Él, sabedor de su influjo sobre las tablas, se deshacía en quites por soleares al arrebol de un telón que ejercía de pantalla gigante para los cerca de siete mil que poblaban grada, pista y vomitorios. Sin concesiones inició su repertorio, con 19 días y 500 noches de salida para ir quitándose concesiones de encima. Crisis, la del título de la gira. Nada de ella se veía ni en las camisetas de merchandising, a juego con los bombines azabache, ni en la ambrosía destilada en vaso cachi -por ese precio, no es cerveza- que de a seis euros se vendía. Del repertorio destacar esa versión que justifica, 30 años después, el empeño de Sabina de ganarse la vida “de esta absurda manera”. Sonó Ése no soy yo, su versión en castellano del clásico “del viejo juglar de Minnesota, Roberto Zimmerman” y el septeto comenzó a gustarse. Hasta 25 canciones y dos bises fueron necesarios para saciar el ansia con que el público vallisoletano -y todos los que aguardan esta gira- llegaba a la cita. Quién sabe si con sabor a despedida. Lo que sí es cierto es que la profesionalidad y el saber hacer vistieron a la perfección las imperfecciones de su voz, y los excesos. Más sabio y juguetón, dosificó sus esfuerzos. Pasaron los subalternos y aliñaron la faena, coreada por derecho. Un disfrute en toda regla estas dos horas y media, que se cantan y corean de la rápida a la lenta. Como el niño del bombín, quien de jade y azabache se empeña en seguir jugando, seduciendo y sonrojando. Qué bien verte así, Joaquín, Ojalá que, tanto a ti como a nosotros, el fin del mundo nos pille cantando.

Galería de fotos en flickr a cargo de María Parra Serrano.

Setlist:

01.- Ahora que…
02.- 19 días y 500 noches.
03.- Barbi Superestar+Calle Melancolía+Mueve tus caderas.
04.- Una canción para la Magdalena.
05.- A mis cuarenta y diez (A mis cincuenta y quince).
06.- Donde habita el olvido.
07.- Ése no soy yo – It Ain’t Me, Babe (Bob Dylan).
08.- Peces de ciudad.
09.- El caso de la rubia platino – Jaime Asúa.
10.- Nos sobran los motivos.
11.- Pero qué hermosas eran+Kalinka.
12.- Lágrimas de plástico azul.
13.- De purísima y oro.
14.- Tenemos memoria.
15.- Más de cien mentiras (presentación banda).
16.- Máter España.
17.- Noches de boda / Y nos dieron las diez.

Bises:
18.- Conductores suicidas – Pancho Varona.
19.- La canción de las noches perdidas – Mara Barros.
20.- Y sin embargo te quiero – Mara Barros / Y sin embargo.
21.- Princesa.

Bises2:
22.- Tan joven y tan viejo – Antonio García de Diego.
23.- Contigo (dedicada a María Ballesteros).
24.- Pastillas para no soñar.
25.- La canción de los buenos borrachos.

Joaquín Sabina – 500 noches para una crisis. Pabellón polideportivo Pisuerga, de Valladolid 19/03/15. Cerca de 7.000 personas. 
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