Maika Makovski + Ximo Clemente – Delibes+

Maika Makovski + Ximo Clemente - Delibes+Debemos dar gracias por que Maika Makovski (Palma de Mallorca, 1983) decidiese dedicarse a la música en lugar de buscarse un trabajo. El chiste lo explicó ella misma sobre las tablas de la sala experimental ‘Álvaro Valentín’ del Centro Cultural Miguel Delibes en el transcurso del concierto con el que se cerraba el ciclo Delibes+. Un enérgico repertorio defendido en solitario por la propia cantante y compositora a lo largo de una hora y que tuvo su coda con la gozosa irrupción en escena del contrabajista de la OSCyL Ximo Clemente (Buñol, Valencia, 1982). Sin lugar a dudas, lo mejor de este ciclo de cuatro conciertos celebrado en Valladolid ha sido la colaboración entre músicos de la sinfónica y los artistas en cartel. La noche del 27 de marzo no fue una excepción. Llegaba la Makovski tras una prolongada ausencia de tres años a orillas del Pisuerga y el público respondió. Una nutrida media entrada acogió la puesta de largo de un buen puñado de los nuevos temas que pronto verán la luz junto a otros más reconocibles de su carrera. Diez años han pasado desde la publicación de su primer álbum y al desparpajo innato que le caracteriza (por sus venas corre sangre malagueña y macedonia) hay que sumarle muchos quilates de sensibilidad. Arrancó el bolo al piano con Language, el tema que abre su último trabajo publicado hasta la fecha Thank You for the Boots (2012), pero pronto comenzó a desgranar parte de su nuevo repertorio. “Va a ser una noche de sorpresas con un bombardeo de temas nuevos”, vaticinaba en el arranque. Y así fue. A composiciones ya presentes en su repertorio de estos últimos dos años como Father y Downtown se sumaron otras (como la etérea y emocionante Canada) que llegaron a Valladolid aún “con las costuras puestas”.

Canciones que hablan del olvido y evocan paisajes invernales junto a la chimenea y que nos traen a una Makovski más cercana a Tori Amos o Kate Bush. Capaz de integrar con solvencia su versátil voz como un instrumento más, logrando agudos imposibles y disfrutando del feedback del público. “Vosotros si veis algo que no os gusta me decís, Maika: por aquí no…”, bromeaba desde el inicio. Alternó piano y guitarra eléctrica en una primera tanda de composiciones que invitaban a acariciar el pelo de la alfombra de un salón acogedor. Con los sentidos copados y libando de su boca melodías que lograban transportar al público a un lugar conocido aunque mucho más lejano. Justo ahí donde conviven las luces y las sombras, el bien y el mal. Con las manos manchadas por otra nueva composición retomó su repertorio habitual e interpretó Friends antes de hablar de su experiencia teatral (como actriz, intérprete y compositora) junto a Calixto Bieito.

Maika Makovski + Ximo Clemente - Delibes+La amarga cercanía asexual de la cópula entre desconocidos, la soledad de la hiperconectada era de la comunicación, nos llevó a sus orígenes. Sonó Father y tras ella, esta ciudadana del mundo, forastera a su pesar, recordó sus orígenes al interpretar Pavle mi pie, composición tradicional de los gitanos zíngaros y por momentos sonó a Márta Sebestyén. Luego retornó al piano y era a ratos Rick Davies y a ratos Nick Cave, aunque en el fondo asistíamos a la eclosión de esta serpenteante artista capaz de mudar de piel con solo un gesto. Para el tramo final se reservó la ya comentada sorpresa (que no fue tal) de la presencia de Joaquín ‘Ximo’ Clemente en el escenario. Arrancó este set con Trying to Live Here, para continuar con la inédita en directo Disappear, el tema con el que se cierra su álbum de 2011 Desaparecer. Sendas enérgicas interpretaciones de los archiconocidos Lava Love y Iron Bells a cargo del dúo anticiparon un final con anécdota incluida. Ahí llegó la confesión del comentario de un espectador, tras los segundos bises de un concierto en Vitoria, cuyo grito llegó a oídos de la banda ya en los camerinos: “¡Tocad otra o buscaos un trabajo!”. Y Maika río. En realidad no había dejado de hacerlo en toda la noche. Y el público de Valladolid pataleó pidiendo más. Llegaron Ruled by Mars y Downtown. La Makovski siguió acompañando el ritmo con su botas, que golpeaban contra el suelo como tratando de aplastar una cucaracha invisible en primera fila. Sin tiempo para detenerse llegó el segundo bis y el público coreó No News en un falsete interminable. Qué suerte que Maika no se buscase un trabajo, ¿verdad?

Galería fotográfica del concierto a cargo de María Parra Serrano, aquí.

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