Días de vinilo y rosas

Días de viniloEl idilio entre el arte contemporáneo y la música popular se remonta a mediados del siglo pasado. ¡El siglo pasado! Más allá de modas y boutades; si uno no ha nacido en el siglo XX, le resultará difícil entender la fiebre por el vinilo que justifica exposiciones tan interesantes como la que el Museo de Arte Contemporáneo de Valladolid, Patio Herreriano les dedica entre los meses de abril y septiembre de 2015. El diseño gráfico de más de 1.500 portadas de LP, singles, hojas promocionales y afiches que recorren 70 años de historia del disco y, por ende, de la música en sus distintos géneros y estilos. Señas de identidad asociadas a un determinado músico, tribu, ética o estética. Míticos sellos discográficos (¿os acordáis de cuando todavía se vendían discos?), inolvidables portadas (¿quién no se compró un disco sólo por ella?). Desde los diseños de artistas consagrados en disciplinas tales como la pintura, la ilustración o la fotografía como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Picasso, Dalí, Tàpies y Saura, pasando por Damien Hirst, Richard Avedon, Annie Leibovitz, Robert Crumb, Richard Corben, Robert Mapplethorpe, Banksy o Anton Corbjin. Todo (o al menos la mayor parte) de lo imaginable está recogido en esta muestra, comisariada por Francisco Javier Panera Cuevas. Una muestra que ocupa media docena de salas del museo vallisoletano y cuya puesta de largo tuvo lugar el pasado 17 de abril. Para la ocasión, el programa de Radio 3 Fluido Rosa, que presenta Rosa Pérez, realizó una edición especial desde el propio museo que podéis escuchar aquí íntegra.

Los puntos fuertes de la exposición a mi entender son, por un lado, la posibilidad de recorrer casi siete décadas de la música popular a través de las portadas de los discos y los artistas que contribuyeron a escribir dicha historia y, por otro, el viaje emocional en que se sumerge el visitante más allá del tiempo y el espacio. Los recuerdos asociados a la mera visión de unas y otras carpetas. La distribución de los vinilos por épocas, estilos… Una experiencia fascinante que tiene mucho de evocador e invita al espectador a revisitar su propia discoteca al regresar a casa. Porque en el fondo estamos ante la banda sonora de nuestras vidas. Una muda, pero atronadora, selección de instantes prendidos a nuestros recuerdos por el hilo invisible de las notas musicales. El repaso incluye un aparte que emocionará al público local. Referencias dedicadas por los propios artistas a los responsables de algunas de las añoradas tiendas de discos de Valladolid como Discos K y una suerte de ‘mausoleo’ con grupos locales como Fallen Idols, Nadie, Los buitres del Pisuerga y los primeros Celtas Cortos. Asimismo, y con motivo de la muestra, el museo co-edita el primer volumen del libro Bailar de Arquitectura, Interferencias entre arte y rock and roll (1956-1976), cuyo autor es el propio Panera.

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