Vengadores: La era de Ultrón (The Avengers: Age of Ultron)

The Avengers: Age of UltronEl drama épico con tintes operísticos que Joss Whedon presenta en Vengadores: La era de Ultrón podrá decepcionar a aquellos espectadores que sólo buscan encontrar puro entretenimiento en la saga de superhéroes, pero indudablemente es un cualitativo salto hacia adelante en el género y la rúbrica perfecta del realizador y guionista al frente de la saga. Porque en realidad, la secuela del incontestable blockbuster que supuso la reunión del sexteto original en 2012 es únicamente el pretexto que utiliza Whedon para arrojar sus cargas de profundidad contra la industria y dejar constancia de su tremendo pulso narrativo. Controlar todos los aspectos de una ciclópea producción como ésta debe de ser una tarea homérica. Cualquier realizador ha de sentir a lo largo del rodaje el aliento de la bestia resoplando en su nuca, con todas las implicaciones que esto supone. Contentar a Marvel, volver a recaudar miles de millones, entretener a los espectadores, no decepcionar a los siempre exigentes lectores de cómics… Pues bien, Whedon se salta casi todos los pasos anteriores y apuesta directamente por ser fiel a sí mismo, es decir, por no decepcionar al lector adolescente que se crió entre montañas de cómics.

Esto es algo que nos queda claro desde la impactante secuencia inicial que, a modo de splash page, nos presenta, plano secuencia mediante, al sexteto protagonista en una nueva lucha contra la malvada Hydra en pos de recuperar el cetro de Loki, que tantos quebraderos de cabeza les dio en la primera parte. Y si ésta destacaba por la espectacularidad de sus secuencias de acción, su sucesora prefiere saltarse a la torera esta ley no escrita y ahondar en la psique de los protagonistas, desplazando todo el protagonismo de los mamporros al tercio final de la cinta. Porque, reconozcámoslo, esta secuela es un dramón en toda regla. Los conflictos interiores de los héroes -incluso de los dioses- se comen más de dos tercios del metraje, y eso que estamos hablando de una película que dura más de 140 minutos y, sin embargo, se pasa en un suspiro.

Bueno, en un suspiro detrás de otro, porque la concatenación de sucesos, personajes y conflictos es tal que uno acaba con dolor de mandíbula tratando de controlar la tensión. El ansia de venganza, motivación primigenia y fundacional, se ve aquí reconvertida en la necesidad imperiosa de salvar a la humanidad. Ésa misma a la que la megalomaníaca personalidad de alguno de nuestros héroes ha puesto en riesgo. En manos de Whedon, Ultrón es la perfecta metáfora de todo aquello hacia lo que nos encaminamos de manera irreversible. Quizá incluso gustosamente. Somos marionetas enredadas en los cables de la sobreinformación, desprovistas de alma, queriendo abarcar cada vez más y más, contribuyendo a nuestra propia extinción. El mismo fin al que este cine palomitero, protagonizado por estereotipos de cartón piedra y repleto de efectos especiales está abocado. Whedon es consciente de todo ello y cual Pulgarcito va diseminando su pensamiento, por boca de sus personajes, en los ingeniosos diálogos que componen el filme. El realizador apuesta en un tramo de la película, que además le sirve perfectamente para que la narración -y el espectador- respire, por un lúcido back to basics. Algo impensable cuando se está cabalgando a lomos de una bestia de 250 millones de dólares de presupuesto. Esta lúcida vuelta a los orígenes es, a su vez, su particular venganza, en gran medida motivada por el ya famoso incidente Cornetto.

Con este puñetazo sobre la mesa, y habiéndole dado alguna de las mejores líneas del guion al archienemigo de los protagonistas, el realizador además se permite el lujo de oscurecer el relato al enfrentar a los héroes directamente con sus terrores ancestrales. Ya no necesitamos héroes, necesitamos seres de carne y hueso dispuestos a sacrificarse por los demás. Empatía, compromiso, compañerismo, amistad, amor, cooperación. Que cada uno elija el adjetivo que mejor encaje en cada una de las personalidades del sexteto protagonista: Tony Stark, Steve Rogers, Bruce Banner,  Thor, Clint Barton o Natasha Romanoff. Y del mismo modo, quizá llegue un día en que el cine, este cine, ya no necesite de directores ni actores reales y todo esté manejado por súper computadoras. Quizá también las multinacionales…

Whedon abandona con esta película la saga y deja todos los mimbres bien asentados para garantizar el éxito comercial de las sucesivas partes. Los gemelos Maximoff (Pietro y Wanda), Ulysses Klaw (anunciando el spin-off de Pantera Negra), Helen Cho, Visión… Tres décadas de cómics reunidas en poco más de dos horas y media de película. Adolece, eso sí, la cinta de una banda sonora a cargo de Brian Tyler excesivamente convencional y machacona, que lastra determinados momentos en los que la acción demandaba un score algo más épico. En el apartado de grandes sorpresas que nos depara esta película, resaltar el indisimulado homenaje a Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift y la inclusión dentro de la música adicional a la banda sonora del siempre disfrutable compositor estonio Arvo Pärt.

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