A cambio de nada

A cambio de nadaUno de los pocos reductos, si no el único, del cine español en la actualidad es, amén de su fugaz paso por las salas de cine, La 2, de Televisión Española. Ahí fue donde recientemente pude revisionar, 16 años después de su estreno comercial, Barrio. La película de Fernando León de Aranoa fue en aquel 1998 una de las grandes triunfadoras de los Premios Goya: Mejor Dirección, Mejor Guion Original, Actriz Revelación… Regresar a las andanzas de Manu, Javi y Rai me sirvió para constatar lo mal que había envejecido una cinta que en su momento me pareció un hallazgo dentro del cine español. Es una lástima no poder decir lo mismo de A cambio de nada, el debut en un largo del actor Daniel Guzman. La película, reciente Biznaga de Oro en el Festival de Málaga de Cine Español, es una sucesión de anécdotas hilvanadas a modo de retrato de juventud de la incomunicación, la soledad y la búsqueda de la identidad del conflictivo protagonista, Dario. El joven, interpretado con solvencia por Miguel Herrán, es una suerte de El Torete en versión light, pero intensa. Todo lo que le ocurre es un drama, aunque nunca somos capaces de atisbar dónde se encuentra el punto de partida de tanta marginalidad impostada.

Tampoco contribuye a la credibilidad del argumento de la película la concatenación de cameos de actores famosos. Un paseíllo de estrellas de la talla de Miguel Rellán y Luis Tosar, quienes lejos de reforzar la trama argumental tan solo logran distraer la atención del espectador desde el mismo arranque de la cinta. Sí se puede disfrutar, en cambio, de dos gozosos descubrimientos como son Antonio Bachiller (Luismi, el inseparable amigo robaplanos del protagonista) y Antonia Guzmán (Antonia), abuela del realizador y guionista. Ambos están espléndidos en sus realistas aproximaciones a sus personajes y pese a que la historia de Antonia parezca prendida con alfileres, se nota que Guzmán ha cuidado al detalle cada una de las apariciones de la vitalista anciana en pantalla. Por contra, flaquea, y mucho, la rocambolesca historia de Caralimpia, así como el burdo retrato del padre intermitente que se ve obligado a perpetrar Luis Tosar.

Con todo, la película tiene un prometedor arranque, que pronto se deslavaza para convertirse en una yuxtaposición de episodios más o menos ocurrentes y con desigual gracia dentro de un guion con más agujeros que un colador. El, quizá involuntario aunque machaconamente constante, gag en alusión de Perros Callejeros, la saga de José Antonio de la Loma junto a un final excesivamente complaciente con el espectador terminan por traicionar las aparentes buenas intenciones de un relato en parte autobiográfico, pero que acaba naufragando entre el retrato social y la comedia adolescente.

Un comentario en “A cambio de nada

  1. Pingback: Porra Goya 2016 | mantaypeli | blog cultural

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