NOS Primavera Sound 2015

Parece increíble. La gente habla y habla del hermano pequeño del Primavera Sound, La popular -y populosa- cita barcelonesa, transplantada apenas una semana después al Parque da Cidade, en Oporto. Se escuchan muchas cosas y por dentro va creciendo el gusanillo. Hay que conocerlo. Y allá vamos. En un primer momento acudimos atraídos por los nombres que componen el cartel. Damien Rice, José González, Antony Hegarty, Patti Smith, Mark Kozelek, Ben Gibbard. Suficiente. Pero el festival es solo una excusa. Es el macguffin perfecto para los amantes de la música y las escapadas urbanas. Acudes por la música, pero es la ciudad la que te enamora. Que siga muchos años siendo el irmãozinho. Y nosotros que lo veamos.

Día 1

NOS Primavera SoundLo mejor de viajar a Portugal es que cuando llegas le has ganado una hora al reloj. Así que nos fuimos directos hasta Matosinhos, ciudad portuense donde se celebra el festival, para recoger nuestras pulseras y ahorrarnos aglomeraciones por la tarde. Con una asistencia total de 77.000 personas a lo largo de los tres días de festival, evitar 45 minutos de espera haciendo cola no es ninguna broma. El Parque da Cidade es inmenso. Está apenas a 500 metros de la playa y esa primera noche no se echó en falta un buen abrigo. Con un cielo encapotado, un esforzado Mikal Cronin salió al escenario Super Bock para calentar al público que comenzaba a llegar a primera hora de la tarde. El plato fuerte de este primer día era Interpol en el escenario NOS, pero tanto Mac DeMarco como FKA Twigs lograron restar protagonismo a la desconectada y anodina formación neoyorquina. DeMarco y los suyos exageraron su propuesta gamberra para deleite de los incondicionales que se agolparon contra las vallas para fotografiarse con su ídolo. El canadiense llegaba a Porto con una gripe de aúpa, como él mismo confesó, aunque la enfermedad no fue obstáculo para que se bebiese sus cervezas y se fumara sus cigarros entre canción y canción. DeMarco acabó su festivo concierto manteado por las primeras filas. El espectáculo llegó de la mano de FKA Twigs. El penúltimo hype de la vanguardia sonora es pura pose -literalmente- encima de un escenario. La británica alterna sus elegantes posturitas sobre la pasarela musical al tiempo que retumban las bases y la magia del delay la convierte en una cantante aceptable. Aún así su hipnótica propuesta fue de lo mejor de la jornada inaugural.

Día 2

NOS Primavera SoundPatti Smith, que la jornada previa había llenado el siempre elitista escenario Pitchfork, abría fuego en el escenario principal el viernes con su reinterpretación del icónico álbum ‘Horses’. Su concierto se apoyó, como no podía ser de otro modo, en la nostalgia. La saudade, que dicen por allí. Su tramposo repertorio también incluye dos joyas como son People Have The Power, del ‘Dream Of Life’ y Because The Night, de ‘Easter’. Con ellas cerró un estudiadísimo setlist en el que tampoco faltó la referencia a los héroes caídos en Elegie. De Jimi Hendrix a Dee Dee Ramone, Lou Reed, Sid Vicious y, sorprendentemente, el matemático recientemente fallecido John Nash. Llegó el turno para José González y el sueco logró hechizar al público que comenzaba a abarrotar el escenario Super Bock. Casi una hora de música con mayúsculas repleta de sensibilidad. Músicos que consiguen crear una atmósfera mágica en la que las canciones comienzan a crecer ante los ojos del espectador a medida que ellos menguan sobre el escenario y se encogen para convertirse en un todo etéreo, liviano, pero a la vez inabarcable. De ahí, tras la necesaria cena, nos encaminamos al escenario Pitchfork donde Sun Kil Moon -con dos baterías, uno de ellos Steve Shelley, y el guitarrista Vasco Espinheira entre sus filas- presentaba su recién estrenado ‘Universal Themes’. Mark Kozelek, convertido en irascible predicador que vocifera sus canciones como si fueran arengas más que sermones, incendió la noche portuense. Kozelek parece estar poseído sobre el escenario. Cuando interpretó The Possum, en el tramo final del concierto, demostró que veinte años después él es el único verdadero superviviente del grunge. Esa fuerza que irradia como un herético mesías le lleva a insistir hasta la saciedad para que la libanesa Yasmin Hamdan, presente en las primeras filas, subiera al escenario a interpretar un improvisado I Got You, Babe o para que el público le hiciese los coros en Carissa. Removidos por dentro asistimos a la confirmación de que Belle & Sebastian, la banda de Glasgow, se mueve como pez en el gua en los festivales. Su inocuo show nos alivió la espera hasta la llegada de Antony And The Johnsons. Todo es inmenso en su concierto. Desde la cuidada escenografía hasta la proyección de un turbador film experimental japonés que pone imagen a la inmaculada voz de Antony Hegarty. Un setlist que comienza con I Am The Enemy y contiene joyas como Cripple And The Starfish, Cut The World, You Are My Sister y se cierra con Hope There’s Someone. Todo ello rodeado por el silencio sobrecogedor del público asistente. Y así nos fuimos, temblorosos y felices, a dormir.

Día 3

NOS Primavera SoundEl cansancio es mucho peor con calor y el sábado el sol pegaba de lo lindo en Oporto. Así que nos buscamos un sitio a la sombra en el escenario All Tomorrow Parties (ATP) para ver a Thruston Moore y los suyos. Noise muy serio que atronó e hizo palidecer a Baxter Dury, en ese momento sobre el escenario principal. Con Foxygen llegó la locura. Su excesiva e hipermedida extravaganza en directo bien le puede causar un disgusto a Sam France.  Nueve personas que tocan, cantan, bailan, discuten, beben, fingen pelearse e incluso se lanzan hacia el público. Sí, todo un espectáculo. Falso, pero divertido. Sin embargo, el mejor momento del cantante esa noche fue el plano en el que la realización del festival le mostraba, minutos después de acabar su show, en una de las primeras filas del escenario principal aguardando como uno más el inicio del concierto de Damien Rice. Hora y diez minutos en los que más de 20.000 personas contuvimos la respiración ante un soberbio Rice. Un solo músico en el centro del escenario capaz de atraer la atención de todo el público asistente. Su íntima actuación fue de lo mejor del festival. Para quedarse a vivir ellí. Eso sí, hay que hacer algo con las groupies que, sin ton ni son, gritan: “¡Guapo, guapo!”. Pagarte el abono y el viaje para hacer el paleto en mitad del festival no tiene precio, bonita. El broche al festival, por lo que a nosotros respecta, lo pusieron Death Cab For Cutie. Bien es cierto que sus dos últimos álbumes no son nada del otro mundo, pero Ben Gibbard se merece un respeto. Por eso mismo solo diré que su actuación fue correcta. Excesivamente correcta, sin llegar a conectar en ningún momento con el público que a esas horas de la noche abarrotaba el Parque da Cidade. Un setlist soso, ajustado a los 60 minutos de rigor y en el que Gibbard tan solo se dirigió al público al término de I Will Posses Your Heart, la primera canción. Sí, sonaron You Are A Tourist, The New Year… Y acabó con You’ve Haunted Me All My Life, pero ya. Oportunidad perdida, Benjamin.

Galería de fotos en flickr.

NOS Primavera Sound 2015 – Porto 4, 5 y 6 de junio. Parque da Cidade.

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