Sonorama Ribera 2015: lo que os hace grandes

In vino veritas. Ya lo decía Plinio el Viejo, en el vino está la verdad. Y en la música, añadimos nosotros. Cuatro días de música, música y más música. Eso ha sido la 18ª edición del Sonorama Ribera, que ─además de certificar la mayoría de edad del festival arandino─ se ha ganado el derecho de liderar todas cuantas convocatorias estivales proliferan en el calendario patrio. Artistas que apuestan por desplazarse a la villa ribereña y vivir la fiesta en primera persona a lo largo de cuatro interminables días. Porque por mucho que repitamos que la música es la única y verdadera protagonista de la cita castellana, la realidad es que Aranda se convierte año tras año en un gigantesco escenario en el que músicos y melómanos conviven hermanados. Larga vida al Sonorama, con casi 45.000 visitantes en esta edición y un lleno a reventar (superando los 15.000 espectadores) en el cierre de esta convocatoria.

Vetusta Morla - Sonorama RiberaLa solvencia de Vetusta Morla, apuesta segura en su ‘vuelta a casa’ cuatro años después, supuso en la jornada del sábado la guinda perfecta. No fue, en cambio, el suyo un espectáculo de fácil consumo para el público en general que abarrotaba la explanada frente al escenario principal Ribera del Duero. Sí lo fue para los seguidores del conjunto madrileño (“sonoritos y sonoritas”, Pucho dixit), que pudieron gozar de hora y media de show (el doble de la duración habitual) en este lustroso fin de fiesta que descorchó la ubetense Zahara con un enérgico concierto repleto de guiños a un público que aguardaba a pleno sol al pie de escenario desde la apertura de puertas. Minutos antes, Zapruder y Ángel Stanich habían abierto fuego respectivamente en los dos escenarios restantes. El cántabro recorrió una vez más el archiconocido ‘Camino ácido’ que le había llevado, dos años antes, a la plaza del Trigo. Rock trillado, empapado de peyote y ayahuasca, el que dio paso a Zahara ─su pelazo─ y los suyos. Espectáculo con mayúsculas que supuso la consagración de la cantautora en el Sonorama ante un público entregado. Gran parte del mérito no solo estuvo en la prodigiosa voz de la jienense y sus animadas coreografías, sino en contar con una solvente formación capitaneada por los ubicuos Ramiro Nieto y Martí Perarnau, quienes dos días antes habían acompañado a Miren Iza (Tulsa) en uno de los conciertos más compactos del festival y cuyo único pero fue la duración. Apenas 35 minutos para desgranar ‘La calma chicha’, que culminaron con una luminosa revisión de Algo ha cambiado para siempre y la de Fuenterrabía bailando sobre el escenario Burgos Origen y Destino.

Anna Calvi - Sonorama RiberaPero volvamos al sábado. La cita festivalera iba cogiendo altura en su última jornada y la parte emotiva corrió a cargo del coruñés Xoel López. El hombre de ninguna parte se enfrentó en solitario ante casi 10.000 personas provisto de un incontestable repertorio de buenas canciones. Un espectáculo calcado al que le ha servido para presentar su último álbum, ‘Paramales’, por toda la geografía patria, pero que adquirió una mayor envergadura al conseguir emocionar a un público que ─al filo de las 21.00 horas─ comenzaba a poblar el recinto ferial. Una hora más tarde fue Bigott, en el escenario Castilla y León, quien nos regaló un divertido set salpicado de sus ya habituales chascarrillos y su pretendido acento guiri. Antes de los bises (“Me quedan El ritmo de la noche I y II”) y tras confesar que se lo estaba pasando en grande (“Estoy high, pero sin drogas”) el maño logró arrancar los primeros gritos de un público que parecía anestesiado aguardando a Pucho y los suyos. Otra damnificada del baile de horarios, en plena hora de la cena, fue Anna Calvi. La británica desplegó toda su subyugante oscuridad ante un público que ya iba cogiendo posiciones en el escenario principal, minutos antes de las 23.00 horas. Su virtuosismo con la guitarra encandiló a sus incondicionales, aunque no todos fueron parabienes. Un conocido DJ patrio se refirió a ella como “Anna Karenina”. Poca broma, empero. Minutos después del chascarrillo, el vigués se quedaba ‘pegado’ al pantallón en medio de uno de los punteos de la londinense.

Mejor suerte corrió el público del escenario Burgos Origen y Destino, que a esas horas pudo disfrutar del concierto de unos paisanos del diyei: Eladio y los Seres Queridos, una vez superados los problemas de sonido que, minutos antes, empañaron el arranque del bolo de Majestad. Unos inconvenientes que se solventaron y no afectaron al resto de las actuaciones, entre ellas las atronadoras propuestas de Berri Txarrak y Paus.

Viernes

Smile - Sonorama RiberaLa mejor jornada en lo musical dentro del recinto ferial fue, sin lugar a dudas, la del viernes. Smile, Julián Maeso, Jero Romero y Calexico pusieron el listón altísimo en esta segunda jornada festivalera por la que también desfilaron las interesantes propuestas de Pecker y Mi Capitán y que certificó el cariño que Aranda profesa a un músico con mayúsculas como Jairo Zavala, DePedro. Tanto en formato acústico como intregrando el combo de Tucson, Calexico, Zabala se llevó gran parte de las ovaciones de la noche. Una noche redonda y repleta de conciertos capaces de desarmar al más escéptico. Desde la revitalizante propuesta de Smile pasando por la clase de Julián Maeso (quien logro sobreponerse de manera brillante a los problemas técnicos de su inicio de concierto) hasta certificar, una vez más, la tremenda solvencia de ‘los Jero Romero’. El toledano tiró de humildad antes los incesantes gritos de “escenario principal” que llegaban desde las primeras filas: “Este escenario (el CyL) ya es suficientemente grande” y dejó uno de esos detalles para el recuerdo antes de atacar El as. “Hoy habéis tenido la suerte de disfrutar de cinco de los mejores músicos de este país: Julián Maeso [su excompañero en The Sunday Drivers], Amable Rodríguez, Alfonso Ferrer, Nacho García y Charlie Bautista [su banda]”. Y el extasis llegó con el show de Calexico. Una verdadera delicia para los amantes de la música, que precedió al monótono bolo de los neoyorquinos Clap Your Hands Say Yeah.

Ángel Carmona - LeãozinhoA destacar, junto a la fiesta diaria de la plaza del Trigo, el tirón que ha tenido durante todo el festival la carpa solidaria en favor de la escuela infantil Leãozinho, en la conflictiva favela de Parada de Lucas, en Río de Janeiro. Para apoyar esta iniciativa diversos músicos (Jacobo Serra, DePedro, Mikel Izal, Paco Neuman, etc.) y artistas (Ricardo Cavolo) han colaborado con su trabajo animados por el periodista Ángel Carmona, uno de los principales impulsores de la idea. Y no solo esto. El fin de fiesta del sábado en la plaza del Trigo contó con una edición en vivo de la sección ‘versión española’ que Carmona ha realizado a lo largo del año dentro de su programa matinal en Radio 3. ¿Qué regusto nos deja esta edición del Sonorama? Muy satisfactorio. Quizá se echa en falta algo más de riesgo en la programación y una apuesta definitiva por los grandes nombres de la escena internacional; una vez que se ha confirmado como la cita más importante de todas las que se celebran en nuestro país en lo que a bandas nacionales se refiere. Aranda es cada agosto la ciudad más grande de España, llega el momento de convertirse en un referente a nivel mundial.

Galería de imágenes del festival en Flickr, a cargo de María Parra Serrano: aquí.
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