La obsesión musical de Villanueva

VillanuevaTodo cambia, nada es. Decía Heráclito, uno de esos filósofos que atormentan aún hoy en día a los bachilleres, que el fundamento de todo está en el cambio. Cambiar para seguir siendo uno mismo, esto es lo que parece pasar por la cabeza de Josete Díaz Villanueva (Vigo, 1979) inmerso como está el compositor en la gestación de su segundo trabajo en la piel de su reinvención musical: Villanueva. La banda revelación del pasado año afronta durante este otoño de 2015 la gira despedida de su álbum debut, Viajes de ida. Con la agenda repleta de proyectos y siempre con la música como obsesión y motor de ese cambio vital. Charlamos con Josete antes de que se inicie esta gira otoñal que culminará a mediados de noviembre en la madrileña sala Costello. Allí donde empezó todo.

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Josete Díaz Villanueva: «Tengo mucha más confianza en mí mismo»

 

En Viajes de Ida destacabas que habías tenido la libertad de buscarte a ti mismo. ¿Te has encontrado?

Sí, claro. Me he encontrado. Una respuesta muy gallega sería decirte que cada día me encuentro más (risas), pero, claro, sí. Fue un viaje que inicié para encontrarme a mí mismo y que no solo me encontré, sino que ahora disfruto, dentro de lo que encontré, de seguir explorando nuevos rincones dentro de mí. Pero sí. Lo que es el grueso, el ADN, sí lo he encontrado.

¿Y ahora, qué?

Y ahora qué… Pues ahora vamos a despedir el disco en algunas ciudades. Esto lo quiero dejar bien claro. Una cosa es despedir el disco, pero el grupo sigue ahí. Mucha gente dice: ¡Ah!, entonces… ¡No! Acaba la gira Viajes de ida. No quiere decir que haya un concierto suelto por ahí que no esté enmarcado dentro de esta gira, pero oficialmente, por así decirlo, ese hashtag que pongo yo muchas veces en Instagram #viajesdeida, pues sí. Se acaba el 13 de noviembre, en Madrid. Vamos a hacer ahora unas ciudades y a partir de ahí directamente sigo terminando de componer el segundo disco que estoy haciendo.

Esta gira despedida tiene como si dijéramos dos ‘puntos cardinales’ en Vigo y Madrid como son La fábrica de chocolate y Costello, por simbolizarlo en dos locales dentro de esas ciudades. ¿Hasta qué punto esos locales son referentes dentro de esos viajes de ida? ¡Y de vuelta!

Quizás el mayor referente que tengo es Costello. En Costello me han tratado muy bien desde antes incluso de que saliese el proyecto. Date cuenta de que [el concierto final de la gira de despedida] teníamos que hacerlo en la sala Costello sí o sí por varios motivos. Pero fundamentalmente porque empezó la gira ahí. Ahí se estrenó todo. De repente, aparece ahí Villanueva un día. El 20 de mayo. Y da un concierto dos semanas después de haber sacado el single, Bombas nucleares. Y fue una sala —pocos lo hacen— que te deja ensayar. Yo soy de Vigo, fuimos a Madrid, y para hacer prensa, ensayar y muchas cosas nos dejaron su sala, la parte de abajo, para poder estar como en casa. Por eso teníamos que acabar la gira ahí, porque era un sitio especial; dentro de la vida mía y dentro de los Viajes de ida, por supuesto.

¿Eres muy maniático con esto de cerrar ciclos? En cierto modo estás cerrando una etapa dentro de este nuevo proyecto de tu vida.

Bueno. Sí que soy maniático y sí que parece que estoy cerrando un ciclo. Sí. Pero tampoco estoy obsesionado con cerrarlo, porque realmente yo de lo que bebo es del directo y se trata de seguir tocando. Conciertos, tal… O sea, no es que acaba una gira y que se cierra un ciclo. Estoy avisando de que se acaba una cosa y de que empieza algo nuevo y que estamos viviendo un pequeño periodo de transición que durará aproximadamente hasta enero-febrero. Y sí, estoy anunciando un cambio de piel. Como hacen las serpientes, que parece que estoy mudando. Pero no soy de esos proyectos grande o esos grupos, Vetusta Morla, Izal, que dicen: “No, no. Se acabó la gira. Aquí acaba, no sabréis nada de nosotros en un año y luego volveremos con un súper disco en un año o año y medio”. No. Yo no tengo ese tiempo. Yo acabaré y estaré tres meses, o un poco más, en la sombra, por así decirlo, y regresaré con mis nuevas canciones.

Estoy anunciando un cambio de piel. Estoy mudando, como hacen las serpientes.

Como no tienes ese tiempo, supongo que hay que mantener la actividad porque las facturas hay que pagarlas igualmente…

Sí, pero no. Es decir. Efectivamente a mí se me dijo: “Oye, cuanto antes habría que sacar otro segundo disco y tal…”. Y he retrasado esa grabación. Y yo, en principio, entro en diciembre a grabar… Pero no las tengo todas conmigo tampoco, porque hay una parte que es primordial y, aparte, creo que es columna vertebral mía, ¿no? De mi proyecto, de mi grupo y de mis canciones, que es tener algo que contar a los demás. Tener algo que decir. Y que el público —mayoritariamente, minoritariamente— sepa que estoy contándoles algo. Mientras no encuentre ese leitmotiv, yo lo dije bien claro —hasta a mi discográfica se lo dije—, “Mirad, yo no pienso mover un dedo y no voy a hacer canciones por hacer… Quiero contar algo”. Lo entendieron perfectamente. Entonces, cuanto antes lo encuentre, mejor; cuanto antes lo encamine, mucho mejor; pero no podemos olvidarnos del porqué puede llegar a funcionar esto: y es porque tenga algo real detrás.

Y dentro de esa búsqueda de la verdad, de decir algo en lo que realmente crees… De todo el trabajo que ya llevas hecho, maquetas, demos, etc. ¿Qué ha cristalizado de todo eso y qué te ha dado la pista de por dónde va a ir el nuevo disco?

Me ha dado la pista un libro que estoy leyendo, claro (risas) que me gustaría dejarlo para una entrevista posterior… Pero hay un libro en concreto que sí que me ha dado la pista y de repente se me encendió la chispa y dije: “¡Eureka! Claro, ¡aquí está!”. Lo que sí es cierto es que es un disco que estoy cuidando mucho, como el anterior realmente, y sigo mimándolo y trabajando en él. Aparte de ensayar la gira, por las noches sigo pensando, trabajando, tal… Estoy completamente como un jeta. Sin prisa, como si fuese a vivir del aire. Yo creo que estoy un poco inconsciente completamente… Tomándome mi tiempo, tal… Fluyendo un poco también con la vida. Estoy dejándome llevar, disfrutando un poco. Y quiero que el disco salga con esa positividad del disfrute. Aunque realmente pueda hablar de cosas hasta depresivas, ¿no? Es una pista que te acabo de dar. Hay cierta obsesión dentro de las letras del disco. Y, bueno, de momento ahí estamos. Pero tengo una especie de, digamos, 80% compuesto ya… Pero sí que me gustaría darme la oportunidad de aquí a diciembre de, junto con Ángel Luján, que va a seguir produciéndolo, de desbancar ese 80% y poder renovarlo… Hacer un trabajo un poco artesanal y hasta el último minuto. Ni descartar una canción ni pensar que va a entrar.

Hay cierta obsesión dentro de las letras del nuevo disco.

Sin hacer referencia directa a ese libro que estás leyendo, pero sí a su arranque. ¿Cuando vamos a empezar a llamar José a Josete?

(Carcajada) Pues no lo sé. No lo sé. Eso se lo lleva preguntando mucha gente desde hace mucho tiempo… Cuando voy a dejar de ser Josete para ser José o Jose… No lo sé. Pero, bueno… Sigo buscándolo.

El leitmotiv del que hablabas antes también está en la propia búsqueda, ¿no? La gracia del viaje está en el viaje en sí y no en llegar a puerto.

Sí, efectivamente. Eso es lo bonito. Pasa lo mismo que con Kerouac en La carretera… No había casi ni puerto siquiera. Si te fijas, y sin dar pistas, no deja de ser otro viaje realmente… Pero lo gracia no está en llegar al final de la vida, sino en cómo la vives. La gracia no está en vivir cien años. No, no. Puedes vivir 80, o 70, pero… ¡Vale! ¿Qué ha pasado en toda esa vida? ¿Cómo lo has disfrutado? Desde ese punto de vista, sí que estoy un pelín más optimista que en Viajes de ida, pero porque creo que han pasado muchas cosas también en este último año y medio. Aunque, desgraciadamente he vivido casos de fallecimientos alrededor y, bueno, eso entra dentro también del caldero. Para remover y ver las cosas desde otro punto de vista, con otra perspectiva.

¿Sin Esmerarte, Villanueva no habría tenido sentido?

No, no. Ni mucho menos. En Esmerarte saben bien cómo soy, cómo me las gasto. Tengo una muy buena relación con ellos. Eso es verdad. Y respetamos nuestros espacios, además. Pero yo me acuerdo cuando llegue a junto de mi mánager. A junto de Kin [Joaquín Martínez], yo le dije: “Dime ‘no’ pronto. En menos de una semana, pero dime que no. Porque esto va a salir sí o sí”. Es un poco el resumen de mi declaración de intenciones de cuando llegué a Esmerarte. (…) Y no tengo miedo a nada. Bueno, qué problema hay. Si no es contigo, será con otro. Por supuesto que para mí Esmerarte es un sitio donde quiero estar y me es muy cómodo, porque su oficina la tienen en Vigo, que es donde yo vivo, y tengo muy buenas relaciones ahí. Por supuesto que sí. Pero afortunadamente estoy ahí, que estoy contento y es donde tengo que estar. Pero si no hubiese sido Esmerarte hubiese llamado a otras puertas. O hubiese tenido que coger y autoeditarme y hacer toda esa labor. Levantarse a las ocho de la mañana, empezar a llamar a la gente y así… Lógicamente, con Esmerarte es más fácil. Pero no estamos hablando de facilidad, estamos hablando de: ¿Hubiese salido el proyecto? Sí, hubiese salido el proyecto igualmente.

Cómo surge la colaboración con Nico Pastoriza y cuéntanos si tienes en cartera alguna colaboración/homenaje más.

Tengo varias cosas. Vamos a ver. Tengo varias cosas. La primera. Con Nico, la relación viene de hace muchísimos años. Ten en cuenta que yo tuve un primer grupo que hizo sus andainas, sus aventuras, que era Gardening. De aquella, Johnny Walker anunciaba cosas en radio y se había publicado un single, habíamos girado… Yo tenía 17 años recién cumplidos y Nico Pastoriza era todo ya un, ¡ostras!, un grande de la escena, ¿no? Y, bueno, siempre nos caímos muy bien. Yo siempre le caí simpático y me fui siempre aconsejando. Pero luego eso acabó siendo una amistad y voy a su casa o vamos a tomar cañas por ahí. Siempre hemos tenido muy, muy buena relación y nos sentimos, además, en ciertas cosas como muy allegados y muy identificados. En una de esas cañas quedamos para hablar del mundo, de extraterrestres, de conspiraciones y de música, de mucha música. Estábamos tomando unas cañas ahí, cerca de su casa, y de repente dije: “Oye tío, hemos colaborado bastantes veces ya, ¿no? En La casa de arriba, en La fábrica de chocolate…”. O sea, no es la primera vez que colaborábamos Nico y yo. Y, de repente, dije: “Oye y si hacemos de Portamérica una colaboración como si estuviésemos en una sala. Como si fuera otra vez La fábrica de chocolate o La casa de arriba”. ¿Por qué no? ¿Por qué no se puede colaborar en un escenario así y tal? Y lo vio. Le pareció una buena idea . Yo creo que fue una forma muy natural. Venga, va. Tocamos un poco, ¿no? Sí. Tocamos y como dice él —y como digo yo muchas veces— tocamos, tomamos una cerveza y reímos. Y eso fue un poco lo que hicimos.

Yo siempre digo que mis Beatles es la Velvet.

Después, homenajes. Estoy a tope, porque… Además de preparar ahora un set acústico que voy a hacer, voy a estar en Valladolid en el homenaje benéfico que hay a los Beatles y prepararé algunas versiones para hacer —junto con algunas de Viajes de ida, por supuesto—. Pero el tronco de ese evento es un homenaje benéfico a los Beatles en el que todo lo que se recaude irá destinado a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Me parece un motivo y una razón más que suficiente para estar. Y además, aparte de todo esto y mientras grabo el disco, estoy preparando una pequeña aventura. No sé todavía cómo llamarla, pero estoy preparando un homenaje al primer disco de la Velvet, que es The Velvet Underground and Nico en el que voy a tocar en acústico una por una todas las canciones. ¿Por qué? Pues porque el hecho de que se acabe Viajes de ida no quiere decir que en un momento aparezca ‘Josete Underground sin Nico’ y me toque algunas canciones de la Velvet y ¡ciao! O sea, por el mero placer de tocar, de fluir. Divertirse y hacer un homenaje a uno de mis discos de cabecera, por supuesto.

Homenaje benéfico a The Beatles

¿Qué importancia tienen los Beatles en la educación musical de Josete Díaz Villanueva?

Tienen relativa. Por supuesto, toda persona que ame la música pop tiene una referencia a los Beatles siempre. Ellos han sido padres de muchas cosas, sobre todo a nivel técnico y armónico, de repente han metido cosas que, en su momento, y también su forma de tocar a nivel armonía, que realmente son brutales. Amén de que tienen melodías que parecen renglones dictados por Dios. Tienen melodías muy buenas. Al margen de todo eso, por supuesto los Beatles, como todo buen grupo, tienen fases, tienen periodos. Yo no viví los Beatles, como puedes imaginarte, me caen de refilón y hay etapas que me gustan más que otras. Por ejemplo, el Rubber Soul es un disco que a mí me gusta mucho. El Abbey Road también me gusta mucho. Son dos discos, para mí, fundamentales. Eso no quiere decir que yo sea un auténtico obsesionado con los Beatles, porque yo siempre digo que mis Beatles es la Velvet. Pero, sin embargo, no soy de esos snobs o roquerillos que ahora cogen y dicen: “No, los Beatles están sobrevalorados”. No. Una polla. Los Beatles son los Beatles y serán los Beatles toda la vida. Lo que pasa es que a mí me han influido otros grupos quizás más. Parece que en la música indie o en el pop ahora parece un pecado decir esto que estoy diciendo y me parece absurdo. Yo no me meto con los Beatles, señores. Yo lo que digo es que hay grupos que me han influenciado más…

Ya, lo que estás diciendo es que toda una generación no puede renegar de la música que escuchaba en su infancia y su juventud.

Es un legado, del cual tú puedes aprovecharte o dejarte influenciar. Yo siempre digo que esos legados son para que los aprovechemos. De los Beatles, en mi caso, un Rubber Soul o un Abbey Road tienen más influencia que muchísimos grupos que suenan por ahí hoy en día.

Digamos que lo que sí te influye es esa obsesión o esa búsqueda de la canción perfecta…

Sí. Eran muy buenos haciendo simple lo complejo. Menudos cuatro personajes. Por eso es muy difícil que vuelva a haber unos Beatles. Aparte, que cuadrasen en esa época y todo… Por eso yo siempre comparo, por ejemplo, Nirvana, sobre todo a las generaciones de ahora. Mi batería [Nacho Dafonte] directamente no vivió a Nirvana y yo siempre le explico: “Mira, tu padre te ha contado cosas de los Beatles, ¿no? Pues mira, tío. Es que Kurt Cobain era un personaje. Pero es que el cantante de uno de los grupos más populares del mundo [Foo Fighters] era el batería”. Y es que, claro, eso tiene que ser la leche por narices.

Y Novoselic porque decidió dejarlo tras Nirvana. Porque ese talento estaba allí.

Yo creo que todo el mundo puede cantar o tararear líneas de bajo de Novoselic en Nirvana. Muchas veces los grupos los forman las personas y esos personajes que hay. No solo es que toquen bien. Es que eran únicos. Era algo auténtico. Y los Beatles, por supuesto, independientemente de todo el rollo mediático que había detrás y todo lo que vino después fueron muy auténticos. Tuvieron una actitud muy punk, se fueron a Hamburgo a aprender a tocar noche tras noche y cuando no podían más seguían tocando. Y se mantenían de pie sabe Dios cómo. Eso lo dice todo de un grupo. Esp para mí sí que es influencia de los Beatles.

Qué importancia tiene para ti el que exista esa buena relación, el que exista esa complicidad entre los músicos que integran tu banda. Quiero decir, ¿esa formación es también Villanueva, lleva también ese ADN Villanueva? ¿Podría seguir siendo Villanueva con otros integrantes?

Sí, dentro de lo que hablas hay varias partes. Bueno, yo ya tuve varios grupos y el ambiente dentro de esa furgoneta es especial. Es un ambiente, no te voy a decir sano, sino: AMOR. Nos llevamos todos muy bien. Comprendemos todos cuál es el lugar de cada uno y, por supuesto, eso se nota en directo. Y cada vez más. Hay una magia, un algo entre nosotros que hace que todo funcione. Y eso se debe a que hay una muy buena relación. No solamente quedamos para ensayar, sino que de vez en cuando quedamos para tomar un café o unas cañas… O vamos y comemos juntos porque sí. Eso se nota. Nos llevamos muy bien. Yo respeto otros compromisos profesionales que tienen ellos. Sabemos que, por ejemplo, Tarci toca en Aerolíneas Federales y tiene su proyecto, Presumido, que está grabando ahora, y yo por supuesto les dejo su espacio. Y no solo es que se lo deje, sino que además lo apoyo de corazón. Yo quiero tener amigos que les vaya bien.

Pero qué pena que haya que explicar algo así. Es como si las cosas en este país tengan que funcionar a partir de los fracasos ajenos…

Pero sí, hombre. Date cuenta que es por lógica. Si les va bien a tus amigos y todo tu círculo y tú estás entre ellos, entonces es que a todos os va bien, ¿no? Aquí el éxito y que las cosas salgan no es como el dinero que es 5 euros para ti, cinco para mí, no… Creo que hay sitio y hueco para todos y además yo deseo que a Presumido, o a Aerolíneas, les vaya muy bien. Además, eso crea escena y nos beneficiamos todos. Esto está muy mal. (…) Y además hay un problema social, yo no sé dónde se meten las nuevas generaciones, porque yo no los veo ni haciendo botellón. Antiguamente por lo menos hacían botellón, pero ahora no sé dónde se meten los jóvenes porque no les veo ni en los conciertos ni haciendo botellón. Pero bueno, yo creo que más que nada tenemos que estar la escena unida. Y luego, bueno, respecto de la banda, yo soy consciente de todo lo que hay. de que en cualquier momento ellos con sus compromisos, tal… Pero yo lo tengo todo preparado de tal manera que si alguien falla yo tengo un sustituto. Yo lo tengo más que hablado, lógicamente. Es más, cada componente escoge a su sustituto. Fíjate hasta qué punto hay confianza. Yo estoy encantado con esta banda y ojalá me dure muchísimos años.

Y tú dirías que hay un ambiente o que hay un espíritu más alegre en el Villanueva de 2015 en relación al de 2014, digamos optimista más que alegre.

Más desenfadado. Pero sin embargo, todavía es, no sé, es como un Jekyll & Hyde. Yo concretamente puedo pasar del punto más negro a un punto optimista. Pero en general hay mucha más confianza en uno mismo. Eso es cierto. Mucha más confianza más que desenfadado. Entonces, lo que veíamos al principio, que yo me guardaba muchísimo más, igual ya no me guardo tanto porque tengo como más aplomo, más confianza en mí mismo. Eso sí es cierto.

¿Tienes la sensación de que esa seguridad la estás transmitiendo en esas canciones nuevas que estás componiendo?

Ehmm. Puede ser, sí. Sí. No me había hecho yo esa pregunta todavía. Lógicamente uno cuando compone no se preocupa ni se pregunta si realmente va a hacer un disco más seguro de sí mismo. Pero ahora que lo preguntas puede ser.

Uno va viendo micromundos dentro de una canción.

Y eso musicalmente se va a traducir en que ese sonido, a lo mejor, más crudo del primer disco de Villanueva se va dulcificando, se va llenando de otros matices, se le va dando otras texturas…

Vamos a ver, yo a la hora de hacer un disco hay varias fases. Primero la canción que yo compongo con una guitarra acústica, los textos y luego uno va viendo micromundos dentro de cada canción. Como uno es un apasionado de la música, es un enfermo mental, le gusta experimentar y le gusta darle vueltas y vueltas y vueltas. Sí que hay otras texturas, otros colores de la paleta que se usan para la instrumentación de esas canciones. Lo cual no quiere decir que hasta que se grabe yo también me dejo la puerta muy abierta a la frescura del momento. A lo mejor, imagínate que estás grabando y yo tengo pensado meter unas trompetas, un ukelele y un banjo. Cuidado, no lo digo al azar lo que estoy diciendo. Imagínate que estoy pensado en eso, pero a mí también me gusta sentirme vivo, hay una cosa que me divierte muchísimo, y es que si de repente en el estudio pruebas con una guitarra distorsionada… Cuidado, es que tiene su punto… Me gusta dejarme ese momento de frescura. Eso a mí me gusta mucho.

Josete Díaz Villanueva

Ahí lo más importante es la complicidad con Ángel Luján, ¿no?

Ahí está. Es que como él es tan enfermo mental de la música como yo, entonces no nos vamos a cortar un pelo a la hora de decir algo. Después, lo que sí haremos es darle una orientación sonora un poco acorde. Va a haber ritmos nuevos, eso sí es cierto. Va a ser un disco quizá un poco más extremo que el anterior. Puede que haya, a priori, pasajes del disco mucho más rítmicos y otros pasajes mucho más calmados e incluso más oscuros. Va a ser como la bipolaridad del Jekyll & Hyde que te hablaba antes.

Va a haber ritmos nuevos. Va a ser un disco más extremo que el anterior.

Tú, ¿cómo ves la escena musical en Galicia y sobre todo en Vigo, que es lo que más conoces?

En Vigo la hay. Siempre se lo digo a todo el mundo, es que es una barbaridad. No solo es que haya muchos grupos es que hay muchas cosas alrededor de todos esos grupos. Y hay muchas salas. Muchísimas para la proporción de habitantes que hay en Vigo. Siempre va a haber un concierto. Tampoco es que el barrio de Churruca, donde hay más conciertos, sea muy grande y ahí te das una vuelta en diez minutos y escoges el concierto al que ir. Eso está muy bien. La escena es muy rockera, eso sí es cierto… Temas ya más de autor y tal y cual está Eladio [ Santos], Nico [Pastoriza], yo e Iván [Ferreiro], claro. Como puntas de un iceberg, porque hay muchísimo más por debajo. Cuidado a ver, por debajo, no se me malentienda: que no se ve tanto. Sin embargo, la tradición de Vigo es muy, muy rockera. Y bueno, tampoco está mal. A nivel español. Brbrbrbr, si lo comparo con Vigo… Lo veo complicado. Hay escenas, Bueno, claro: Madrid siempre va a ser Madrid. Yo creo que Madrid es la ciudad. Barcelona tiene mucha escena, pero sin embargo es muy complicada la agenda cultural allí, no sé. Es más raro. Veo muchos grupos, pero lo que veo es poco interés por parte del público. El público realmente que sigue a los grupos es quizá reducido. Yo creo que antes te ibas a ver a Sexy Sadie a La Iguana y aquello se llenaba. Y aquello era la leche. Y si tu amigo no podía comprar la entrada entre los otros dos amigos se le compraba la entrada. Ahora si tu amigo no puede ir a un concierto es que no va ninguno de los tres. Yo ahora no veo a niños de 18 años tomando unas cervezas hablando de rock and roll y flipando con un concierto de los Buzzcocks. Claro es que ese punto, luego evolucionas hacia donde tú quieres, pero ese punto ramoniano está guay. Y Vigo aún lo tiene. (…) Y apoyar a los grupos locales. Yo recuerdo que Brandell Mosca, uno de los primeros grupos de Eladio, íbamos a verlos y flipabas. Cantaban en inglés y tal, con Eladio allí, con su barba ya, en los años 90, tocando la guitarra… Y, joder, ibas. Yo la primera vez que fui a ver a Brandell Mosca no conocía ni una sola canción. Pero ibas. Yo es lo que ahora veo: “¿Ah, pero toca este grupo? Ah, yo es que no conozco ninguna canción”. Pues por eso, vete. La gente ahora es como que si no te conoce no va.

La gente ahora si no te conoce no va a tus conciertos.

A vosotros os ayudó mucho en un principio telonear a Vetusta en el arranque de la gira La deriva y el hecho de que ese público os descubriese…

Esto, probablemente, es una oportunidad que muy pocos grupos tienen. Realmente es un privilegio. Esto ha sido gracias a Esmerarte y eso sin ellos habría sido imposible. La verdad es que tenemos mucho que agradecer a Vetusta Morla, la verdad.

¿Y os esperabais esa reacción del público?

¡Nooo! La verdad es que no. La verdad es que fue todo muy raro esos días, porque yo realmente no esperaba nada. Salías a tocar. Ibas pensando en tratar de hacerlo bien. Y con bastante buena respuesta. Lo bueno de lo que nos ha pasado, que es que realmente no esperábamos nada. Es que, como dice Germán Coppini, es que ésa es la diferencia. En toda la vida de Villanueva no hay un estudio matemático de: llego aquí y hago esto… No. Sí que miro mucho mis pasos, pero 41.22 de repente te ves con Vetusta Morla en Valladolid y te dices vamos a intentar hacerlo bien y a disfrutarlo realmente. Para los que tocamos hay un componente en la música de disfrute muy grande. Se trataba de disfrutar de una plaza así.

El próximo 10 de octubre volvéis a telonear a Vetusta Morla, esta vez en Ávila, un año y medio después de la primera vez, ¿cómo lo afrontáis?

Ahora vamos a hacer nuestra película. En este final de gira pues se estrenan canciones, enlazamos unas canciones con otras, moldeamos. A diferencia de la vez primera, ahora parece como que hacemos un pequeño paso entre canción y canción. Ahora lo disfrutamos más, lo exponemos de otra forma. Lo interpretamos, es la gran diferencia. (…) Creo que estamos ensayando precisamente estos días un show bonito. Va a estar bastante chulo. Vamos a hacer nuestro concierto. Habrá gente que nos haya visto —y a ver si se sabe alguna canción— y gente que no nos haya visto nunca y que va a ver un directo muy mejorado con respecto al que se pudo ver la primera vez.

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