Jorge Marazu – Gira ‘Escandinavia’

Jorge Marazu - EscandinaviaSin dejarse atenazar, pero con los nervios rebosando el cenicero. El único humo que se puede permitir su apuesta repleta de verdad. A quemarropa. Escoltado por sus héroes, dentro y fuera del escenario, y protegido por sus ángeles custodios. Así era imposible que nada saliese mal. Todo llega, aunque a veces el momento se hace esperar. Y llegó. La noche que llevaba esperando toda su vida y su vida condensada en un puñado de canciones. Certero presente y un rutilante futuro por descubrir. Jorge Marazu (Ávila, 1986) se vestía de largo en su tierra para presentar su segundo álbum, ‘Escandinavia’. Un trabajo repleto de matices y buen gusto producido por el omnipresente Toni Brunet. Una colección de emociones que el abulense desplegó en la Sala de Cámara del Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte con el trazo firme de su pincel. Una paleta formada por multitud de colores: del jazz a la copla, del soul al tango… Inclasificable, tal y como él mismo es.

Siete músicos sobre el escenario que plasmaron un sonido soberbio e hicieron valer sus credenciales. David Lads al piano y el hammond;. Jacob Reguilón, al bajo y el contrabajo; Karlos Arancegui, a la percusión; Adela Torres y Manu Clavijo, al violín; y Toni Brunet, guitarra y pedal steel guitar. Una superbanda que deleitó a las más de 200 almas que se dejaron encoger por las canciones de Marazu. Tan de verdad, tan cercano. Todo humildad —llegó incluso a tildar de ‘versiones’ la interpretación de dos de sus composiciones para otro artista— y agradecimiento. Un repertorio que transitó a lomos del buen gusto por sus dos discos publicados hasta la fecha, el más reciente ‘Escandinavia’ y ‘La colección de relojes’ (2012), sin olvidar a sus referentes musicales. Porque junto a las autoversiones de los dos temas de Sergio Dalma que sonaron en el setlist, Marazu revivió con Ojos de gata su emotiva aportación al homenaje a Enrique Urquijo de 2014, ‘Han llovido 15 años’.

La complicidad con el público fue el hilo conductor de sus soliloquios entre canción y canción. El cantautor trató de insuflar positividad a una velada que encerraba en su seno el sincero y doloroso homenaje a su amigo Miguel Sánchez. fallecido el pasado mayo. Y la emoción desbordó en los bises. Para entonces el auditorio ya estaba rendido al torrente de voz del cantante. También contribuyó a teñir la noche de magia ese binomio impecable que forman Jacob al bajo y Txarli a la batería. Una sección rítmica capaz de elevar cada canción y preñarla de matices. El contrapunto del dúo de cuerda y el teclado es otro de los aciertos de esta cuidada puesta en escena, capaz de atrapar al espectador y dejarlo sin habla un buen rato. Brunet dibuja paisajes minimalistas con las cuerdas de su pedal steel mientras Marazu nos salva la semana —y la vida— en una noche de viernes. No fue un viernes cualquiera. Fue el primero de una gira que derribará murallas más altas que las interminables esperas. Que derretirá las nieves norteñas.

Galería fotográfica a cargo de María Parra Serrano, en Flickr.

Setlist:

Hiroshima.
Media vuelta.
El rol.
El valiente despereaux.
Intergaláctica.
El misterio.
Recuerdo crónico (versión Sergio Dalma).
Enredadera.
Tocado y hundido.
Ojos de gata (versión Enrique Urquijo).
Tu tren.
Escandinavia.
Películas de ciencia ficción.
100%.
Las mismas cosas.
Haces bien.

Bises:

La bien pagá (versión Perelló y Ródenas).
Miedo (versión Sergio Dalma).
Adiós.

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