Todas las caras de Boza

Carmen Boza - La mansión de los espejosHace un tiempo se le llamaba flow, ahora lo llaman swag. Ella prefiere decir rollazo, groove. Aunque puestos a preferir, estilazo es un adjetivo mucho más castizo para definir su arrolladora personalidad. Carmen Boza (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1987) pudiera sonar en un principio a uno de esos miles de nombres nuevos que tratan de hacerse un hueco en el cada vez más abigarrado panorama musical, pero si por algo ha destacado en su carrera la gaditana es por no precipitarse. Pasito a pasito, midiendo muy bien las distancias a recorrer en ese camino. Sin prisa, pero sin pausa. Quizá algún que otro receso para echarse un cigarrito, volver la vista atrás y sonreír. Está donde siempre quiso estar. Maneja los tiempos y no da una larga cambiada ante nada. Dueña del redondel, se adorna de una sencillez digna de elogio. Como a la hora de (re)presentar su primer álbum ‘La mansión de los espejos’. El disco que se reedita este 25 de septiembre y que defiende con uñas y dientes. No en vano lo ha parido ella y bien orgullosa que está de su retoño. Quince canciones bajo la producción de Toni Brunet que alcanzan una altura y una dimensión aun más honda sobre el escenario. Una amalgama de estilos difícil de explicar más allá de recurrir al topicazo: “No se la pierdan”. Pero es verdad. Todo un disfrute, dentro y fuera del escenario. Tal como pudimos comprobar en nuestra charla con Boza. Una conversación en la que repasamos todo este año transcurrido desde la publicación del disco —a través de una exitosa campaña de crowdfunding— hasta el reciente lanzamiento de su primer videoclip, Culpa y castigo, —grabado en agosto en Madrid, bajo la dirección de Daniel Etura—, pasando por las canciones que compondrán su próximo trabajo. Carmen Boza en estado puro.

Con el lanzamiento de ‘La mansión de los espejos’, Carmen Boza ofrecerá varios acústicos y firmas de discos a la vez que continúa con la gira presentación del disco:

28 septiembre FNAC L’ILLA (BARCELONA) Acústico + Firma de discos
30 septiembre FNAC CALLAO (MADRID) Acústico + Firma de discos
9 octubre FNAC MÁLAGA PLAZA (MÁLAGA) Acústico + Firma de discos
25 octubre FNAC SAN AGUSTÍN (VALENCIA) Acústico + Firma de discos

24 septiembre SEVILLA Los Veranos de Malandar. Entradas AQUÍ
26 septiembre SAN SEBASTIÁN Terraza Bataplan – Live The Roof. Entradas AQUÍ
27 septiembre BARCELONA Hotel Duquesa Cardona – Live The Roof. Entradas AQUI
29 septiembre BILBAO Kafé Antxokia (+Nacho Vegas). Entradas AQUÍ
3 octubre PAMPLONA Zentral (+Nacho Vegas). Entradas AQUÍ
15 octubre MADRID Ochoymedio Club (+Nuria Graham). Entradas AQUÍ
16 octubre MÁLAGA Teatro La Cochera Cabaret. Entradas AQUÍ 
17 octubre LA LINEA DE LA CONCEPCIÓN (CÁDIZ) TPOP La Tetería
24 octubre MALLORCA Es Gremi Concierto GPS
29 Ooctubre ZARAGOZA Teatro de la Estación Concierto GPS
27 noviembre GRANADA Sala El Tren – Granapop. Entradas AQUÍ

http://www.ivoox.com/todas-caras-boza_md_8543646_wp_1.mp3″

Carmen Boza: «Hacer canciones es la forma más barata de ir al psicoanalista»

Por lo primero que te tengo que preguntar es por el lanzamiento del videoclip de Culpa y castigo. ¿Tú crees que ha servido para dar un nuevo impulso a la reedición de ‘La mansión de los espejos’?

Sí, yo creo que sí. Definitivamente. Porque, además de ser mi primer videoclip, ha sido un puesta de largo y una apuesta de calidad por hacer un videoclip que se saliese de la norma. Y presenta un single que no es convencional —no todo lo convencional a nivel comercial que se podría esperar de un single de un primer disco—. Pero estoy muy satisfecha, porque me representa muy bien. Representa mi sonido actual, mis inquietudes y creo que me ha servido, además, para alcanzar a público nuevo, gente que no me conocía. Con un vídeo se pueden conseguir ciertas cosas que no se logran solo con audio.

Con la idea que está detrás de este vídeo, ¿estamos empezando a conocer todas las caras de Carmen Boza?

Estamos empezando a atisbarlo, sí. Además estoy descubriéndome yo a mí misma en todo este proceso. A veces se dice que cuando te hacen preguntas durante la promoción de un disco es cuando realmente te haces las preguntas tú. Que a veces descubres cosas que antes no te habías preguntado. Yo creo que en este caso, al tener que empezar a mostrarme, a explicar un poco quién soy a la gente, al público, a los medios, etc., estoy yo también haciéndome estas preguntas y planteándome qué quiero ser, qué imagen quiero dar, cuáles son todas mis caras. Porque a veces ni siquiera lo tengo claro del todo. Y ahora sí que se está empezando a entrever un poco. Aunque salgo [en el vídeo] tantísimas veces, pero ahí se está empezando a ver mi parte más… (duda) Más atrevida, si cabe decirlo. Un poco más sensual, también, más sexual, más adulta, más metafórica…

En este dejarte llevar que comentabas ahora, ¿importa más lo que te pide la canción una vez que empiezas a componer o seguir fiel a un estilo determinado?

No, absolutamente importa más dejarse llevar, desde mi punto de vista, adonde te lleve la música. Yo considero que el acto de creación, en este caso de una canción, a no ser que sea un ejercicio de estilo y que quieras hacer algo concreto, un blues, una bulería, donde sí que hay que seguir unos ciertos patrones y tal… Pero en el caso de la música pop, como es lo que yo hago, y que tiene tantas influencias distintas, creo que es mucho más interesante dejarte llevar y ver dónde te lleva la propia canción.

Tú haces música pop, pero con muchas influencias. ¿Hasta qué punto Toni Brunet [productor del disco] tiene culpa en ese sonido de Carmen Boza?

Tiene culpa y castigo, Toni Brunet (risas). Claro, tiene culpa sobre todo en el sonido de ‘La mansión de los espejos’, que es el disco que se va a reeditar ahora. Toni tiene la culpa de cómo suena el disco. La mayoría. Te diría del 80% de cómo suena el disco. O 70-30 u 80-20, no sé… Porque Toni tiene unas influencias muy distintas a las mías, pero tiene una elegancia, tiene un saber estar, que eso es difícil encontrarlo en un músico hoy en día —o en un productor—. Que no te imponga, sino que… Toni también a a la vez, como es compositor, tiene ese punto de distinguir lo que es una canción desnuda y lo que es una canción vestida. Él me ponía mucho un símil de una chica guapa que se la maquilla y si se la maquilla mucho llega a ser menos guapa de lo que es al natural, incluso. Yo creo que él ha sabido encontrar este punto en el que las canciones han crecido. Han conservado su esencial original, en lo que respecta a armonía y a rollo —el groove, como caminan las canciones y todo—. Lo ha conservado con mucha fidelidad, pero le ha dado un punto de lujo. Porque ha sabido mezclar muy bien lo bueno de sus influencias con lo bueno de las mías.’La mansión de los espejos’ es el resultado de la sinergia de nuestras energías, de nuestros talentos, y creo que es más interesante que ambas cosas por separado.

En esta reedición se cumple esa promesa que tú le hiciste a los mecenas hace ya más de un año, de publicar un disco con 15 canciones, ¿las dos nuevas canciones que aparecen ahora siguen fieles a la idea principal o han sufrido esa transformación?

No, estas dos canciones extra… Una de ellas [Salpicaduras] es un tema que ya grabamos cuando estábamos grabando ‘La mansión de los espejos’, pero que se quedó fuera del tracklist en ese momento. No entró por motivos… En todo el compendio de canciones ya teníamos trece y era un tema muy lento, muy acústico… Con un mar de acústicas, que a mí me encanta, pero que en ese momento no le veía tanto hueco dentro de esas canciones que habíamos publicado. Entonces, siempre pensé que igual llegaba el momento de reeditar y hacerle un hueco. Como con más importancia. Y el otro tema que va a incluir la reedición, que se llama Fin, es un tema que ya había escrito hace tiempo, pero que me gusta mucho haberlo incluido en esta reedición porque es un tema que hemos grabado en directo con la banda con la que estoy girando. Que esto es otro proceso al margen del disco: encontrar una banda con la que te encuentres cómoda y puedas hacer los temas, que ya tienen una identidad en estudio y ahora evolucionan a otra cosa con la banda que lo toca en directo. En este caso, Fin es como una manera de actualizar, de refrescar, el disco y la identidad de Carmen Boza. Porque cuando el disco se grabó hace un año lo grabamos Toni Brunet [guitarras, producción y arreglos], Martin Bruhn [batería y percusiones] y yo. Y ahora mismo la banda es otra. Son Álex Riquelme [batería], Jacob Reguilón, [bajo], Toni Brunet [guitarras] y yo. Entonces, me parece muy interesante presentar esta energía que ahora mismo tienen los temas —este tema en particular, con esta banda— y meterla dentro del repertorio del disco. Que está grabado hace un año, que tiene otra energía. Y me parece muy interesante que se presente esta dualidad, estas dos caras del proyecto. Y por eso hemos decidido meter estos dos temas.

Carmen Boza

Aprovecho la coyuntura. Lujazo de banda, ¿eh?

Lujazo ibérico, ¡ya te digo! Como el disco de La Mala, ¿no? Un lujazo tocar con ellos. Aparte de que son gente increíble —que se dice siempre cuando se presenta a los músicos: “gran músico y mejor persona”— pero es que esta gente son la polla. Son gente muy joven que no solo tienen mucha experiencia, sino que tienen muchas ganas y eso es muy importante cuando un proyecto novel como el mío está arrancando. Que tengan ganas de tocar contigo, que les gusten las canciones… Porque también hay que comer mucha carretera… Hay una parte muy bonita en este proyecto, porque vamos a tocar y la gente responde, les gustan las canciones, estamos creciendo… Entonces, eso es como más fácil, ¿no? Que ir y pegarte la carretera para tocar ante diez personas. Que es igual. Yo también lo he hecho, pero sola. Y ahora, tocar con esta banda y no solo que el público esté respondiendo, sino que la banda suene y que tenga ese peso… Para mí es un lujazo. ¡Desde luego! Tocar con esta gente que lo hace todo fácil. Lo hace todo sonar… Es que yo siento que toco mejor tocando con ellos. Que las canciones son mejores. Es un lujazo de banda, desde luego que sí.

Dices que tocar, tocas mejor y, ¿componer? ¿Cómo se conjuga el poder estar de gira y a la vez ir componiendo las canciones de lo que será el próximo disco de Carmen Boza?

Pues nunca había hecho esto. Nunca había estado girando tan intensamente. Ahora, la verdad es que lo que noto es que hay que tener la cabeza fría. Yo me dejo inspirar por muchas cosas, ¿sabes? Por las sensaciones de girar —que flipas con el público y todo—, pero hay que encontrar tu calma. En el sentido de que cuando llegas [a casa] después de estar cinco días fuera, pues estás cansada. Pero que estar cansada no te impida poder disfrutar del momento como lo disfrutabas antes, cuando no tenías esa obligación, por así decirlo. Para mí componer siempre ha sido una liberación, una válvula. Y no quiero perder eso, porque de ahí es de donde viene la pureza de conectarte con eso. Con esa música. Y de poder traer al mundo real las canciones, las ideas y todo esto que es intangible. Y a mí me encanta llegar de gira, llegar un domingo a mi casa, estar muy cansada, pasar la aspiradora, limpiar la casa y luego ponerme a tocar. O al revés. Generalmente, primero paso la aspiradora y luego me pongo a tocar, porque si no, nunca paso la aspiradora (risas). Pero lo llevo bastante bien. Estoy también tratando de encontrarme en un hábito, en unos horarios, que es necesario en la vida loca de un artista. Aunque a veces parece que no, que es mejor levantarte a las cinco de la mañana y ponerte a escribir como loca. Pues, bueno. Eso se da, sí, sí. Pero la creación y la cordura se da en el hábito. En el orden y en no hacerlo un día asilado, sino en saber que te pones y aunque no te salga hoy pues sigue. Intenta. Y mañana te saldrá algo mejor. Y si no, pasado… Y en eso ando. Y la verdad es que aunque es algo nuevo, que no había hecho antes, está surtiendo efecto. Siento que las ideas que tengo, de las influencias de la música que escucho, se ordenan mucho mejor y ya te digo, que es como más fructífero. Como que le ves color. Y no un compendio de ideas, que es un batiburrillo eso.

Dentro de esa rutina o de esa disciplina que tú misma te impones para que puedan salir nuevas canciones tú le das mucha importancia al contacto con la gente, no digo fans ni público, porque creo que estableces esa continuidad sin tener que verte a ti misma muy arriba de un escenario. Además hay algo que tú tienes como muy grabado a fuego, que es la cifra 893, que para otra persona es un número cualquiera, pero para Carmen Boza no lo es…

Hombre, no. Claro que no lo es. Porque 893 es particularmente el número de gente que ha creído y ha hecho posible con su pasta que yo grabase el disco. Es decir, han hecho de productores ejecutivos de mi disco. Y he tenido que escribir todos y cada uno de sus nombres en los vinilos… Y al final, ni son todos los que están ni están todos los que son. Llevo mucho tiempo haciendo canciones, llevo mucho tiempo colgándolas en la red, incluso antes del crowdfunding, y toda esa gente que desinteresadamente o en el anonimato ha compartido mis canciones, ha venido a mis conciertos o ha traído a sus amigos —que cada concierto que hago viene fulanito: “Yo no te conocía, pero me ha traído mi amigo, me ha convencido, y me ha encantado, tal—, toda esa gente que hace de verdad de mecenas, con dinero o sin dinero, con el boca a boca… Que hace de ‘promocionero’ de mi música… Es toda esa gente la que ha hecho que yo esté aquí ahora mismo. Que yo pueda estar haciendo canciones, grabando discos… Y no es que yo les quiera seguir dando el crédito para siempre, sino que, más que darles crédito, es que yo quiero que sigan haciendo eso. Que me sigan haciendo posible. Que me sigan haciendo crecer. Eso es algo fundamental hoy en día de la carrera de un músico amateur. En mi caso yo era amateur hace unos años y he dejado de serlo gracias a esa gente que ha creído en mi proyecto y que ha creído que lo que hacía merecía la pena y que lo escuchase más gente. Eso es lo que quiero mantener como un ‘obligado’ en mí —o sea, un ‘obligado’, no— como una constante en mi carrera. Esa gente es la que hace posible que yo esté aquí. Claro que sí, [también está] mi trabajo y mi desafío como artista de querer hacerlo mejor, de querer hacer mejores canciones. El trabajo de todos los músicos, de todo el equipo que hay alrededor, ¡claro! Pero sin la gente no hay nada, al final. Sin la gente que escuche esa música. Y en este sentido yo lo tengo super presente… Pero sin caer en el doble rasero de que yo no soy esclava de esa gente. Yo les debo la música que hago, porque es lo que hago: música. No soy un personaje mediático y es difícil estar siempre en el borde de esa línea. Yo ha habido veces que he estado más tiempo haciéndome fotos y firmando que tocando… Pero también es verdad que hay días que no tengo energía o que no me apetece o que estoy de bajón —o lo que sea— y no lo hago. Y habrá gente que, a lo mejor, se moleste. Pero bueno, esa gente será la que no entiende algo, no es que yo no lo entienda, ¿sabes?

Dices que no eres un personaje público, pero cada vez lo estás siendo más sobre todo a través de las redes sociales, porque habéis conseguido viralizar muy bien ese mensaje de lo que queréis transmitir y el enganchar con el público. ¿Sin esa gente no estaría detrás ahora mismo Warner, no habría esta posibilidad de la reedición? O el hecho de estar en Girando Por Salas, que ahora tienes una agenda hasta arriba, septiembre, octubre, noviembre…

Son cosas distintas. En particular, el contacto directo entre el artista y la gente sigue. Repercute directamente en cosas como el Girando Por Salas, como en que hayamos agotado esta primera edición del disco… Porque para eso no hace falta que esté Warner ni que esté nadie detrás. Directamente cuando nos presentamos a Girando Por Salas, que es una iniciativa estatal, y que favorece muchísimo a los artistas, pero luego, al final, necesitas el apoyo del público. Entonces, si te sigue gente es más fácil que llegues a Girando Por Salas —que llegues a conseguirlo, como ha sido mi caso— que si no lo tienes. La relación artista-público es la base de la carrera de un artista hoy en día, como te he dicho antes. Luego, a raíz de eso, pues ya viene el apoyo mediático, el apoyo de la industria… Porque, lamentablemente, la industria se alimenta de números. Entre tantísima oferta hay unos números detrás, que es lo que llama la atención. A una discográfica, a una multinacional, a un medio le llama la atención un artista que tiene más tirón que otro que tiene menos. Aunque su música sea más comprometida, más pura… Llámalo equis. En mi caso particular, yo creo que la gente es la que tiene que ver en todo. Ahora mismo ha llegado Warner, después de muchísimos años de curro, pero yo creo que Warner o los medios que ahora me descubren —que parece que soy nueva, pero que llevo mucho tiempo haciéndolo— yo creo que es más una cosa como que se unen a todo el movimiento. Una cosa que ya viene generando la gente… Y para mí, eso es una cosa que tengo siempre clara. Que la gente está ahí y que el resto son añadidos. Claramente, [añadidos] para arrimar el hombro y para trabajar para conseguir que el proyecto crezca. Pero que no son, ni muchísimo menos, la piedra angular de todo esto. La piedra angular es la gente, yo y las canciones. Y ya está. Mientras que eso siga estando, el proyecto va a seguir funcionando. De una manera más ambiciosa, menos… Sin el apoyo mediático o de una major no llenas —¡yo qué sé!— Las Ventas, pero vas a poder seguir haciendo canciones y llegando a gente, que eso es lo más importante para mí.

Tú tampoco tienes la sensación de que tener una major detrás te vaya a marcar unos plazos o te vaya a imponer un ritmo determinado…

No, no la tengo. Y, de hecho, es algo que antes de empezar a trabajar con una major se ha hablado. Porque cuando una major llega después de que hay un trabajo detrás, llega porque, de alguna manera,confía en todo ese trabajo que ya se ha hecho de forma independiente. Entonces, sería contraproducente coger algo que ha funcionando de forma independiente e intentar imponer los plazos y su forma de trabajar con otro tipo de artistas, a lo mejor. En mi caso particular, yo venía trabajando, pues como yo bien sabía, o como bien me iba sonando que era lo natural. Me iba pegando el impulso de lo que tenía que hacer y ha funcionado. Y como ha funcionado, a la major le ha interesado. Entonces, me parece como muy lógico todo. Lo hemos hablado y ellos me dan libertad para hacer lo que yo quiera, los plazos que yo quiera, trabajar con quien quiera… Ahora cuento con una infraestructura mucho mayor que, básicamente, es lo que necesitaba. Es lo que yo sentía a lo que no llegaba; entonces, para mí está siendo un quid pro quo. No sé cómo será dentro de unos años, pero por ahora me parece que es justamente lo que yo quería y lo que necesitaba; así que estoy bastante contenta. No creo que me vayan a imponer nada. Además, se van a poner un poquito tensos, porque yo tengo un poquillo de carácter… Si me intentan imponer algo se va a poner un poquito mal (risas).

¿A qué va a sonar la nueva Carmen Boza?

Pues, yo qué sé a qué va a sonar. La verdad es que estoy escribiendo sin prejuicios. Yo siempre escribo sin prejuicios, porque me parece que no tiene mucho sentido… Y, de repente, estoy ahora escribiendo algunos temas que son… Tengo un tema que estoy escribiendo que tiene un corte como reggae medio macarrote, pero que me encanta. Que no tiene que ver con lo que he hecho… Luego también hay un tinte muy soul en mi manera de cantar, más de abordar las canciones vocalmente… Sin llegar a ser pedante, que eso me ralla. Las divas esas con el pelito, marcando ahí toda la bajada de notas, tal. Pero hay mucha música negra que a mi me encanta. Me muevo muchísimo en la música que escucho y en la música que quiero hacer. Y luego, a nivel instrumental, hay mucha potencia de banda. Me interesa muchísimo el rock. A lo mejor no el rock de QOTSA, pero un poquito sí también. De tocar la guitarra, de soltar energía, de también experimentar con la guitarra… En lo que respecta a sonido, Va a ser un disco… Yo la guitarra la llevo a fuego, porque es mi instrumento y quiero que sea muy guitarrero. Pero va a ser un disco muy pop también, creo, porque yo no abandono ese punto pop que hago, pero también muy interesante para la gente que le guste la música experimental. Yo tengo influencias como Feist o como St. Vincent o como [John] Mayer. Son mis referencias. Así que yo creo que por ahí, pero con una base muy potente de banda… Hacia ahí vamos a ir.

Cuando hablabas del rollo este reggae y tal, me sonaba un poco a Rihanna de Cádiz, tal como lo contabas, pero no sé si estás más cerca de Jill Scott o de Erykah Badu que de Rihanna…

Pues mira, Erykah Badu la verdad es que es un ‘nombrezaco’. A mí me da un poco de reparo. La verdad es que a mí me gusta esto a medias. A veces me lo han dicho y yo creo que también tiene un punto de verdad, que mi música está un poquito a medias entre lo independiente y las cosas un poquito más frikis, por matices que pueden tener las canciones, y lo mainstream. Puede ser un hit que se te pega como chicle, puede ser un ‘jitaco’ de Rihanna, salvando las distancias con todas esta gente que, yo qué sé, son ricos, yo qué sé, tendrán figuras de oro en su casa… Pero, aparte de estos compositores de hits millonarios, mi música está compuesta un poco a medias. Entre canciones que son como pegajosas, muy reconocibles, y luego cosas un poquito más especiales, que tienen como más mimo o que tienen una producción como más friki, que se sale de lo común. Como puede ser Erykah Badu, Ani DiFranco o Rickie Lee Jones… A mí también me gusta mucho esa gente. Siempre que sea buena, que te pase algo cuando escuchas esas canciones, me parece bien que se compare o que se me etiquete con esta gente. Son grandes nombres de la música, así que ¿a quién no le va a gustar?

¿Tienes la sensación de que necesitas que la gente se identifique con eso que cuentas en tus canciones? Que no estés aislada del mundo o en una torre de marfil como estos compositores de megahits.

Yo la verdad es que no tengo la necesidad de que la gente se sienta identificada. Yo de lo que tengo necesidad, además creo que es un punto en común con otros muchos compositores… Que cuando hacemos canciones es la forma más barata de ir al psicólogo o al psicoanalista. De alguna manera, yo escribo canciones y a veces lo hago en automático. Al tiempo me doy cuenta de que estaba hablando de una cosa a la que no sabía ponerle palabras e intentaba contárselo a alguien. Y cantándola, haciendo una canción, pues me lo he sacado. Me he liberado de un peso. De alguna manera creo que el truco está en usar un lenguaje lo suficientemente críptico, lo suficientemente vulgar, como para que cualquiera lo pueda dar una vuelta, lo pueda interpretar, y pueda usar ese filtro en su propia historia. Y creo que en ese sentido, ésa es la dificultad de componer una canción que llegue a mucha gente. En mi caso yo lo he conseguido creo que de una forma un poco irracional, pero porque es el lenguaje que manejo. El lenguaje de esta generación. Creo que tiene que ver con eso y con las cosas que leo y las cosas con las que me relaciono, las historias que me cuentan y todo eso.

«Hay que ser feliz y vivir tranquila intentado que no te jodan mucho». Hace poco escribías esto en tu cuenta de Instagram. ¿Has tenido suerte en este sentido?

Pues la verdad es que eso es lo que hago. Esa es mi máxima en la vida. Y por ahora, sí. Hombre, me han jodido. Intentado que no te jodan mucho, pero te van a joder. Claro que te van a joder. Pero luego eso tienes que reciclarlo un poco y convertirlo en algo que te pueda servir de alguna manera. Yo pienso que la mejor manera de filtrar eso —y de convertirlo en algo que te sirva— es pensar en que la persona que tú eres no es solo fruto de la buena suerte, de las cosas buenas que te han pasado, sino que la mayoría es fruto de las putadas que te han hecho y de las cosas que has aprendido a raíz de esas putadas. Si ahora mismo, la persona que eres: tienes equis años, has conseguido equis cosas en la vida, tan mal no estás. Tan mal no está lo que te ha pasado… En el momento te jode, pero se te pasa a los dos minutos. A lo mejor te comes una hamburguesa y se te pasa. ¡A mí se me pasa! (risas) Hay que relativizar muchísimo, porque al final nada tiene tanta importancia. Y todos los días sale el sol. Esto parece filosofía barata de Paulo Coelho, pero es que es verdad. ¡Joé!

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