Southpaw

SouthpawMelodrama sin pegada ambientado en el siempre socorrido mundo del boxeo, más efectista que efectivo y cuyo visionado solo merece la pena por un espléndido —una vez más— Jake Gyllenhaal. Él es el único actor que se salva dentro de un reparto que repite al milímetro todos los clichés del cine de superación personal a través del deporte. De Rocky a Karate Kid, queriendo incluso robarle tintes dramáticos a sendos pesos pesados del género como son Toro Salvaje y Million Dollar Baby. Southpaw es una película convencional, quizá en exceso, lastrada por un guion inane y una dirección que exuda anabolizantes por los cuatro costados. El muy irregular Antoine Fuqua se embarca aquí en un pretendido vehículo de lucimiento de su pericia en la planificación de las secuencias de acción y sale noqueado por el magnetismo de Gyllenhaal. El actor, inmenso en su retrato del boxeador inadaptado Billy ‘The Great’ Hope, es el único triunfador de esta sarta de tópicos mil veces vista. Resulta increíble entender que la trama de esta oda a la testosterona llamase la atención del compositor James Horner hasta el punto de ofrecerse a realizar gratis su banda sonora. El hábil score y la excelente fotografía de Mauro Fiore, con un acertado uso de los claroscuros, son de lo mejor de una cinta por lo demás prescindible y por la que —junto a los episódicos, aunque efectivos, Rachel McAdams y Forest Whitaker— también se pasean raperos y aspirantes a actor, como el inexpresivo Curtis ’50 Cent’ Jackson.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s