Truman

TrumanLa vida nos lleva por caminos raros. Y en ocasiones debemos volver a recorrerlos para reencontrarnos con aquello que fuimos y tal vez aún seamos. Truman es un deslumbrante tour de force actoral con Ricardo Darín (Julián) y Javier Cámara (Tomás) en estado de gracia. Una película imprescindible en estos tiempos de apariencias y verdades impostadas. Una incómoda reflexión sobre la vida —y su fugacidad— desde la perspectiva amable de la comedia. Truman logra algo tan difícil como es conmover al espectador sin recurrir a los habituales trucos lacrimógenos que el cine yanqui nos ha inoculado durante décadas. Es importante acudir a verla lo más limpio posible. Es decir, trate el espectador de ignorar todo cuanto pueda acerca de su argumento y déjese llevar. Lo agradecerá tanto. Además, contar con Javier Cámara como maestro de ceremonias es todo un lujo. Él, su personaje, Tomás, será nuestros ojos y nuestros oídos durante buena parte del metraje. Gracias a su condición de protagonista y a la vez espectador privilegiado en primera fila podremos asistir a uno de los mayores despliegues interpretativos que quien suscribe ha visto en años. El que nos regala Ricardo Darín. Ambos protagonistas están sublimes en sus papeles. Una delicia. Y, al tiempo, resulta casi imposible imaginar esta cinta sin estos actores.

Recuerda esta afortunada película del realizador catalán Cesc Gay a aquel título de finales de los 90 llamado Martín Hache, del cineasta argentino Adolfo Aristarain. Los amigos, los bares, los viajes, las ciudades, pasear por sus calles, el teatro, la música, las drogas recreativas, la gastronomía… Son esos lugares comunes, presentes en ambas, los que las engrandecen. Al igual que lo hacen sus imperfecciones. Y el trabajo de los actores. Intérpretes que en un instante dejan de serlo. Es un gesto, una mirada, un silencio. Algo mágico e inexplicable que consigue hacerte olvidar por un momento que estás sentado en una butaca en la oscuridad de una sala de cine. Algo que te impulsa a querer saber más de la vida de esa gente. Y que, en apenas cuatro días, en poco más de 100 minutos te reconcilia con una parte de la humanidad. Sin tener que hacer preguntas, sin esperar respuestas.

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3 comentarios en “Truman

  1. Pingback: Porra Goya 2016 | mantaypeli | blog cultural

  2. Truman me gustó durante un buen rato pero no comparto tanto entusiasmo). En mi caso el interés fue decayendo tras las secuencias del hijo, simplemente porque me pareció que ya estaba todo dicho. Pensé entonces que los guionistas necesitaron rellenar el tiempo con unas secuencias repetitivas y un ratito de sexo innecesario y algo bufo. Darín, grande como siempre. Cámara, a veces, su personaje es menos agradecido. Todos tenemos nuestras preferencias y él no figura entre las mías reconociendo que suele hacer un buen trabajo casi siempre.

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