Los odiosos ocho (The Hateful Eight)

The Hateful EightTediosa y fallida. Así es Los odiosos ocho; la octava película como realizador de Quentin Tarantino y la segunda con apariencia de western. Sólo en su aspecto, ya que tras la ampulosa fachada —con estreno navideño en formato 70 mm. e intermedio, a la antigua usanza— nos encontramos con una farsa teatral más cercana al Cluedo que al film noir. Exasperante ya desde su arranque, con diálogos carentes del gancho que a lo largo de décadas fue marca de la casa, Tarantino posterga el desquiciado clímax final, más propio de Abierto hasta el amanecer que de Diez negritos, para embarcarse en una interminable y anodina presentación de personajes. Los ocho que dan título a la cinta y que desvanecen toda probabilidad de sorpresa para el espectador (a poco atento que se esté en los créditos iniciales). Al menos, para aquellos que hayan conseguido aguantar despiertos las más de dos horas de ‘prólogo’. Un aburrido ¿quién es quién? que juega al despiste con el espectador. Poco pueden hacer ante el paupérrimo libreto actores como Kurt Russell, Bruce Dern, Michael Madsen o Tim Roth. Este último, sobreactuando de manera descarada en un papel en apariencia escrito para Christoph Waltz. Distinta suerte corren Samuel L. Jackson, Jennifer Jason Leigh y, sobre todo, Walton Goggins. Verdadero triunfador en esta gran farsa, que pretende erigirse también en alegato racial e identitario. Película de personajes que apenas en ningún momento consigue atrapar, ni tampoco desprenderse de esa molesta sensación de estar dando gato por liebre a lo largo de casi tres horas.

Incomprensible que un verdadero maestro de la palabra —no vamos a descubrir ahora a Tarantino como guionista— sea incapaz de insuflar vida a unos diálogos tan manidos e insulsos que sólo buscan transgredir recurriendo al trazo grueso. Quizá por ello resulta tan refrescante la presencia de Goggins en medio de una colección de remedos de personajes mil veces vistos en el cine de Tarantino. Asimismo, resulta encomiable el esfuerzo de Jennifer Jason Leigh por componer un personaje con aristas para su Daisy Domergue; verdadera protagonista del filme en su génesis, pese a estar tan desaprovechada en el resultado final.

También es una lástima que la lustrosa fotografía de Robert Richardson se pierda por mor de una trama que recurre sin éxito a un planteamiento claustrofóbico y más allá de los tres primeros actos huye de los espacios abiertos. Aunque el mayor error de la película quizá se encuentre en esa incomprensible decisión de incluir un narrador al cuarto acto que ejerce de innecesario Deus ex machina. ¿Pereza o incapacidad del realizador a la hora de planificar la secuencia clave de la trama urdida en el interior de Minnie’s Haberdashery? Ni siquiera se salva de la quema la ramplona banda sonora del maestro Ennio Morricone, pastiche de descartes anteriores aderezada con composiciones de Jack White, David Hess y Roy Orbison.

Galardones:

Globos de Oro: Mejor banda sonora original (Ennio Morricone).

Candidaturas:

BAFTA: 3 nominaciones, incluyendo actriz de reparto (Jennifer Jason Leigh).
National Board of Review: Top 10, actriz secundaria (Jason Leigh), guión original.
Critics Choice Awards: 6 nominaciones, incluyendo mejor reparto.
Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor banda sonora.

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