Cuando escribir te da la vida

HCImaginad por un momento que pudieseis entrevistar a Superman. Pero no al superhéroe de la capa y los gayumbos por encima de las mallas, no. Al verdadero Superman. A Kal-El, el kryptoniano que aquí, en la Tierra, conocemos como Clark Kent, el periodista que trabaja en Metrópolis para el Daily Planet. O aún mejor. Imaginad que tenéis la posibilidad de hablar, cara a cara y sin tapujos, con Hank Chinaski, el alterego literario de Bukowski. Sería una charla brumosa. Envilecida por el humo del tabaco y los efluvios alcohólicos. Demos una vuelta de tuerca más a nuestra fantasía. Diciembre de 2015, el año está a punto de terminar. Ya sabéis. Felicitaciones navideñas, mensajes en las redes sociales… Y si vuestra última entrevista del año, 365 días después de haberse iniciado, fuera con la persona que se encuentra detrás del último gran éxito literario de nuestro país. Pues ya podéis dejar de imaginar y empezar a leer. Porque esto es tan grande como parece.

«Me cansa ya el tema de los putos hipsters y modernos»

Trabajas como community manager, pero también eres escritor, compositor… Pero imagino que antes de todo esto, de tu presente laboral, en algún momento tiene que saltar la chispa que te impulsa a escribir. ¿Cómo, cuándo y porqué sucede esto?

Se me queda grande eso de ser escritor y compositor. Es decir, no me considero como tal. De esas tres cosas que me has llamado, la que mejor me define es Community Manager. La escritura siempre la he visto como un hobby. Es cierto que de pequeño imaginaba que publicaba un libro sabiendo que era algo imposible. Es ahí cuando salta la chispa, cuando tenía dieciséis años y tengo un profesor de Literatura y Cultura Clásica que vive con pasión el mundo de las letras y me lo transmite instantáneamente en cada clase que impartía. Dedicaba horas a hablarnos de escritores, nos leía fragmentos —aún recuerdo cuando nos leyó en voz alta en clase “¡Adiós, Cordera!”, de Leopoldo Alas “Clarín”, para mí fue muy impactante conocer aquella historia—,  entonaba poemas y yo empecé a leerlos y a escribirlos cuando llegaba a casa, después del colegio.

Llegó a mis oídos que le molestó aquel relato que escribí sobre el taller de escritura al que yo asistía y él impartía. En ese relato critico aquel taller y a los que asistían. Simplemente traté de ser gracioso y no ofender a nadie; de hecho uno de los días que firmé en la Feria del Libro apareció uno de mis compis del taller y comentamos esta anécdota y me dijo que él no se sintió ofendido, que entendía que todo estaba dentro de un contexto desenfadado.

En el primer relato del nuevo libro menciono a este profesor y le he echado unas flores, no por compensar el otro relato, sino porque eso es lo que pienso de él. Sin embargo, aún no he recibido ni un mísero email de agradecimiento. Supongo que la gente se queda con lo malo. Él siempre nos invitaba a soñar con que un día publicaríamos un libro. De toda esa generación soy el único que lo ha hecho y creo que no ha sentido ningún orgullo por ello. Algo que me hace pensar que el mundo a veces es hostil y olvidadizo.

A la hora de escribir, ¿piensas en qué formato vas a elegir (relato, poema, canción) o es algo impulsivo y para nada premeditado?

Me gusta comunicarme a través de relatos porque creo que es lo que mejor se me da. Mi cerebro tiende a eso, a escribir de esa manera. Pienso una forma de iniciarlos, un final que aplaste las tripas y lo que hay en medio no me preocupa tanto, lo voy desarrollando. Cuando escribo canciones sí que es un ejercicio bastante impulsivo. Cojo la guitarra, uno de mis cuadernos, saco una melodía de cuatro notas y empiezo a construir frases en orden, sin pensarlo demasiado. Y respecto a la poesía, hace mucho tiempo que la tengo abandonada. Aunque ahora quiero resucitar aquellos poemas que escribí de pequeño.

¿Pretendes vivir de lo que escribes (ya sean libros o canciones)? Entiendo que ya te habrán advertido de que es casi una misión imposible en los tiempos que corren y en este país…

Sí, todo el mundo me lo dice. Hay gente que me lo advierte porque conocen el negocio y otros que me lo dicen con un sabor a envidia en sus palabras, como si les jodiera que hubiese publicado y que además haya vendido unos miles. Lucho cada día para que pueda dedicarme a ello, no sé si lo lograré, las apuestas dicen que no; y, en ese caso, no creo que entre en una depresión. Me la suda bastante. Esto ha llegado de casualidad. No lo esperaba. Pero ahora me crujo el cerebro para poder vivir de ello, básicamente porque hay gente que me lee y quieren seguir leyéndome. Si al otro lado no hubieran lectores, ya habría parado hace tiempo. Respecto a las canciones, viendo que insistes con ese tema, ni siquiera tengo grabadas las canciones que tengo. Ahora presento el nuevo libro tocándolas porque me apetece. Tenía un grupo con mis colegas y yo hacía las canciones. Otro hobby. Aunque, claro ¿quién no sueña con llenar una sala con personas que cantan sus canciones? Ojalá.

Supongo que habrás leído eso de que si quieres contentar a muchos al final el que acaba descontento con lo que haces eres tú mismo, pero también es cierto que hoy en día es casi imposible abstraerse de los comentarios que se vuelcan en las redes sociales, muchas veces amparados en el anonimato. ¿Estás preparado para cuando llegue esto y, si ya ha llegado, cómo lo afrontas?

Ya me dicen de todo. Tengo muy grabado un tuit en el que me decían que ojalá muriera en la estructura metálica de un coche ardiendo. Me han llamado hijo de puta, a la gente le cabrea mi seudónimo (supongo porque no conocen la historia de la literatura), dicen que escribo como el puto culo, y me suelen dar la chapa explicándome un millón de cosas sobre escritores que no me interesan a modo de advertencia para decirme que estoy prostituyendo la literatura. Todo insulto me huele a envidia o aburrimiento. No me preocupa. A veces pienso que un día me partirán la cara en alguna presentación o algo así. Supongo que he visto demasiadas pelis por pensar en eso. Si sucediera espero que salga en las noticias y se disparen las ventas de mis libros. Estaría eternamente agradecido.

Reconoces una clara influencia de la generación beatnik y de sus sucesivas revisiones estilísticas (Generación X, hipsters) adaptadas a los tiempos. ¿Estás de acuerdo con esto o te la bufan las etiquetas?

Como bien dices, me la bufan bastante las etiquetas, pero sienta bien que te digan que lo que escribes es generacional o que eres uno de los Beat Millenial del momento que está moviendo esa palanca hacia un lado. Me cansa ya el tema de los putos hipsters y modernos. Yo ni soy hipster, ni moderno. Me considero bastante out de las modas. Sólo hago lo que me gusta.

Lo digo porque Auster (que poco o nada tiene que ver en lo estilístico con los anteriores) es también uno de tus referentes, incluso creo que él estaba detrás del título de una novela —cuyo título provisional era ‘El discurso de la muerte y la suerte propicia’— que tenías pensado escribir a finales de 2014.

Para mí, Paul Auster es mi máximo referente. Siempre me imagino que lo conozco, que me tomo una cerveza con él, pero pienso que ese encuentro es fortuito, puro azar, casualidad. Me imagino en Brooklyn paseando y, de repente, encontrármelo saliendo de un estanco. Es una locura. Lo sé ¿Pero qué mejor manera de conocerlo? Hace unos meses me regalaron “Aquí y ahora”, unas cartas de Paul Auster con Coetzee y me di cuenta de que Paul debe de ser un gran amigo. ‘El discurso de la muerte y la suerte propicia’ se ha reducido a unos pocos relatos en mi nuevo libro, y tanto el título como el contenido de los mismos, considero que tienen las formas y estilo (salvando las distancias) de Paul Auster.

A qué autores españoles admiras y por qué (escritores, poetas, compositores…).

Admiro a Andrés Trapiello, porque su poesía me empujó a leer más poesía y a escribir cada día mucho más. Admiro a J., porque creo que es de los tres mejores compositores del país y porque me flipa su manera apocalíptica y mística de entender el mundo. Admiro a toda la Generación del 98 y del 27, porque intentaron poner orden al caos a través de la poesía. Admiro a Dalí, porque siempre hizo lo que le dio la gana y lo hacía de maravilla.

Te da vértigo llegar a ser un ‘referente generacional’ o ni te lo planteas.

Ni me lo planteo ¿Pero a quién le puede dar vértigo algo así? Sería algo brutal.

HC

¿Quién crees que está más alejado de los verdaderos problemas de la gente, los políticos o los músicos? ¿Se puede ser una persona comprometida en lo musical y no parecer un cantautor trasnochado?

Los políticos, sin duda. Los músicos ahora se mojan demasiado con la política y me resultan pesados. Entiendo que estamos en un momento de mojarse, pero en mi opinión contaminan su música con sus opiniones. Está claro que son personas, pero no piensan que les siguen miles de personas y no todas compartirán lo que ellos digan. El otro día escuché a un músico decir que sentía hablar tanto de política, pero es que ésta rige nuestras vidas… ¡Alto! Un momento. Mi vida no está regida por la política. Unos políticos pueden putearme más y otros menos, pero ninguno alegra mis días, ni son una motivación para ningún aspecto de mi vida. Me quema ver a los artistas en sus redes sociales diciendo que hay que votar. Que cada uno haga lo que le dé la gana. Nos han metido en la cabeza que es bueno votar para acabar con el bipartidismo, cosa en la que estoy de acuerdo, pero si la gente sigue entregada a la política con ese fervor, acabarán olvidando todas las cosas que realmente llenan nuestra vida y que por suerte ninguna de ellas es la política.

Lo digo porque en realidad puede que el problema esté en que no se conecta con el público adolescente porque quien se dirige a ellos proviene de otra generación anterior, con otros problemas…

Está claro, por eso me resulta ridículo ver a artistas defendiendo partidos o el Derecho a Voto a una generación que se la pela votar. Sobre todo, suele coincidir que esos artistas en sus canciones no tienen quejas directas políticas tan duras como las que emiten en sus redes sociales. En 2015 sólo me vienen a la cabeza Nacho Vegas y Los Planetas haciendo referencias a la política de una manera directa y dura. Sólo Los Planetas se han cagado en la puta madre de un político de forma literal y explícita, pero no les verás haciéndose selfies en Instagram diciendo lo que nos roban y lo importante que es el cambio.

¿Cuánto más jodidos estamos más necesidad tenemos de aparentar, de postureo?

El postureo es en general la lacra del S. XXI. Dirán de mí que soy puro postureo, pero los que lo dicen, no me conocen. Eliminé mi Facebook personal porque estaba harto de ver las publicaciones de la gente demostrando que es feliz cuando en realidad llevan unas vidas tan tristes que acojonan.

¿Qué (o quién) te salva de la rutina y la mediocridad?

Carol*. Me quita todos mis egos, me hace ser mejor persona, me descubre el mundo, me pone los pies en la tierra y un larguísimo etcétera de detalles y virtudes que eliminan toda esa rutina y mediocridad que merma al mundo, pero lo más importante es que me hace feliz como nunca lo he sido en mi vida. Carol es una de esas personas que me hace preguntarme cada día: ¿Por qué no te he conocido antes?

*Por Carol Dunlop, el gran amor de Cortázar.

¿Adónde escapas cuando sientes que tienes que volver a reencontrarte? ¿Cuál es, recurriendo a la canción de The New Raemon, tu ‘refugio de Superman’?

Me flipa esa canción, dicho sea de paso. Por suerte me he encontrado o me han encontrado o he encontrado a alguien que me ha hecho encontrarme y no tengo que escapar a ningún refugio como Superman o Bon Iver. Ahora mismo me escaparía a París en una Volkswagen California.

Ahora y para terminar, año y medio después, me toca repetir pregunta: ¿quién eres?

Soy alguien nuevo. Me dijeron “¡Lázaro! ¡Levántate y anda!” Y he resucitado de entre los muertos.

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2 comentarios en “Cuando escribir te da la vida

  1. Me da cierta vergüenza leer tu entrevista y a pesar de las referencias no saber a quién has entrevistado. Porque creo que no mencionas su nombre y según la última pregunta quizás podríamos adivinarlo, salvo que ésta implique sólo una duda existencial. Soy consciente de mis limitaciones y no sé quien es. Y me ha parecido una buena entrevista.
    Hay algo de este sr. X con lo que no estoy de acuerdo. Puede que su vida no esté regida por la política pero la de todos se ve de tal manera afectada que declararse al margen como él hace indirectamente implica una cierta insolidaridad que no debe excusarse en la libertad del artista. Cierto es que mi generación estaba más comprometida y está más…pasada pero esta elaborada forma de autoexclusión parece una evasión para no definirse. Y hay muchas maneras de hacerlo sin necesidad de cagarse en la madre de nadie. Por lo demás si supiera su nombre probablemente leería su gran éxito…

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