El renacido (The Revenant)

El renacido (The Revenant)Algunos hombres encuentran a Dios en una ardilla, otros en una osa grizzly que sólo busca proteger a su cachorro. Por desgracia hay quienes se ven a sí mismos como una deidad que observa desde su privilegiado pedestal mientras es alabada. Este es el mayor demérito de El renacido (The Revenant) y no lo es por culpa de sus protagonistas, sino de su director: Alejandro González Iñárritu. La película, en apariencia un western épico, termina siendo un interminable viacrucis para su protagonista, Hugh Glass (muy bien Leonardo DiCaprio en un papel para nada fácil de interpretar). Sin embargo, uno no sabe hasta qué punto es necesario contemplar tanto sufrimiento en pantalla o si detrás de este tour de force interpretativo no está únicamente la obsesión por el Oscar. Esta moderna fiebre del oro que parece poseer a cineastas y publicistas más preocupados por acaparar trofeos que por mantenerse fieles a sí mismos. Por perseguir la dorada estatuilla, que ya encumbró al realizador mexicano con su anterior película, Birdman, y que podría reportarle un nuevo aluvión de premios con esta desmedida epopeya.

El renacido (The Revenant)Ambientada en las Montañas Rocosas a mediados del siglo XIX, aunque en realidad se rodó durante casi medio año en parajes vírgenes de Alberta (Canadá) y Ushuaia (Argentina), en la bella fotografía de Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki es donde reside el alma de esta película. Más allá del subtexto que acompaña a una ramplona historia de venganza con flashbacks que en ocasiones recuerdan a Terrence Malick o al efectismo de Ridley Scott en Gladiator (campo de trigo incluido), la película es apenas una sucesión de amaneceres y puestas de sol. Eso sí, unas imágenes magníficamente apoyadas por el score minimalista que firman a medias Ryuichi Sakamoto, Alva Noto y Bryce Dessner. La atmósfera onírica que envuelve los interminables planos que refuerzan la inmensidad de la naturaleza salvaje termina por aburrir al espectador. ¿Puede saturar tanta belleza? Si no se dosifica, sí. Y en esto de los excesos, Iñárritu es todo un maestro. Capaz de rodar con brío un arranque vertiginoso, magnífico en su planteamiento cámara en mano, para después —e inexplicablemente— perderse en disquisiciones filosóficas que harían sonrojarse a Paulo Coelho.

DiCaprio es el cómplice perfecto del director en esta aventura de supervivencia extrema. Es tal el cúmulo de penalidades por las que su personaje debe pasar en las casi tres horas de metraje, que su odisea —basada en una historia real escrita por Michael Punke—resulta increíble y hasta risible. Del mismo modo, los alardes técnicos y el virtuosismo en la planificación de las secuencias resulta tan impostado en ocasiones que sólo consigue apartar al espectador de la acción. Justo el efecto contrario al deseado, pero ¿qué se puede esperar de alguien que ya jugó con el público presentando su anterior película como un eterno —y falso— plano secuencia? Al desmedido metraje (156 minutos) le sobra perfectamente una hora. Los efectos especiales son brillantes; las localizaciones, perfectas; pero todo en esta película resulta hueco. Bueno, todo no. Junto a la admirable composición del explorador Glass que realiza DiCaprio (repleta de gestos y gruñidos, pero que se ajusta a la perfección al tono buscado) también hay que alabar a Tom Hardy (Fitzgerald), que borda su papel antagonista y consigue robarle todos los planos a sus partenaires.

Ojalá hubiésemos podido disfrutar de una versión aligerada de esta fábula naturalista que trata de (re)presentar las miserias humanas y mostrar quiénes fueron —y aún somos— los verdaderos salvajes. Franceses contra norteamericanos, inmigrantes y ocupas en un país que nunca ha dejado de ser la tierra de las oportunidades. Pero también de las guerras internas: el conflicto entre tribus, Pawnees versus Sioux. Homo homini lupus. Una interesante propuesta que daba pie a un argumento más serio y profundo. Oportunidad perdida. Ojalá alguna vez volvamos a ver una película del otrora magnífico realizador mexicano, en la que su ego no busque quedar reflejado en cada plano.

Y para avivar aún más la polémica. El estudio ruso de animación Petrick ha publicado esta curiosa comparativa en su canal de vimeo.

Galardones:

Globos de Oro: Mejor película dramática, director y actor (Leonardo DiCaprio).
BAFTA: Mejor película, director, actor (DiCaprio), fotografía y sonido.

Candidaturas:

Satellite Awards: 5 nominaciones incluyendo mejor película y director.
Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actor (Leonardo DiCaprio).
Critics Choice Awards: 9 nominaciones incluyendo mejor película y director.
Annie Awards: Nominada a Mejor animación de personajes en película no animada.

3 comentarios en “El renacido (The Revenant)

  1. Pingback: Porra Oscars 2016 | mantaypeli | blog cultural

    • Gracias por tu comentario. Por suerte aún se puede disfrutar mucho con el buen cine, incluso, de vez en cuando aparece alguna obra maestra. También siempre es de agradecer que haya diversidad de opiniones, se respeten y nadie pretenda imponer la suya. Un saludo.

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