IZAL – Gira Copacabana

Mikel IzalFelicidad. Eso desprende el quinteto liderado por Mikel Izal sobre el escenario. Tras haberlos visto ya en media docena de ocasiones y todo tipo de escenarios ha llegado el momento de afirmar que la banda madrileña en esta gira Copacabana, que sirve de presentación a su tercer álbum, está más cómoda que nunca sobre las tablas. Llegaba el grupo a Valladolid tras un nuevo sold out, esta vez en tierras leonesas, y con la tarea —nada fácil, por otro lado— de estar a la altura de su anterior visita. Dos noches, todo vendido. Y lo han vuelto a hacer. Mismo recinto, aunque el LAVA presenta ahora una nueva distribución de espacios, y las mismas ganas por parte del público que abarrotaba el Laboratorio de las Artes pucelano. Unos deseos que afloraban en forma de pitos y palmas de impaciencia cuando pasaban casi quince minutos de las 22.00 horas. Un retraso motivado por la coincidencia horaria de una obra teatral en la cercana sala Concha Velasco. «Todo lo que sea tener que esperar por la cultura…», zanjaba Mikel en sus primeras palabras al público vallisoletano, que no paró de aplaudir cada ocurrencia del pamplonica. Tanto él como el resto de integrantes desprendían complicidad. El arranque del bolo discurrió entre coros del público, que rivalizaba en intensidad con el vocalista en cada inicio de canción, y bromas. Buena memoria la del líder de la formación al recordar su visita en 2012, dentro del cartel del festival Intromusic: la cita que les abrió de forma definitiva la puerta grande en una ciudad tan arriesgada para esto de los sold outs como es Valladolid. Pues bien, IZAL lleva cuatro consecutivos. El último, esta noche donde de nuevo la Sala Blanca del LAVA será un clamor.  Una prueba más de ese «idilio» entre el quinteto y la capital del Pisuerga.

Mikel IzalMás allá de complicidades, el show en lo musical es un trallazo. Con un arranque directo y poderoso que encadena, sin prisa, pero sin pausa, hasta ocho canciones que se viven fuera del escenario con un disfrute inusitado. IZAL ha logrado consolidar su sonido y el público se lo demuestra cada noche. Composiciones como la que da título a su tercer LP, y que abrió el concierto, junto a Hambre, En aire y hueso o Despedida ya se han convertido en himnos. El único pero de la nueva puesta en escena quizá esté en ese Copacabana Club que, pese a ocupar sólo dos canciones, lastra parte del ritmo frenético del inicio de concierto. Bien es cierto que los músicos agradecen ese remanso y que los temas se prestan al juego. Sobresale la voz de Mikel, pletórico durante todo el espectáculo, que con gran inteligencia descarga parte de la épica en un respetable deseoso de agradar a la banda. El cortejo continúa a lo largo del show. El vocalista anuncia «el desmadre» que preside el tramo central del concierto, con guiños al reciente paso del grupo por México y alguna que otra (no tan) velada carga de profundidad entre Oro y humo y Tambores de guerra. «Que ladren», remarcaba Mikel. «Eso es señal de que les jode y es lo que más nos gusta», para alborozo de una sala ya entregada. Bastaba un simple gesto con el mástil de su acústica para que cientos de voces se tornasen un clamor. «¡Vamos! Que nos escuchen hasta en el centro de Valladoilid», jaleaba el cantante.

Mikel IzalPorque aún restaba lo mejor. El tercio final del concierto, bises incluidos, se articula como una celebración de la música en directo. La banda simboliza su apuesta y el compromiso con su público en algo tan sencillo —y, a la vez, tan efectivo— como apostar por sus canciones; darle al público lo que quiere. Así llega la locura en forma de recorrido por los temas más conocidos de sus dos anteriores trabajos. Entre ellos Agujeros de gusano, Magia y efectos especiales y La mujer de verde; y unos bises que terminaron con Mikel cantando y bailando entre el público que abarrotaba las primeras filas. Mientras, sobre el escenario, las caras de felicidad del resto de la banda daban cuanta del verdadero disfrute que supone para unos y otros, músicos y espectadores, esta gira. Una fiesta absoluta, confetti incluido, que simboliza a la perfección el porqué del éxito del quinteto. La naturalidad y el compromiso por el trabajo bien hecho termina dando sus frutos. Impecable el sonido en un recinto que por sus peculiares características no siempre está a la altura y una auténtica gozada tanto la entrega como las ganas que le ponen a cada actuación cada uno de los integrantes de la banda. Ellos son los verdaderos protagonistas una vez que el humo se desvanece y se apagan los focos. Entonces ya no son IZAL, sino Mikel, Alberto, Gato, Alejandro e Iván.

Reportaje fotográfico en flickr a cargo de María Parra Serrano.

Setlist:

Intro.
Copacabana.
Asuntos delicados.
Hambre.
En aire y hueso.
Despedida.
La piedra invisible.
Prueba y error.
Arte moderno.
(Extraño regalo outro).

Club
Sueños lentos, aviones veloces.
Palos de ciego.

Los seres que me llenan.
Oro y humo.
Tambores de guerra.
Pequeña gran revolución.
Hacia el norte.
Tu continente.
Agujeros de gusano.
Magia y efectos especiales.
La mujer de verde.

Bises:
Qué bien.
Pánico práctico.
El baile.

IZAL – Gira Copacabana – 12/01/16 Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA). 1.400 espectadores.

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