Amaral – Nocturnal Tour 2016

Amaral - Nocturnal Tour 2016Eclipsados por el influjo de Eva Amaral. Mucho se ha escrito sobre la potente escenografía que acompaña al dúo zaragozano en su nueva gira, Nocturnal. Sin embargo, de nuevo es la menuda intérprete quien se erige en verdadera protagonista de las más de dos horas de concierto en el que se repasa el séptimo álbum de estudio de la banda y gran parte de sus éxitos a lo largo de casi dos décadas de trayectoria. Eva y Juan, pero sobre todo Eva, consiguen polarizar la atención de miles de ojos ávidos de emociones en mitad de un mar de estrellas presididas por un refulgente círculo central al fondo del escenario. Una luna creciente que avanza a través de la oscuridad azul cobalto para transmutarse en un caleidoscopio de imágenes que sirven de soporte visual a las canciones. Pero por muy lírica que pueda parecer la apuesta, donde en realidad gana enteros es en sus entrañas más prosaicas. Una cantante que se retuerce tras el pie de micro con los primeros acordes del segundo tema de la noche, Revolución, y que, ya despojada de su acústica, se muestra como un torbellino para alegría de todo el pabellón. Una revolución kamikaze, porque así es el arranque del show: directo, incisivo, sin concesiones. Las pantallas de los móviles centellean en la pista central y en los graderíos. Repuestos de la sacudida inicial y con las pupilas acomodadas ya ante tanta explosión lumínica, uno empieza a reparar en los pequeños detalles. El manto de estrellas en forma de constelaciones que confiere una atmósfera espacial al conjunto y nos transporta más allá del tiempo. Suenan Salir corriendo y No sé qué hacer con mi vida y nos atrapan los recuerdos. Eva confiesa que «aquella niña y este niño de aquí [Juan Aguirre]» supieron qué hacer con su vida gracias a públicos como el vallisoletano. En aquellos inicios en los que con apenas un par de discos en el mercado visitaban la difunta sala La Salamandra, en pleno centro de la ciudad, para presentar sus canciones en formato acústico. Y de la confesión surge una chispa de complicidad que lo inunda todo. La noche se convierte en un juego de seducciones. Aplausos cómplices, océanos de tiempo y distancia. Años luz recorridos a golpe de canciones.

Amaral - Nocturnal Tour 2016El bloque central del concierto alterna las nuevas canciones con clásicos como El universo sobre mí, Estrella de mar y Cómo hablar. Los músicos conocen su oficio y todo encaja a la perfección. Se agradece el protagonismo que han tomado los teclados en estas nuevas canciones y cómo estos se expanden en directo. Así ocurre con la outro de 500 vidas. El duelo simbólico entre Juan Aguirre y Tomás Virgós es una delicia. Aguirre comienza a encontrarse cada vez más a gusto —siempre suele ser así, necesita su tiempo— y nos regala un punteo en Estrella de mar que suena como su particular manera de agradecer tanta entrega. El aplauso recíproco es ensordecedor. Ya hemos superado la mitad del repertorio y llega el momento del disfrute. Virgós vuelve a destaparse en Cómo hablar con un piano que recuerda a Bruce Hornsby. Eva ya ha presentado a la banda. Ahí están también Toni Toledo a la batería y Ricardo Esteban, al bajo, ocupando el lado derecho del escenario. El tramo final es el que cuenta con más canciones de discos anteriores y, a la vez, sirve para constatar la evolución musical de la formación. Quizá estén en su momento de mayor plenitud y es gracias a ese plenilunio vital que no tienen que pagar peajes innecesarios. Por eso, Marta, Sebas, Guille y los demás apenas suena como un breve autohomenaje. «Parece que fue ayer y han pasado ya diez años», reinterpreta Eva y vuelve a arrancar los aplausos del obediente público pucelano. Lejos quedaban ya los silbidos impacientes por que arrancase el verdadero espectáculo tras la actuación de Erizo Sibarita, esforzado cuarteto femenino de Tudela de Duero, que saltó al escenario minutos después de las 21.15 horas.

El tercio final, bises incluidos, es una nueva descarga de energía con la cantante como maestra de ceremonias. Armónica, theremín, eléctrica —una preciosa Rickenbacker negra y blanca—pandereta… Multiplicándose de un lado a otro del escenario. Se contonea ante esa luna brillante de kilovatios y corta la respiración. Las sombras chinescas dejan paso a la épica previa a la despedida. Juan y Eva se arrodillan en el centro del escenario justo antes del final. Pero igual que no hay principio sin la Velvet no hay final sin que suene, como siempre, Moon River. «Wider than a mile», como reza la canción. Y de nuevo es la luna quien nos sirve de guía. Por muy negra que sea la noche, por muy largos que sean los días.

Galería fotográfica en flickr a cargo de María Parra Serrano, aquí.

Setlist:
Intro (All Tomorrow’s Parties).
Unas veces se gana y otras se pierde.
Revolución.
Kamikaze.
Salir corriendo.
No sé qué hacer con mi vida.
Laberintos.
Nocturnal.
Lo que nos mantiene unidos.
El universo sobre mí.
500 vidas.
Estrella de mar.
Noche de cuchillos.
Cómo hablar.
La ciudad maldita.
Hoy es el principio del final.
Marta, Sebas, Guille y los demás (intro).
Cuando suba la marea.
Chatarra.
Días de verano.
Cazador.
Hacia lo salvaje.

Bises:
Siento que te extraño.
Llévame muy lejos.
Sin ti no soy nada.

Bis 2:
Nadie nos recordará.
Outro (Moon River).

Amaral – Nocturnal Tour 2016. Pabellón Polideportivo Pisuerga (Valladolid). 04/06/16. Media entrada.
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