Una orquesta sinfónica de cine

Film Symphony OrchestraResulta emocionante no sólo poder disfrutar de grandes clásicos de la música sinfónica escrita para cine, sino aprender haciéndolo. Este es, sin duda, el mayor valor añadido que presenta el Tour 2016 de la Film Symphony Orchestra (FSO). La mejor música de cine, a cargo de unos músicos soberbios y bajo la batuta de todo un apasionado de su vocación, como es el director Constantino Martínez-Orts. Ejerciendo en esta ocasión y con gran acierto su vertiente pedagógica, Martínez-Orts consigue ya desde el arranque del concierto que el espectador perciba cada pieza de una manera singular. Es a través de esta labor de divulgación como se forjan futuros amantes de las bandas sonoras y, sobre todo, del modo en que se conserva a toda una legión de seguidores que constatan, un sold out tras otro, el éxito de la FSO por toda la geografía patria. Llegaba la FSO al Auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes, de Valladolid con la vitola de espectáculo grandioso y, como se preveía, no defraudó. Con un arriesgado y renovado repertorio, la formación encandiló al público que abarrotaba la sala sinfónica pucelana. Un atestado foyer recibía a los espectadores en una noche gélida y neblinosa, que pronto se tornó cálida y acogedora gracias a la brillante partitura de Bruce Broughton para la secuencia inicial del western de Lawrence Kasdan, Silverado.

La amplitud de los grandes espacios del Salvaje Oeste pronto se tornó claustrofóbica y monocromática gracias al excepcional trabajo de Bernard Herrmann para el clásico de Hitchcock, Psicosis. Las subyugantes cuerdas, interpretadas con maestría por el rutilante equipo artístico de la FSO, dieron paso a esa «declaración universal de amor», que en palabras del propio Martínez-Orts es la banda sonora de Ennio Morricone para la inolvidable cinta de Giuseppe Tornatore, Cinema Paradiso. Y así, ya completamente embelesados y entregados al viaje extracorporal por el mundo del celuloide que supone cada concierto de la FSO, llegó la primera marcha de la velada. La compuesta por Elmer Bernstein para La gran evasión y que tendría su contrapunto cómico en la segunda parte del programa merced a la revisión que Gregson-Williams realizó de la partitura para el clásico de la factoría Aardman, Chicken Run.

Film Symphony OrchestraTambién fueron llegando, a medida que avanzaba la noche, el resto de sorpresas dentro de un programa que rayó a gran altura y apenas se resintió a lo largo de más de 150 minutos. La oscarizada banda sonora del maestro Morricone para Los odiosos ocho, de Tarantino; la «bizarra» partitura de Hans Zimmer para Sherlock Holmes: un juego de sombras, de Guy Ritchie, con la inclusión del Experibass, tal como explicaba Martínez; y, cómo no, Michael Giacchino, el compositor llamado a suceder a John Williams, con su trabajo muy a la Gustav Holst para Star Trek Into Darkness. Pero también hubo espacio en el repertorio para películas clásicas. Ahí estaban las suites de Jerry Goldsmith para Gremlins, de Joe Dante y la de Rachel Portman para Chocolat; también, la sorprendente y acertada recuperación de toda una joya del siglo XX como es el score de Basil Poledouris para Conan, El bárbaro, de John Milius; y, por supuesto, tampoco pudo faltar el maestro John Williams.

Uno de los compositores más esperados de la noche, al que la FSO rinde homenaje no sólo con la inclusión de gran parte de sus oscarizados trabajos (La lista de Schindler, la saga Star Wars, Harry Potter), sino también a través de una APP y un novedoso juego interactivo llamado ‘El sabelotodo de la FSO’, que contiene alguna que otra de sus eternas melodías.

Y así encaramos el final de un concierto que nadie quería que terminase. Las potentes interpretaciones de la suite de Hans Zimmer para Batman: El caballero oscuro y la marcha de Alan Silvestri para Capitán América pusieron el (casi) punto final a una velada que encerraba en los ansiados bises más de una sorpresa. La primera, televisiva, llegó de la mano del compositor germano-iraní Ramin Djawadi. El tema principal de la serie Juego de Tronos fue recibido con una sonora exclamación por el público, al que aún le aguardaban varias sorpresas. Pero no seremos nosotros quienes las desvelen. Compruébenlo ustedes mismos en las fechas que aún quedan para poder disfrutar del presente tour de la FSO o vayan reservando entradas para su próxima —y galáctica— gira, en primavera; con la que podremos viajar sin movernos de nuestra butaca a nuestra niñez. Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Galería de imágenes en flickr a cargo de María Parra Serrano, aquí.

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Un comentario en “Una orquesta sinfónica de cine

  1. Pingback: La Música de las Galaxias llega a Valladolid | mantaypeli | blog cultural

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