Christine

ChristineDe manera inconsciente e irreflexiva, la sensación al ver tu nombre encabezando una información por primera vez es una mezcla de orgullo y vanidad. Al instante siguiente —aunque no está claro que esto se produzca en todos los casos— estos sentimientos se ven reemplazados por la pesada carga de la responsabilidad que supone firmar una noticia: eres quien debe respnder de lo que ahí se cuenta. Sin embargo, erigirse uno mismo en adalid de la información no parece una decisión inteligente, por muy vocacional que esta sea. Máxime en los tiempos que corren para la muy denostada prensa (en general). Christine, la inteligente mirada antropológica dirigida por Antonio Campos ahonda en estos y otros aspectos. Para ello se basa en una historia real acontecida en un canal de televisión local de Sarasota, Florida en los años 70. Presentada casi como un fidedigno documental, la principal baza de la cinta reside en la desarmante interpretación que de la reportera Christine Chubbuck realiza la actriz Rebecca Hall. Sin perder un ápice de su esencia independiente y basándose en sutiles referencias disgregadas a lo largo del metraje, Campos y el guionista Craig Shilowich tratan de arrojar luz sobre uno de los sucesos más impactantes acaecidos en la pequeña pantalla, objeto de un documental también en 2016 y que inspiró todo un clásico como Network, de Sidney Lumet. Lejos de restarle contundencia al relato, conocer, o atisbar, el desenlace contribuye a su carga expresiva, enfatizada por una magnífica fotografía a cargo de Joe Anderson. La, por momentos, angustiosa banda sonora compuesta a cuatro manos por Danny Bensi y Saunder Jurriaans incide en la carga psicológica, mientras que el resto del score está sazonado por clásicos de la época que van de John Denver a Olivia Newton-John.

La banalización de la información y la apuesta por el sensacionalismo en favor de los índices de audiencia cimientan el trasfondo de esta película que es tanto drama psicológico como retrato social y necesario retrovisor en el que mirarnos. Parafraseando al gurú de los medios de comunicación, Herbert Marshall McLuhan: «Caminamos marcha atrás hacia el futuro». Este juego de espejos fuera de campo en el que el periodista es a la vez correa de transmisión y protagonista (in)voluntario de la noticia cobra una importancia decisiva en la forma de narrar la película por parte de Campos. Apoyado en una interpretación sobresaliente de Rebecca Hall, muy bien secundada por una solvente nómina de actores (Michael C. Hall, Maria Dizzia, Tracy Letts), el realizador traza un doble relato. Por un lado nos adentramos en las motivaciones de Chubbuck y por otro asistimos a los condicionantes sociales, familiares y laborales que la impulsan. Discriminación, sueños rotos, promesas incumplidas y todo un rosario de ‘dramas’ que muy bien se podrían extrapolar a la generación perdida actual. Sobrada de talento, pero sin viso alguno de  poder demostrarse, siquiera a sí misma, todo lo que es capaz de hacer.

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