Moonlight

MoonlightAmbicioso tríptico sobre la forja de la personalidad, Moonlight opta desde su arranque por presentarse ante el espectador como una película menor e introspectiva aunque en el fondo aspira a ser el retrato identitario definitivo. Es en este primer tercio cuando el filme se muestra más acertado, en gran medida gracias al excelente binomio que forman el pequeño Little (Alex R. Hibbert) y su postiza figura paterna, Juan (Mahershala Ali). La película de Barry Jenkins alcanza en este tramo cierto interés para el espectador al plantearle diversos dilemas morales desde la desarmante inocencia de un niño que dejó de serlo hace mucho tiempo. Es en esta relación paterno-filial impostada donde comenzará a fraguarse la personalidad del protagonista de esta historia, cuyo carácter episódico termina por hurtar al espectador la capacidad de empatizar con lo que en ella se cuenta al 100%. Jenkins se muestra como un cineasta hábil, capaz de atraparnos y captar nuestra atención. Sin embargo, la presunta hondura del retrato psicológico que aspira a ser Moonlight —de la que uno nunca diría que está rodada y ambientada en Miami— se diluye como un azucarillo entre tópicos del blaxploitation descafeinado a cámara lenta y ritmo de música clásica. Sin restarle mérito a la propuesta cinematográfica que defiende Jenkins, la película dista mucho de ser una gran obra. O al menos de ser la mejor película del año, premios y menciones aparte. El destacable trabajo de actores como el ya citado Mahershala Ali y Naomie Harris (Paula) salvan una cinta que de no ser por ellos podría emparentar más con el cine de John Singleton, Mario Van Peebles o un Spike Lee en horas bajas que con el lirismo de Tiempos de amor, juventud y libertad, de Hsiao-Hsien Hou; referente confeso de su director. Con todo y con ello, Moonlight es un film apreciable, que pierde fuerza en su segundo tercio y termina por apelar a la sensiblería en su tramo final.

Episódica presencia de la cantante Janelle Monáe (Teresa) con un papel mucho menos proclive al lucimiento que el que realiza en Hidden Figures, donde también está —¿quién lo diría?—Mahershala Ali. Habida cuenta de los halagos y reconocimientos que Moonlight había recogido a lo largo de 2016 era mucha la expectación ante esta película que, eso sí, posee una impecable factura técnica. La fotografía de James Laxton (habitual de los últimos despropósitos de Kevin Smith) es magnífica y la banda sonora de Nicholas Britell aporta ese tinte solemne e introspectivo que el director quiere que presida toda la peripecia vital de Little/Chiron/Black.

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