Logan

LoganDa la impresión de que ya no es suficiente con esquilmar todo el catálogo imaginable de superhéroes existente y hay que estirar el chicle hasta que se rompa. Al menos, esto es lo que sucede con la revisión que el cineasta James Mangold hace en Logan de la serie limitada de cómics Old Man Logan, creada por Mark Millar en 2008. Excesiva e hipertrofiada, repleta de sonrojantes errores en su guion, esta última incursión de Hugh Jackman en el universo marvelita nos deja un regusto agridulce. Máxime al comprobar lo que pudo haber sido y no fue. Con un arranque poderoso, que oscila entre el western y la road movie, y una secuencia prodigiosa rodada cuasi a cámara lenta, la película se despeña de manera inexplicable en su segundo tramo abusando del metraje (135′) y recurriendo al tan manido —e interminable— duelo final del protagonista con su némesis. El trío principal, encarnado —nunca mejor dicho— por Jackman, Patrick Stewart y Dafne Keen es de lo poco salvable —junto al desaprovechado Stephen Merchant (Calibán)— de una película plana y previsible que malgasta su atractiva premisa demasiado pronto. Sólo hacen falta un par de persecuciones y la forzada referencia fílmica al clásico Raíces profundas (Shane) para corroborar la escasa creatividad del trío de guionistas que encabeza el propio Mangold junto a Scott Frank y Michael Green.

Logan cartel02

Desconcertante banda sonora, a cargo de Marco Beltrami, que contrasta con la muy cuidada fotografía del artesano John Mathieson, auténtica seña de identidad de esta cinta —junto con sus excelentes carteles promocionales—, que por lo demás resulta bastante impersonal en su realización. Se echa mucho de menos la ironía y la capacidad de reírse de sí mismo que Jackman supo diseminar en sus composiciones previas del personaje, para centrarse en esta entrega en parecer un actor serio y atormentado. Algo que las heridas, cicatrices y magulladuras presentes en la otrora incólume anatomía de Lobezno explican por sí solas. Repleta de subrayados y con un molesto tufo infantiloide en su tercio final, Logan podría haber sido una magnífica película crepuscular alejada de un género en el que año tras año prima el más grande, más largo y más caro. Aunque esto no signifique necesariamente que sea mejor.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s