Wonder Woman

Wonder Woman

Agradable entretenimiento estival, Wonder Woman supone la primera incursión de un personaje del universo DC en el cine de los últimos años desprovisto del dramatismo y la gravedad que ha caracterizado los proyectos que tenían al cineasta Zack Snyder al frente. Quizá precisamente por no ser él su realizador y sí la televisiva Patty Jenkins (Monster) nos encontramos ante un auténtico tour de force que no desfallece en ningún momento a lo largo de más de dos horas de metraje. Película de superhéroes (superheroína, en este caso) que se disfruta mucho más como un clásico filme de aventuras y cuya mayor baza radica en la química de la pareja protagonista, formada por Gal Gadot (Diana) y Chris Pine (Steve Trevor). Sin ellos en el reparto estaríamos ante otra película ramplona. Repleta de buenas intenciones, eso sí, pero perfectamente olvidable.

Wonder WomanSuyos son los mejores momentos de una película que consigue alcanzar el equilibrio perfecto entre géneros —en el amplio sentido del término— y cuyo mayor mérito radica en ser consciente en todo momento de lo que es: un mero pasatiempo. Por más que se hayan querido enarbolar diversas banderas coincidiendo con su estreno. Rechina, sin embargo, dentro de ese discurso pretendidamente feminista, que la acción se inicie por la irrupción en la historia del primer personaje masculino, al que siguen otros muchos —frente a sólo un par de ellos femeninos más— a lo largo del metraje restante. Se agradecen, eso sí, sus momentos autoparódicos, la presencia de iconos como Connie Nielsen y Robin Wright en el reparto, así como esa tenue guerra de sexos que no hace sino resaltar la doble moral que rige la industria desde el principio de los tiempos. Muy apreciable en su parte central, que sirve a la vez de repaso histórico a la Gran Guerra y como presentación de la heroína que da título al filme, sobre todo gracias al grupo suicida que integran los protagonistas y en el que destaca ese indisimulado homenaje a Sammy Davis Jr.

Quizá sus puntos débiles sean todos aquellos que la enlazan con el universo del que procede. El estilo sombrío que caracteriza las películas basadas en héroes de DC cómics y el abuso de la música. Apenas hay secuencias en las que no esté presente y esto se acentúa (para mal) en el tramo final. Una lástima no haber aprovechado el emotivo momento heróico que da sentido a la película y tener que sucumbir a los aburridos y mil veces vistos enfrentamientos repletos de CGI, explosiones, etc. Anecdóticos papeles de Lucy Davis (Etta) y Elena Anaya (Dra. Maru) que en ningún caso pasarían la prueba del algodón del test de Bechdel.

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