A Ghost Story

A Ghost Story

A Ghost StoryBello poema visual con pretensiones, A Ghost Story funciona mucho mejor en su tramo intimista que cuando decide universalizar su mensaje. La cinta de David Lowery podría enmarcarse dentro del cine experimental con notables influencias del otrora admirable Terrence Malick. Por desgracia, las evocadoras imágenes le ganan la partida al trasfondo y uno lamenta descubrir lo poco que subyace bajo la fantasmagórica sábana. Película con escasos diálogos y un interesante juego fílmico, que alterna larguísimos planos fijos con jugosas elipsis, A Ghost Story pierde parte de su cautivadora fuerza inicial en el momento en que Lowery se pierde en disquisiciones metafísicas. La magnífica fotografía de Andrew Droz Palermo se erige en sustento primordial de una narración repleta de imágenes imborrables. Y poco más. La pareja protagonista formada por Rooney Mara y Casey Affleck apenas aportan rasgos distintivos a sus personajes y en determinados momentos se percibe un molesto tufillo hipster que hurta veracidad a una apreciable idea original. Porque el punto de partida de A Ghost Story y su ritmo pausado parece aventurar una película reflexiva y dura sobre la pérdida y la identidad; por desgracia estos indicios se desvanecen a partir de las cuestionables decisiones del realizador al pretender establecer un relato cosmogónico, que sólo hace que entorpecer la narración en el tercio final. Filme discutible, con defensores y detractores a partes iguales, que supone un paso más dentro de la irregular carrera como realizador y guionista (además de montador) del prometedor David Lowery.

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