La suerte de los Logan (Logan Lucky)

Logan Lucky

Logan LuckyDistendido vehículo de entretenimiento actoral, Logan Lucky supone el regreso de Steven Soderbergh a la gran pantalla tras su periplo televisivo. Heredera confesa de la saga Ocean’s Eleven, la película roza la autoparodia gracias a un inteligente guion obra de la desconocida Rebecca Blunt. Los rumores apuntan a que Blunt sea en realidad el pseudónimo que ha utilizado en su debut cinematográfico Jules Asner, la esposa del cineasta; mientras que otras fuentes apuntan al propio realizador, muy dado a estos juegos. Dicho lo cual, todo queda en casa. Del mismo modo sucede con gran parte del reparto, en el que Soderbergh se reencuentra con varios de sus recientes fetiches. Entre ellos destacan Channing Tatum (Jimmy Logan), quien además ejerce de productor del filme, y Riley Keough (Mellie Logan), quien protagonizó en 2016 la primera temporada de The Girlfriend Experience, la serie de televisión basada en la cinta homónima de Soderbergh. Junto a ellos, Adam Driver) (Clyde Logan) completa la terna de hermanos protagonistas del filme por el que desfila una pléyade de secundarios de lujo: Daniel Craig, Katie Holmes, Hilary Swank, Katherine Waterston, Seth MacFarlane, Sebastian Stan… Con el pretexto de la Norteamérica redneck (paleta) de fondo, la película utiliza el trasfondo automovilístico de la NASCAR y todos sus tópicos para afearle la conducta a la administración Trump. Sueños rotos, familias desestructuradas, varios tipos de explotación (laboral, infantil)… Y una historia —John Denver mediante— que triunfa por encima de las múltiples subtramas interconectadas entre sí: la del quarterback fracasado y su hija pequeña.

Película de diálogos chispeantes —impagable el chiste sobre Juego de Tronos— y realización convencional (aunque solvente) en la que casi nada es lo que parece hasta el último acto. Cómo no, en toda película de atracos dirigida por Soderbergh que se precie tiene que haber un macguffin y en este caso es especialmente ingenioso y sorprendente. Los actores no pueden ocultar que se lo pasaron pipa participando en el filme —Tatum y Driver lo bordan—; una película que se disfruta bastante hasta ese ultimísimo tramo final en el que a poco avispado que el espectador sea no cabe sorpresa alguna. De no ser por éste y algún otro subrayado innecesario estaríamos hablando de una magnífica cinta. Muy menor dentro de la filmografía de Soderbergh, pero no por ello menos disfrutable.

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