Jim y Andy (Jim & Andy: The Great Beyond)

Jim y AndyJim & Andy: The Great Beyond – Featuring a Very Special, Contractually Obligated Mention of Tony Clifton es el revelador título del documental de Netflix que aborda los entresijos del rodaje de la película Man on the Moon, dirigida por Milos Forman en 1999. En el filme, un endiosado Jim Carrey impersona —hasta más allá de lo razonable— la figura del fallecido cómico Andy Kaufman. Este documental recoge la odisea que supuso para el equipo de la película lidiar con un Carrey que sólo respondía al nombre de Andy. ¿Método? ¿Capricho? ¿Locura? ¿Genialidad? Estas y otras muchas cuestiones son las que aborda a lo largo de poco más de 90 intensos minutos el documental de Chris Smith. La cinta cuenta con los testimonios en primera persona de un Carrey mucho más reposado y reflexivo que en sus años de excesos. El cómico canadiense traza un relato de paralelismos reales —y figurados— entre su propia existencia y la del difunto Kaufman, que oscila sin pudor entre la rendida admiración y el culto mesiánico a su propio ego. Resulta por momentos complicado discernir dónde acaba la broma y empieza la realidad. El documental aborda pasajes embarazosos —con su actitud, Carrey convirtió el set de rodaje en un infierno— tratando de justificar la decisión del actor de sumergirse por completo en la psique de su personaje. Sin embargo, no siempre logra salir airoso del reto. Sí consigue, por contra, realizar un acertadísimo retrato de la megalomanía de Carrey en los 90.

Baste una de las situaciones que se producen durante el rodaje para comprender hasta dónde llegó Carrey en su obsesión. En un punto de la película de Forman, Kaufman/Carrey debe revivir la rivalidad existente con el luchador de pressing catch Jerry Lawler, que acabó con el cómico en una camilla y luciendo un collarín. Este ‘incidente’ polariza el tramo central del documental. Carrey fuerza la situación provocando a Lawler (que, al igual que otras personalidades, se interpreta a sí mismo en el filme) para que le agreda y al igual que Kaufman acaba en camilla; con el correspondiente revuelo mediático. Como todo el mundo sabe, no hay combates más veraces que los que libran los luchadores americanos (guiño, guiño, codazo), pero el incidente sirvió para que el set de rodaje se llenase de cámaras de televisión y Carrey volviera a ser el centro de la atención mediática.  Algo que en cierto modo ha tratado de evitar el multidisciplinar artista canadiense en los últimos años, pero que le ha resultado imposible; tanto gracias a este interesante documental, como al cortometraje I Needed Color, que aborda otra de sus facetas: la pintura. 

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