Columbus

Columbus

ColumbusEl deslumbrante debut cinematográfico del director Kogonada es una de esas películas que sin saber cómo se te cuelan en las entrañas. Columbus hace referencia a la ciudad de Indiana en la que se ambienta y desarrolla esta inesperada historia, que entremezcla la arquitectura modernista y las reflexiones vitales de la pareja protagonista (Casey y Jin) al más puro estilo del cineasta nipón Yasujirô Ozu. Palabras mayores, desde luego; y aunque existen claras diferencias —Kogonada no es japonés, sino coreano— una vez vista la película, la comparación no resulta tan descabellada. Muy alejada de los parámetros habituales a los que nos tiene acostumbrados el cine independiente norteamericano, Columbus es una cinta reflexiva, que se toma su tiempo a la hora de mostrar todas sus cartas. Cuando esto sucede, el espectador ya está tan imbuido en la historia que devora cada detalle tratando de encontrar en él la respuesta a todas las preguntas que nos atormentan. No únicamente dentro de la sala de cine, sino en la vida misma. Con una intrincada estructura narrativa, que en un principio podría parecer simple y anodina, Kogonada disemina sus reflexiones aquí y allá. Las dudas existenciales de los protagonistas trascienden la gran pantalla al tiempo que nos embarcamos en un tour guiado por los edificios más representativos de la arquitectura local. Pese a lo inaudito del planteamiento, el conjunto es una delicia, tanto narrativa como cinematográfica.

El sutil equilibrio formal se completa a lo largo de sus disfrutables 100 minutos en lo interpretativo. La encantadora locuacidad de Casey se contrapone el estoicismo de Jin; además, Kogonada sitúa la cámara de forma tan elegante, que sus encuadres y la forma de mostrar los espacios definen por completo la personalidad de ambos protagonistas. Junto a la estilosa realización, destaca la cuidada fotografía de Elisha Christian y una efectiva banda sonora a cargo del televisivo Hammock (Californication, Containment). Todo lo que aquí se nos presenta está desprovisto de artificio y ampulosidad. Es esta modestia, este aparente aspecto de filme menor el que consigue en última instancia que nos encariñemos con todo lo que se nos narra. Tanto por la innegable química que desprende la pareja que forman Haley Lu Richardson (Casey) y John Cho (Jin, con ene) como por todo lo que vamos descubriendo acerca de ellos. Diálogos inteligentes, reveladoras anécdotas, silencios atronadores… Y una inédita manera de mostrar las emociones: a través de la arquitectura modernista que caracteriza la ciudad de Columbus.

Kogonada es el pseudónimo tras el que se esconde este cineasta curtido como ensayista y devoto confeso de autores como Bergman, Bresson, Linklater, Wes Anderson y Yasujirô Ozu —de cuyo guionista habitual, Kôgo Noda, toma su alias—.  En Columbus, el coreano ejerce de realizador, guionista y montador del filme. Un esperanzador debut que sitúa el listón muy alto para sus próximas películas.

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