The Guilty (Den skyldige)

Den skyldige

Den skyldigeTramposo thriller policiaco con un par de buenos giros argumentales que logran redimir a su director y guionista, el danés Gustav Möller. The Guilty, cuya traducción más apropiada a nuestro idioma sería Culpable, rezuma tensión en su apenas hora y media de metraje, aunque la premisa argumental que plantea el joven cineasta nórdico tampoco aguantaría una duración mayor antes de desinflarse por completo. El filme se apoya por completo en la interpretación del actor sueco Jakob Cedergren, quien da vida al oficial de policía en apuros Asger Holm. El resto de la película la ponemos nosotros, o mejor dicho: nuestra imaginación. Aquí está el mayor mérito de esta ópera prima que juega con los espectadores y demanda mucha atención para sacarle todo el jugo a una historia en la que los efectos y la edición de sonido ocupan un papel trascendental para mantener —y en ocasiones elevar— el dramatismo del filme.

Película de sobrentendidos de la que ni siquiera el espectador más avezado se irá de rositas, The Guilty no es sólo un thriller angustioso, sino que también nos invita a reflexionar sobre gran parte de nuestras certezas. Con una cámara incisiva que va desnudando progresivamente al agente Holm, el director opta al tiempo por abandonar la fluorescencia lumínica inicial para encerrar a su protagonista en un cuarto oscuro del que no saldrá tal como entró. Apoyada puntualmente por una solvente música incidental y con una fotografía muy correcta para servir a los propósitos argumentales del filme, Gustav Möller logra embaucarnos en una historia sórdida y al tiempo catártica, cuyo final abierto deja un poso de innecesaria pomposidad.

SPOILER ALERT

El filme (con un argumento bastante similar a la también danesa Sorg og glæde (2013), curiosamente también protagonizada por Cedergren) se proyectó en el pase matutino de la cuarta jornada de la 63ª edición de Seminci en el teatro Calderón y fue recibida con aplausos. Una acogida mucho más entusiasta de la que recibió el cortometraje previo, Drżenia, del polaco Dawid Bodzak; una infumable reflexión sobre la angustia vital adolescente.

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