La mujer de la montaña

Kona fer í stríð

Kona fer í stríðImaginación a raudales para narrar una historia profundamente feminista y ecologista, La mujer de la montaña es el tercer largometraje del islandés Benedikt Erlingsson. Islandia, ese país que se negó a rescatar a los bancos que habían arruinado a su gente y encarceló a los responsables, también se permite darnos lecciones —aunque no se atisba ni un gramo de doctrina en el filme— sobre conciencia global, sostenibilidad y, en último término, humanidad. Narrada desde un original planteamiento en el que la conciencia de Halla (espléndida Halldóra Geirharðsdóttir), nuestra protagonista, resuena en pantalla constantemente enfatizando sus emociones primarias, el pulso del realizador se nota desde la secuencia inicial. Una esclarecedora carta de presentación de esta particular heroína, cuyos valores guardan una estrecha relación con la otra gran protagonista femenina del filme: la Madre Tierra.

Inteligente en su planteamiento y con certeras cargas de profundidad acerca de asuntos no menores como la sobreexplotación de los recursos naturales, el boom turístico que amenaza con degradar el ecosistema y la idiotización de la sociedad actual, la pareja de guionistas formada por el propio Erlingsson y Ólafur Egilsson nos tienen reservadas unas cuantas sorpresas en el guion. La sensibilidad con que abordan el papel de la mujer en la sociedad islandesa es digna de encomio. También lo es la manera en que nos alertan de la importancia de volver a nuestros orígenes a través de una irónica y original forma de abrirnos los ojos. Casi cuando pensábamos en un almibarado final, nuestra conciencia se estremece. Y eso que ya nos habían avisado antes. Excepcional el uso de la música a lo largo de la película y el ritmo en la narración. La cinta gana enteros con la presencia de Halldóra Geirharðsdóttir, una actriz de amplia trayectoria que en esta ocasión le saca todo el partido a su expresividad y versatilidad interpretativa.

La película se proyectó en el primer pase matutino de la última jornada de la 63ª Seminci en el teatro Calderón. Ovación cerrada al término. También se acogió con candor el cortometraje Solar Walk, artístico heredero del cine de Kubrick y Spielberg a cargo de la alemana Réka Bucsi (Espiga de Oro en 2013 con Symphony no. 42).

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