El poder de ser libres

Presumido

PresumidoSi tiramos de etimología, solsticio es un latinajo que alude a la posición quieta, estática, del sol respecto de la órbita terrestre. Nada hay más inmóvil que lo inerte y si de algo puede jactarse el dúo gallego Presumido es de estar muy vivo. Recién salidos de su particular travesía por el desierto regresan ahora, hoy, en pleno solsticio de invierno, para presentar su nuevo EP titulado, precisamente así: Invierno. Un trabajo compuesto por tres canciones que tras el éxito cosechado por Vendetta (2016) servirá como adelanto de su nuevo proyecto musical: Cuatro estaciones. Inclasificables y en continuo cambio, Tarci Ávila y Nacho Dafonte resaltan que su vuelta a los escenarios la viven como un desahogo, un grito hecho canción. Su primer single de esta nueva etapa, El rey azotado, nos muestra al dúo disfrutando de y con la electrónica a través de un sonido maduro y poderoso. Liberador y enigmático, sazonado con la tan traída retranca que les ayuda a sobrellevar los reveses de un camino que nadie dijo que fuera fácil, pero que tras una oscuridad no buscada vuelve a ver la luz. Esa que proyecta este sol de invierno que calienta, pero no quema. Que arde al rescoldo de unas canciones que —al igual que ellos— vuelven a sonar libres.

Podcast con la entrevista íntegra

Pop electrónico oscuro, synthpop 2.0 son términos que vosotros mismos acuñasteis en el inicio de vuestra carrera como dúo a mediados de 2016, ¿cómo de acertadas son ahora mismo esas etiquetas, cómo encaja en el proyecto musical de Presumido para 2019?

Tarci Ávila: Sigue conservando todas y cada una de esas palabras. Lo que sí que es verdad es que estamos en constante ralladura mental por, precisamente, las etiquetas. No por nosotros, que nos dan bastante igual, sino para ayudar un poquito a la gente a decodificar el proyecto. Quizá en España no ha calado mucho la etiqueta synthpop; entonces, últimamente nos hemos decantado exclusivamente por [la de] pop electrónico. Que en sí mismo es bastante curioso, porque el pop cada vez es más electrónico, pero, además, tenemos bastantes ganas de reivindicar la figura de Tino Casal. Revisando la historia del pop en España no nos sentimos identificados prácticamente con nada, casi todas nuestras influencias son internacionales. Pero en Tino Casal sí vemos, cada vez que revisamos su obra, similitudes. Fue un adelantado a su época y vamos a reivindicar su figura. Creemos que eso nos ayudará también un poquito a colocar a Presumido en España y a saber de qué va.

¿Que algunas personas tras escuchar El rey azotado comparase tu voz con la de Tino Casal fue un poco el detonante?

T.A.: Dijimos, vamos a aprovechar esto. Igual que en otras ocasiones se nos ha comparado con otros grupos que no nos gustan nada, con Tino sí nos parece un verdadero halago.

¿Cuándo nos vamos a quitar los complejos en este país, llamar a las cosas por su nombre y hablar del sonido Presumido y nos dejamos de mandangas?

Nacho Dafonte: Muy buena pregunta… O afirmación. La verdad es que poco a poco. El arte, todo en general, se basa en algo que se tiene que ir consolidando poco a poco. No es de la noche a la mañana. Esto tiene que ir cogiendo jugo, tiene que ir haciendo sedimento. Poco a poco estamos plenamente convencidos de que esto acabará pasando.

T.A.: Nos ha halagado mucho leer en bastantes reseñas que cuando sacamos El rey azotado se dijo que era ya el sonido Presumido y es cierto que [ese sonido] ha evolucionado. Por tanto, ya existe un sonido y ya ha evolucionado desde nuestros inicios. Y estamos muy orgullosos de que no se estanque y de que se esté reinventando continuamente.

Además de un sonido Presumido, que vosotros sabéis que existe, ¿tenéis también la sensación de que tenéis un público?

T.A.: Por desgracia no tenemos tantos fans como desearíamos, pero sí vemos que van in crescendo y que cada vez son más activos en redes y que recibimos más cariño por todos los lados y van más [personas] a los conciertos. Nos gusta mucho y nos hace ver que estamos haciendo algo que realmente está llegando a la gente, porque entendemos que la forma de crecer es el boca a boca. Esperemos, por la viabilidad del proyecto, que esto cada vez vaya más rápido. Pero muy contentos de ver que esto no es un sueño —ni una paranoia que esté en nuestras cabezas— sino una realidad que se está cumpliendo poco a poco.

¿Qué novedades trae la apuesta en directo de Presumido?

PresumidoT.A.: Hay ciertas cosas que hay que fijarse mucho para apreciarlas. Nosotros estamos constantemente trabajando en el sonido y acabamos de pasar de llevar 21 canales en directo a llevar 32 y eso, estéticamente, nadie lo ve, pero a nivel sonido sí que incluye otras cosas. Cuando hablamos de condiciones y de que se respeten ciertas características técnicas de Presumido, hablamos de ese tipo de cosas por encima de la parte visual, que es también muy importante en Presumido. Hacemos una producción sonora muy cuidada para el disco, pero no menos cuidada para el directo. Todo esto requiere de una predisposición por parte de quien contrate a Presumido que es innegociable. Y respecto a los visuales hemos tomado la decisión de que, ya que este directo que presentamos con Invierno, es muy intenso —más que el anterior—nos gustaría llevar una estética que sea muy directa, muy visceral y que tenga los mínimos elementos para que el centro de atención no salga de dentro de nosotros. Por tanto hemos eliminado las visuales. Hemos reforzado las luces y lo que queremos es que sea algo muy desnudo, pero que transmita mogollón. Todo esto está pensado para presentar ahora nuestro EP Invierno, pero ya estamos preparando para el otoño de 2019, cuando salga nuestro disco Cuatro estaciones, crear una escenografía dividida en cada una de las cuatro estaciones, con ambientes diferentes, que conforma nuestro nuevo trabajo. Estamos ya diseñando los elementos de iluminación, visuales y todo eso con unos amigos de Barcelona fieles a nuestro espíritu low cost. La vuelta a las visuales y todo eso, ya será en otoño como espectáculo específico de Cuatro estaciones. Ahora hemos desnudado todo para hacer algo muy intenso. El concierto será incluso más corto, pero muchísimo más intenso.

Con un primer EP, Invierno, compuesto por tres canciones, ¿podemos suponer que Cuatro estaciones tendrá doce canciones?

T.A.: Realmente estábamos grabando estas tres canciones cuando ocurrió el problema con nuestra agencia [Music Bus] y tuvimos que parar. Y dijimos, como la gente se ha portado tan bien con nosotros se merece que saquemos algo ya. Entonces, lo que hicimos fue mandar esas tres canciones, que efectivamente compondrán el EP Invierno, a masterizar. Una vez que hicimos esto, entendimos que el resto del disco serían dos, tres canciones por estación. Pero están surgiendo remixes, nuevas posibilidades de hacer vídeos en unas condiciones espectaculares, en EEUU… Bueno, ¡una pasada! Gente que se está uniendo al proyecto de forma casi altruista… Nosotros somos muy organizados, nos gusta seguir todo según el guion, pero lo mismo que puede haber versiones, también puede haber otro tipo de formatos… Tampoco tenemos tan claro si al final editaremos cada EP en formato físico.

¿Estamos hablando de un formato transmedia?

T.A.:Transmedia y trans todo. El formato Cuatro estaciones formado por cuatro EP de dos o tres canciones creemos que puede dar mucho más de sí y aparte de lo enriquecedor que puede ser eso, incluso es muy emocionante ver que todo cambia. Es seguir conservando la personalidad de cuatro atmósferas, cuatro ambientes, cuatro estaciones…

Esto encaja mucho más con lo que muchos artistas internacionales llevan haciendo un tiempo: publicar nuevo single cada dos, tres meses y así estar sonando constantemente en plataformas…

N.D.: A ver, realmente hoy en día la gente quiere todo ya y lo quiere ahora y todo lo más resumido posible. Entonces, ha cambiado la forma de consumir música. Ahora mismo, como bien dices, la cosa va de singles; el tema del álbum es secundario. Realmente el formato este es genial y está adaptado a los tiempos que corren: dárselo todo muy masticado a la gente para que poco a poco se escuchen el disco entero. Además, te aseguras que se lo van a escuchar, porque se lo vas a dar a cucharaditas. Hoy en día hay una cantidad brutal de música. Está todo sobreexplotado. Yo también creo que es mejor darlo así, en pildoritas.

T.A.: También, de todas formas, queremos defender el concepto obra completa. Había una frase de San Ignacio de Loyola que decía «Entrar con la suya para salirte con la tuya». Entonces, nos parece muy oportuno. Un poco, adaptarnos al modo de consumo de los tiempos para llevarnos a la gente a nuestro territorio y que al final acaben entendiendo y disfrutando y consumiendo, entre comillas, la obra como queremos nosotros. Y la forma que queremos es ésa, a través de pequeños ‘señuelos’.

Hoy damos la bienvenida al invierno, vosotros presentáis esta noche en La fábrica de chocolate, en Vigo, este EP con el mismo título del que ya conocemos un single:  ‘El rey azotado’. Con un título así y referencias BDSM de la letra, ¿no os entra cierto miedo ante la pérdida de derechos, libertad de expresión y la censura que sufrimos en la actualidad?

T.A.: Es un tema bastante escabroso y nos ralla bastante que, en parte, vivimos con ese miedo de la censura del pueblo. Últimamente hay que tener mucho cuidado. Sabes que nosotros tocamos con Aerolíneas Federales y un día hablando con Miguel Costas (Aerolíneas, Siniestro Total) decía: «Es que nosotros —recién salidos de una dictadura, con una sociedad en teoría muchísimo más conservadora, retrógrada y cerrada— podíamos cantar Zumo de naranja en las tetas de la negra [Cuánta puta y yo qué viejo], Fui a comprar pan y me enseñaron el Corán [Ayatollah] o Matar hippies en la Cíes y nadie se planteaba que fuésemos ni fascistas, ni asesinos, ni maleducados, ni nada de eso. Era todo puro humor». Pura retranca gallega, tío. Nosotros somos un poco descendientes de esa retranca y nos jode bastante tener que usarla con tanto tacto para no ofender a nadie.

No hay peor censura que la autocensura.

T.A.: Es que, ése es el problema. Llega un punto —y me gusta que lo veas así— en que [nos preguntan], ¿no tenéis miedo a soltar esos azotes? Pues no. Porque, mira, ya está. En vez de vivir amargados vamos a hacer lo que nos pide el cuerpo y si alguien se enfada y nos pide explicaciones, pues ya las daremos, sin ningún problema. Yo creo que no tenemos nada que ocultar.

¿Cuántas de estas nuevas canciones van a sonar en La fábrica? ¿Hasta qué punto estos nuevos temas reflejan el nuevo sonido de Presumido en 2019?

N.D.: [Nacho y Tarci repasan de memoria el setlist] La respuesta corta es que hay más canciones nuevas que antiguas. Son trece canciones las que tocamos, pero vamos a toda leche.

NDR: En el nuevo setlist de Presumido sonarán, entre otras, las tres canciones que conforman el EP Invierno, dos de Primavera, Esa no era yo y Escribe mi vida (canción inédita del crowdfunding con el que el dúo recuperó su libertad creativa y artística).

T.A.: Muchas son más cortitas… Realmente, de las canciones que presentaremos, de las que no están editadas, pues hemos hecho una selección de las más posibles para ser singles. Al meter eso igual estamos quitando temas más atmosféricos y de esa forma se acorta un poquito el timing.

Presumido

¿Y tú Nacho, dónde te encuentras más cómodo, con los temas más atmosféricos o dando caña a la percusión?

N.D.: Pues mira, yo vengo de toda la vida de tocar caña, eso es cierto. Pero sí que es verdad, no sé si es que estoy menos en forma, pero me está costando bastante. Es mucha intensidad.

T.A.: Lo iba a decir yo. La verdad es que acaba reventado. Después de los ensayos yo sólo le escucho: Buff, buff.

N.D.: Al fin y al cabo tengo naturaleza de ser una persona cañera y me mola. Pero sí que es verdad que en los momentos íntimos y atmosféricos los disfruto como el que más. Ahora mismo, mi estado de ánimo es que quiero caña y me encuentro más cómodo dando caña.

¿Ésa es la idea que queréis transmitir de este nuevo Presumido?

N.D.: Ahora mismo, lo que decía Tarci, llevamos un show muy desnudo, muy directo, muy honesto, Yo creo que lo que transmitimos ahora mismo es honestidad y desnudarnos ante el público un poco.

T.A.: Lo bonito de sacar cuatro trabajos en un año, como vamos a sacar, es que nos permite estar en constante evolución. Y ya sabes que a nosotros evolucionar nos flipa. Yo creo que ahora mismo, después de todo lo que hemos pasado, todo lo que nos ha costado llegar aquí, estar mañana [por hoy, 21 de diciembre] en ese escenario… Yo creo que es el momento de la adrenalina, el momento de desahogarse y el momento de echar toda la bilis fuera y creo que el repertorio que hemos hecho va muy en esa honda. Súper, súper, súper directo. Cañero. No tiene descansos apenas. Hay veces que estamos ensayando el repertorio completo y me doy cuenta de que no tengo momentos ni para beber agua. Simplemente, creemos que es el momento de hacer un repertorio así. No significa que esta nueva época de Presumido tenga que ser más cañera o menos cañera, sino que en este momento nos lo pide el cuerpo. Es un desahogo, realmente.

¿Una forma de fugar tras el problema con la compañía de discos?

N.D.: Es un poco como somatizar. Como estamos siempre en proceso de evolución, ahora mismo nos encontramos en el estado ése de desahogarnos y de…

T.A.: Es como tener ganas de gritar, ¿no? Es un poco lo equivalente a nivel musical a gritar. Es un poco lo que nos pide el cuerpo y lo que vamos a hacer mañana.

¿Qué pensáis que os ayudará a daros más a conocer, dar muchos conciertos de pequeño formato o pegar el pelotazo en un festival?

T.A.: Nos guste o no, el tema de los festivales es clave en este aspecto. Estamos muy contentos, porque hoy [jueves, 20 de diciembre] hemos confirmado el tercer festival en el que estaremos (Portamérica se une a Sonorama y FaCeLa Lugo) y la clave está un poco ahí. Podemos hacer 20, 30, 40 conciertos, pero si hay diez personas en cada uno al final es como hacer uno de estos [de festivales]. Es una pena, porque el desgaste económico, físico y mental de ese tipo de giras es muy considerable. Somos un grupo que desde un primer momento hemos mimado todos los aspectos y eso también nos impide hacer giras de formato punki como hemos hecho tanto Nacho como yo en otro tipo de proyectos. Que nos gustaban mucho y que te metías en una furgoneta con dos amplis y a tomar por saco. Aquí estamos rechazando más cosas de las que estamos aceptando, porque ha llegado un punto en que no queremos desvirtuar el proyecto. Sólo queremos defenderlo en directo cuando haya las condiciones oportunas para poderlo disfrutar en todo su esplendor y calidad de sonido y de espacio. Y, claro, entendemos que a la vez este tipo de necesidades o ambiciones choca un poco con el nivel de popularidad del grupo. Estamos siempre luchando con esa batalla de grupo pequeño que tiene aspiraciones, sobre todo de producción, de grupo grande. Todo es cuestión de hacer entender a la gente que organiza este tipo de eventos que si quieren llevar a Presumido, Presumido lleva unas cosas y si no quieren que incluya esas cosas, no es Presumido.

Aunque en ocasiones, recuerdo un concierto en un barco por Rías Baixas, hayáis tenido que renunciar a algunas…

T.A.: Sí, pero de los grupos que participaron en esa experiencia fuimos el que más cacharrada llevó… (risas). Anécdotas o vivencias como las del barco ya forman parte del lado friki de Presumido. Como haber hecho Silencio bombillas o ese tipo de frikadas que también nos dan la posibilidad de experimentar con todo lo que tengamos a mano.

Por cierto, Tarci. ¿Cómo estás físicamente tras el accidente?

T.A.: La verdad es que tengo bastantes secuelas, tanto físicas —que las físicas me dan igual— como a nivel muscular y biomecánico y aprendiendo a vivir con ellas y haciendo ejercicios de rehabilitación y de fortalecer todos los días espalda, hombro… Aprender a convivir con ciertas limitaciones físicas que tengo ahora. Pero de la voz estoy mejor que nunca y físicamente me encuentro súper bien así que nada, pa’lante a todo vapor.

A la hora de vestir las canciones, que creo que es otra de vuestras preocupaciones, de transmitir esa evolución, de demostrarle al oyente que está ante un proyecto mucho más hecho, mucho más maduro, ¿cuál ha sido el mayor reto al que os habéis tenido que enfrentar?

T.A.: El mayor reto que hemos tenido hasta el momento y la canción que más nos ha dado por culo de nuestra historia ha sido El rey azotado. Y que te diga Nacho por qué. (risas) Nunca nos había pasado.

N.D.: Pues, es curioso porque teníamos los versos. Todo había sido de cacharrear hasta que encontramos un bombo con un delay y dijimos ¡Buah, cómo mola esto! y haciendo el ritmo, ¡Qué hook, qué gancho tiene! Pero no dábamos con un estribillo que estuviera a la altura del verso y ese tema quedó un año paralizado, en stand by. Y yo siempre decía, Tarci hay que recuperar este tema porque va a ser la ostia…

T.A.: Fue por cabezonería de Nacho, porque yo lo tenía más que descartado.

Pues anda, que eres poco cabezota tú, Tarci.

T.A.: Pues imagínate.

N.D.: (risas) Al final nos pusimos y salió. Milagrosamente una mañana salió. Y la letra aún en menos tiempo. Me fui a fregar los platos en lo que acabamos de comer, ya teníamos la base hecha, mola, tal. Haz la letra, Tarci. Y me puse a fregar y cuando acabé de fregar tenía la letra entera.

T.A.: Fue la ostia porque nunca hicimos una letra tan rápido y a la vez una canción que nos llevase tanto tiempo (risas).

Presumido

¿Cómo de cerca estáis de los músicos que soñasteis ser?

T.A.: Es una pregunta bonita, me gusta. Quizá se puede reenfocar con el tema de cuando te preguntan ¿qué diferencia hay entre Vendetta y este disco? y ahora entenderás por qué lo estoy hilando. Con Vendetta éramos dos músicos de pop —o de rock, como quieras— que estábamos experimentando con la electrónica. Ahora se nos nota que no estamos aprendiendo a usar la electrónica, sino que estamos exprimiendo sus infinitas posibilidades. Efectivamente, ahora estamos mucho más cerca de ser los músicos que queríamos ser cuando empezamos. Porque cuando hicimos Vendetta nos marcamos unos objetivos a los que no sabíamos cómo llegar o ni siquiera si llegaríamos, porque teníamos unas sonoridades en la cabeza que no teníamos ni idea de qué botones había que tocar para lograrlas. Esperamos que el crecimiento sea infinito y que jamás se acabe. Sé que suena a tópico, pero es así. Lo que está claro es que estamos muchísimo más cerca ahora de lo que queremos ser, que hace un año; y esperamos que dentro de un tiempo, cuando vuelvas a hacernos esta pregunta, estemos aún más cerca.

¿Qué culpa, en el buen sentido, tiene Iago Lorenzo de todo esto como productor?

T.A.: Pues Iago… Hay dos personas que son clave para nosotros. En estudio, Iago Lorenzo y en directo, José Antonio Vilas, que es nuestro ingeniero de sonido. Realmente, en el disco hay momentos en los que la canción queda totalmente apoyada en él, en su figura; de la misma forma que en directo hay momentos en que el concierto cuelga de un hilo que está sujetando esa persona. Con esto te quiero decir ambos son totalmente fundamentales para el proyecto. Con Vilas llevamos dos años trabajando y es impresionante, pero con Iago he currado con los Blows, con Igloo… Con Iago tenemos un método de trabajo con el que sabemos exactamente cómo maquetar las canciones para dejar los huecos idóneos para que él contribuya y eleve esa canción a algo mucho mejor. La máquina y la cadena de trabajo con él está súper bien engrasada.

Estrenáis Invierno en casa, en Vigo, en La fábrica de chocolate, confirmáis Portamérica… ¿hay posibilidad de editar en formato físico con Esmerarte?

T.A.: Mira qué curioso. Pues… No nos lo habíamos planteado nunca y tampoco nos lo plantearon ellos. Realmente tenemos una relación fabulosa con esa gente [Kin Martínez y su equipo en Esmerarte]. Estamos muy unidos y siempre que se pueda colaboraremos, pero sí que es verdad que todo el tinglado que hemos montado es para autoeditar nuestro disco desde Presumido Records. De la misma forma que sabemos que nuestro alcance es limitado y que cuando veamos la opción discográfica de algo con lo que nos sintamos a gusto y que pueda ampliar nuestros horizontes, pues también buscaremos la forma de negociarlo y de llevarlo a cabo y de trabajar con quien sea oportuno.

Esto no quiere decir que hayáis acabado escarmentados de vuestro paso por Music Bus Records…

T.A.: A ver, hemos sufrido muchísimo. La gente lo sabe y realmente, si no llegamos a pirarnos es posible que el grupo se hubiera ido a la puta mierda. Pero una vez pasa el tiempo y te das cuenta de todo lo que has aprendido, aunque sea a base de ostias, lo agradeces mucho. Estamos donde tenemos que estar, cada uno siguiendo su camino y ojalá a ellos les vaya bien. A nosotros ya nos va mejor ahora mismo, las cosas como son. Se ve claramente que hemos ganado con el cambio.

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