El vicio del poder (Vice)

Vice

ViceExiste una expresión en el acervo yanki (The man behind the curtain) destinada a calificar a aquellas personas que están al mando, pese a que nadie repare en su existencia. Seres encargados de mover los hilos y, como si del mago de Oz se tratase, ejercer así su poder en las sombras, alejados de los focos mediáticos y del escrutinio público. Por esto mismo, Vice (polisémico apócope de vicepresidente) es una película tan interesante como perturbadora. Y lo es por la naturaleza de su protagonista, Dick Cheney, pero también por lo que su meteórico ascenso revela. Un patán al que debemos —sin saberlo— gran parte de nuestras desgracias pretéritas, presentes y futuras. Al igual que hizo con La gran apuesta, el televisivo Adam McKay elige como sustrato argumental de su película uno de los periodos más negros de la historia reciente, en este caso los atentados de las Torres Gemelas, como resorte emocional para captar la atención del espectador. Las impactantes imágenes de los aviones estrellándose contra el World Trade Centre son el fiel reflejo del mal, sólo que en esta ocasión éste se encuentra al otro lado de la pantalla: un Cheney petrificado e iracundo. McKay nos presenta así el relato episódico del ascenso de un vulgar habitante del medio oeste hasta convertirse en el incompetente y envilecido 46º vicepresidente de los Estados Unidos de América, impersonado por un irreconocible y más que oscarizable Christian Bale. Aunque en el fondo, el retrato que el cineasta aborda sin cortapisas es el de la progresiva e irreversible idiotización de la sociedad occidental. Todo ello mostrado a través de una de esas tradiciones ancestrales como es el noble arte de la pesca: cebo, paciencia, silencio… No son pocos los (irritantes) señuelos que veremos desfilar ante nuestros ojos a lo largo de más de 130 minutos.

Con mucho menos pulso narrativo que en La gran apuesta, pero a través de una realización y montaje similares a aquella, McKay —quien además firma el guion— bosqueja episódicos instantes en la vida de Cheney y su ambiciosa esposa Lynne. Ella es la verdadero woman behind the curtain de este historia que posee dos partes bien diferenciadas y señaladas de manera muy explícita —y jocosa— por McKay. La primera mitad, didáctica, explicativa y sin lugar a dudas tediosa para cualquiera que no haya visto su vida sacudida aquel 11 de septiembre. La segunda, devastadora, excesiva, enervante y, a la vez, premonitoria de todo cuanto acontece en el mundo actual a nivel político y mediático. El populismo capitalista, el ascenso de la alt right y su influencia en los medios, las consignas y proclamas que han alterado el lenguaje mismo y han vuelto a llevar a otro incompetente al despacho oval.

Para trazar su relato, McKay vuelve a confiar en la nómina habitual de actores lo han acompañado desde sus tiempos del SNL (por suerte, excepto Will Ferrell) con algunos deliciosos cameos como los de Naomi Watts y Alfred Molina. Las interpretaciones son excesivas e histriónicas en la mayoría de los casos (Bale, el primero), aunque del conjunto final se salva una muy comedida y siempre solvente Amy Adams. McKay recurre al trazo grueso para resaltar la ineptitud de nombres que han marcado la política estadounidense del último medio siglo como Donald Rumsfeld (Steve Carrell) o el propio George W. Bush (Sam Rockwell). Nadie al volante. No, nadie no. Cheney. Callado. Simple. Ambicioso. Tensando el sedal. Despiadado. Un ser vil y sin corazón, al que McKay y Bale retratan más como una caricatura que como un personaje real: lo cual acentúa aún más las calamitosas consecuencias que su llegada al poder tuvo y sigue teniendo para derechos básicos de la ciudadanía como la libertad de expresión, la información veraz, la corrupción sistémica… Todo ello, punteado por un potente y disfrutable score a cargo del polifacético Nicholas Britell.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: