Alfredo González: autorretrato al desnudo

Alfredo González

Alfredo González - AfluentesSomos prisioneros de nuestro pasado. Por más que tratemos de salir huyendo en mitad de la noche, su sonrisa burlona desde el retrovisor nos recordará que no hay escapatoria posible. Decidido a enfrentarse al reflejo al otro lado del espejo, Alfredo González (Oviedo, 1981) traza en ‘Afluentes’, su sexto disco de estudio hasta la fecha, un mapa sonoro por el que deambulan todos sus yoes. Juegue el lector a emparejar calcetines: del cantautor hipster a lo The New Alfred de Guardad las tijeras al boxístico Slimmy González de Como la lluvia para los taxistas, —que sin duda hará las delicias de otro González, Quique—, pasando por las influencias Ferreiras de El punto del empateMi propia despedida. Once composiciones en las que González (Alfredo) se desnuda ante el oyente al tiempo que —de forma más impúdica todavía— nos hace partícipes del poder que otorga ese vínculo indisoluble que crea la música. Porque ‘Afluentes’ nace de la simbiótica amistad entre cantante y productor, cantautores ambos, Alfredo González y Pachi García, Alis. Encontrándose los dos en un momento de sus carreras en el que creyeron haber tomado la decisión correcta de diversificar sus trayectorias —poeta, productor—, de navegar por las aguas menos transitadas de estos afluentes sonoros ajenos al mainstream. La suerte de esta comunión sonora cristaliza en forma de álbum atemporal e imprescindible para comprender la apuesta personal de González. Ser fiel a sí mismo, cueste lo que cueste. Aunque en realidad, y a tenor del resultado final, mereció la pena pagar el precio.

Bajo el título de ‘Afluentes’ nos llega tu sexto trabajo, el primero en cuatro años tras ‘La paciencia del faquir’. ¿Estamos ante el disco en el que eres más tú, en el que has logrado sintetizar todas las influencias e inquietudes que te conforman en estas once canciones?

No sé si todas las influencias, porque eso ocurre mucho con las primeras grabaciones (a mí me pasó con el primero, al menos), pero quizá sea el disco en el que vuelvo a ser yo. ‘La paciencia del faquir’ fue una suerte de experimento que sólo me gustó a mí y estos cuatro años de relativo silencio han servido para quitarme todos los trajes. Tal vez, ahora, vuelvo al origen, vuelvo a estar desnudo.

Hace años, en tus inicios, reconocías que buscabas un contrato discográfico a través del que publicar tus canciones. Recuerdo que en 2008 no te llegó uno, sino dos y publicaste de una tacada ‘La nada y tú’ y ‘Dudas & precipicios’. Ahora editas con Warner y te produce Pachi García ‘Alis’, ¿se parece esto a lo que entonces habías soñado?

Podríamos decir que van tomando forma algunos sueños pequeños de aquellos tiempos. Yo era un muchacho flaco de Turón que soñaba con tocar en el Libertad 8 de Madrid y que luego fue dejándose llevar por un destino socarrón… Desde luego, haber trabajado con alguien de la talla de Pachi, haberme hecho su amigo, y haber pisado las oficinas de Warner -y que te digan que tus canciones molan- son hechos que conforman una leve pátina de aquellas ensoñaciones. Pero lo importante es tener siempre otras metas igual de pequeñas que cumplir, para que el camino sea largo y entretenido.

En tu discografía siempre han tenido importancia tus orígenes. Reivindicas Turón a la más mínima oportunidad, de hecho has forjado media carrera cantada en bable (o ‘amestao’, no sé). ¿Qué supone para ti que a finales del año pasado La nada y tú fuese reconocida como una de las diez mejores canciones compuestas en lengua asturiana de la historia?

Pues fue una sorpresa tremenda porque ni siquiera sabía que estaba entre las seleccionadas para la valoración final. En una profesión tan inestable y pendiente de un hilo como la nuestra, estos reconocimientos hacen a uno sentirse más seguro con su obra. Yo siempre me he sentido querido aquí y, como bien dices, la llingua asturiana es un pilar en mi vida (tanto por militancia como por sentimentalidad), así que verme en esa lista rodeado de clásicos me hizo sentir una responsabilidad y un pudor supino. Ojalá fuera verdad que La nada y tú merece tal honor…

En el ínterin que separa la publicación de tus dos últimos álbumes también te has estrenado como poeta con ‘Hijas ilegítimas’, que vio la luz en julio de 2016. ¿Hasta qué punto ‘Afluentes’ nunca hubiera existido de no haber publicado este poemario?

Me gusta mucho esta pregunta, porque hay mucha verdad en ella. Cuando llegó la oferta de Bandaàparte para publicar el libro, yo había decidido abandonar mis canciones por un tiempo indeterminado, para dedicarme a tocar con otras personas y para ejercer otras actividades. De alguna manera, la buena acogida que tuvo, el respeto y cariño que mostraron desde la editorial por mí y mis circunstancias y la mini-gira de presentaciones que llevamos a cabo fueron una especie de tragaluz a través del que vi las piernas de un futuro nuevo. Tardé más tiempo en regresar y en llegar a escribir las canciones del disco, pero sin duda ese paréntesis abrió el camino.

Alfredo González - Afluentes

‘Afluentes’, como te comentaba antes, nos llega como un crisol de influencias, condensadas y directas. Sabes perfectamente de qué quieres hablar y cómo hacerlo, al tiempo que has encontrado ese sonido que coquetea con el folk y el rock en el que tu voz siempre destaca por encima de los arreglos. ¿Hasta qué punto ha sido clave el entendimiento con Pachi para conseguirlo? ¿Cómo surgió incluir ‘El pozo’ dentro del repertorio?

Sin Pachi no sé si hubiera habido un regreso de Alfredo González. El entendimiento, no sólo a nivel profesional, fue tan tremendo que lo acabó cambiando todo. Él es un productor que escribe canciones -muy buenas, por cierto- y eso se nota a la hora de enfrentarse a unos arreglos. Está a los pies de la canción constantemente, destacando la historia que cuenta, eligiendo con sutileza cada plano, buscando el ambiente adecuado sin pensar en nada más que en que el resultado sea emocionante. El pozo es una canción que escribí para que la cantara una amiga mía (estaba escrita en primera persona del femenino singular), después iba a enviársela a otra amiga y, entretanto, un día me dio por cantarla con la guitarra y me gustó en mi voz. Fue de las dos o tres primeras que le envié a Pachi y también de las primeras que él me envió ya producidas. Como le gustaba mucho y no tenía mi voz de referencia, decidió mandármela cantada por él… Y, claro, le dije que teníamos que compartirla. Canta mucho mejor que yo, tenía que aprovecharme.

En breve, inicias gira presentación del disco e incluso he visto que el 5 de abril vas a abrir en el Espacio Vías, de León para unos chicos que están empezando: Fabián y La banda del norte. Por un lado, ¿cómo van a ser esos conciertos presentación de ‘Afluentes’, con qué formato vas en directo? Y por otro, ¿qué supone para ‘El flaco de Turón’ ser el teclista de Fabián?

Con ‘Afluentes’ vamos a hacer, de momento, un par de bolos con banda, en Asturies (2 de marzo en Mieres) y en Madrid. Y también haremos algunos acústicos antes del verano, aunque la mayor parte de la gira será a partir de septiembre. Uno de los motivos, precisamente, por el que no quiero tocar mucho ahora, es porque formo parte de La banda del norte y tengo un compromiso muy grande con Fabián. Es uno de mis mejores amigos y uno de mis artistas favoritos, así que cada vez que toco con él es como irme de fiesta con la pandilla de León. Siempre le digo que lo único malo de tocar con Fabián, es no poder escucharle desde abajo.

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