La rave del dios dorado

Mucho — Porta Caeli

 

Mucho — Porta CaeliInclasificable, rompedora y tremendamente adictiva. Así es la apuesta sobre el escenario con la que Mucho, el álter ego electrónico del ubicuo Martí Perarnau IV, presenta ¿Hay alguien en casa? su última aventura musical publicada a principios de año. En formato trío con el vocalista a las programaciones y el Roland, Víctor Valiente al Moog y Xavi Molero a la percusión, Mucho coquetea con el lounge vacilón, el trip-hop o el acid jazz hasta devenir en una rave furiosa en la que Perarnau descerraja estribillos con la pericia de un francotirador. Sin embargo, el público reunido en la pucelana sala Porta Caeli tuvo que esperar antes de que Martí agarrase el micro. La larga introducción con la que el trío abrió el concierto ya aventuraba la suerte de jam session electrónica que íbamos a disfrutar a lo largo de 90 minutos. Entre medias de esos beats lisérgicos sonaron, junto a un grueso de canciones del último disco y tres del anterior —Pidiendo a las puertas del infierno (2016)—, el Harder, Better, Faster, Stronger, de Daft Punk junto a samplers del Thriller, de Michael Jackson que se intercalaban con las juguetonas melodías en que se enredaban Perarnau y Valiente. A la terrorífica voz de Vincent Price se le unieron en otros momentos del bolo Beat It y Billie Jean para solaz de la concurrencia. Valiente, haciendo honor a su apellido, estuvo a punto de lanzarle Amante Bandido a Martí, pero éste logró vadearlo con un: «¡No, por favor!», que precedió a una nueva sonrisa pícara del manresano.

Mucho — Porta CaeliEl juego de miradas cómplices fue constante desde el arranque, con Martí disfrutando al máximo de su papel de maestro de ceremonias. Sin dirigir una palabra al público hasta el momento de los bises, el catalán polarizaba la atención con sus gestos de goce constante. Así, disfrutones como estábamos todos a ambos lados del escenario, llegó el momento de la despedida. Ése en el que Perarnau confesó no estar muy por la labor de dar la chapa a la audiencia, sobre todo para evitar meterse en líos. Tras los agradecimientos a sala y organizadores, también tuvo unas palabras para Sergio Vega, encargado del sonido, antes de confesar sentirse abrumado ante la respuesta del público pucelano. «La última vez éramos quince», recalcó antes de recibir un estruendoso aplauso del cerca de centenar de incondicionales que poblaba la Porta Caeli. El concierto se enmarcaba dentro del 24 aniversario de la tienda de ropa local Poppy Shop, que acostumbra a regalarnos actuaciones de altura año tras año. Sin abandonar el trío el escenario, los bises siguieron a los brindis. El público lo dio todo con Fue y se entregó al éxtasis final de Putochinomaricón con el que se cerró la rave de este dios dorado y problemático que, aunque parezca mucho, lleva por nombre Martí Perarnau IV.

 

Setlist

Intro.

Teléfono, mi casa.

1985.

El enemigo ahora vive en todos nosotros.

Nunca pegarías a un hombre con gafas.

León de tres cabezas.

Sé que soy una anomalía.

Ahí te quedas, Perarnau.

Las ventanas se encienden.

Soy un aeropuerto.

Bises

Fue.

Putochinomaricón.

24 aniversario de Poppy Shop en la sala Porta Caeli, de Valladolid. 30/04/2019. Un centenar de personas.

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