Presumido consuma su venganza

Presumido

La reciente publicación de i,i el cuarto trabajo de Bon Iver ha servido para certificar ante gran parte de la crítica la confirmación del sonido personalísimo del compositor estadounidense Justin Vernon —tras el rompedor 22, A Million— como una marca registrada del nuevo electrofolk repleto de influencias y no menos gloriosas colaboraciones. A estas alturas del milenio parece incuestionable que no existe en el indie personalidad comparable a Vernon, pero quizá su historia de superación y esa inagotable búsqueda de nuevas formas de expresión ajenas a modas, tendencias y etiquetas sí tenga un inspirado reflejo en el proyecto de música —y de vida— que se ha ido gestando en un recóndito enclave del noroeste peninsular a lo largo de los dos últimos años.

★★★★☆

La publicación de Cuatro estaciones, el segundo álbum del dúo gallego Presumido supone, más allá de atrevidas comparaciones, todo un acto de justicia poética. Gestado a lo largo del último año y tras su particular travesía por el desierto discográfico patrio, el binomio que integran Nacho Dafonte y Tarci Ávila celebra con este trabajo la confirmación de este ambicioso proyecto musical que se inició en tierras pontevedresas en 2016 con el sorprendente Vendetta. Más sabios y mejores músicos que hace tres años, Presumido aparca todas las polémicas pretéritas para recoger los frutos de esta decidida apuesta por un sonido inédito en el panorama de la electrónica patria. Canciones sin parangón en el espectro indie, que derrochan originalidad sin renunciar a la crítica social y la ironía desde una visión personalísima que aúna retranca, frikismo y sombríos guiños poéticos.

Todo ello fraguado sin descanso y conscientes de la importancia de generar ingentes cantidades de trabajo que, con algo de fortuna, cristalizarán en diamante. Esa decena de composiciones que integran este disco, y que se comenzó a avanzar en ‘porciones’ a finales de 2018, son el reflejo corpóreo del esfuerzo y la tenacidad. De la renuncia al desaliento y la confianza ciega en sus propias posibilidades como músicos rompedores. Su particular manera de hacer de la necesidad virtud convierte a los Presus —como se les conoce entre su legión de fieles seguidores— en una apuesta segura a la hora de renovar la discoteca de influencias y referencias dentro del electropop nacional.

Autoeditado a través de su propio sello, Presumido Records, y con la acertada producción del omnipresente Iago Lorenzo, Cuatro estaciones ha sido masterizado nada más y nada menos que por Robin Schmidt (OMD, The Coral, Two Door Cinema Club) en los estudios 24/96 de Baden-Wurtemberg (Alemania). Inspirado crisol de influencias pasado por el tamiz del dúo gallego, el disco reúne una poderosa colección de himnos que su público corea en cada concierto merced al lanzamiento escalonado de singles a lo largo del último año. La excusa estacional le sienta como un guante a esta nueva propuesta sonora del dúo, que ahonda en la experimentación sonora juguetona sin abandonar el buen gusto y con un pellizco de emoción que eleva a la categoría de grupo de culto por méritos propios al proyecto de Ávila y Dafonte, Presumido. Mucho más que un nombre, toda una declaración de intenciones, que en breve comienza una gira por (de momento) una veintena de ciudades españolas.

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