Bashtata (The Father)

The Father
★★☆☆☆

Si algo salva al, por momentos, irritante drama familiar búlgaro Bashtata (El padre) es el final. Historia construida a partir de la necesidad de aceptar el duelo, que cuenta con un par de buenas interpretaciones por parte de su pareja protagonista: Ivan Barnev e Ivan Savov. Construida a partir de la necesidad de derribar todas y cada una de las barreras comunicativas que nos aíslan tanto de nuestros seres queridos como de nosotros mismos, la película que firman Kristina Grozeva y Petar Valchanov —¿dos cintas búlgaras en esta Seminci y ambas codirigidas?— posee innumerables errores técnicos y una molesta tendencia a la espiral narrativa que en último término parece responder tan solo a la necesidad de que el filme ronde los 90 minutos de metraje. Ese desesperante segundo acto es su mayor lastre a la hora de conferirle entidad de película merecedora de formar parte de la Sección Oficial de un festival. Por muy buena que sea —y lo es— la interpretación de Ivan Barnev (Pavel) en ningún caso es suficiente para elevar el listón de una cinta muy menor con un anticipado Macguffin en forma de mermelada de membrillo.

Retrato familiar que de un plumazo trata de saldar cuentas con el pasado político del país y dar un tirón de orejas a la sanidad pública búlgara, quedándose a medio camino de todo por su negativa a profundizar. En el resultado final, el drama prevalece ante el recurrente humor negro que apenas funciona pese a los desesperados intentos del trío de guionistas que integra el tándem de realizadores junto a Decho Taralezhkov por arrancar alguna sonrisa al espectador. Unos esfuerzos que, de haber optado por acentuar la carga drmática, quizá habrían dado mejores frutos.

★★★★★

El pase matinal de Bashtata estuvo precedido del maravilloso cortometraje de animación The Physics of Sorrow (Física de la tristeza), del ilustrador búlgaro afincado en Canadá Theodore Ushev. Un claro ejemplo de que el talento excepcional asociado con un sólido material narrativo —la novela homónima de Georgi Gospodinov— da como resultado una pequeña obra de arte de 27 minutos animada íntegramente mediante la técnica de la pintura encáustica. La voz de Rossif Sutherland, al que en algunos pasajes acompaña su padre, Donald, guía al espectador a lo largo de una emocionante historia en la que vida y muerte, pasado y presente, se dan la mano y desfilan ante nuestros extasiados ojos.

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