The Farewell

The Farewell
★★★★★

Nadie mejor que el autor para hablar de su obra, así que dejemos que sea la propia Lulu Wang quien defina su segundo y espléndido largometraje, The Farewell. «Empezó como una historia en mi cabeza llamada ¡Qué coño! Ni siquiera me puedo fiar de mi propia familia. ¿Qué se supone que puedo hacer? ¿Con quién puedo hablar? Esto es una locura ¿o son solo imaginaciones mías?». Frivolidades aparte, la película de Wang es tanto una intimista reflexión acerca de la complejidad de las relaciones familiares como un maduro ejercicio de estilo cinematográfico que la sitúa como una de las voces más frescas y pertinentes de las nuevas realizadoras estadounidenses con raíces orientales made in Sundance, junto a Chloé Zhao y Jennifer Phang. La constante pugna entre lo que debemos y lo que tenemos que hacer, esos dilemas morales que moldean nuestro carácter, se plantea en este drama intercontinental con una inusitada concreción. Casi como un asunto de vida o muerte. Wang es muy consciente de lo que quiere contar y además sabe hacerlo de manera original. Apoyada en Billi (Awkwafina), su alter ego fílmico, y tal como reza el cartel promocional —y se nos recuerda en el plano inicial— basada en mentiras reales, Wang extiende sobre la mesa un gigantesco puzzle familiar en el que Billi es la pieza que no logra encajar.

La cercana relación que la joven mantiene con su abuela (Nai Nai, en chino) paterna pese a encontrarse cada una en continentes distintos y los motivos que llevan a precipitar —25 años después— la reunión familiar que concentra el segundo acto del filme se ven salpicados por Wang con certeras pinceladas poéticas que enriquecen un metraje plagado de matices y verdad. Este quizá sea el mayor mérito de The Farewell: la ausencia de imposturas. La renuncia de Wang a recurrir a trucos lacrimógenos, y su habilidad para situar la cámara a centímetros de sus personajes y dejar que nos miren directamente a los ojos.

Cinta coral en la que destacan las interpretaciones de abuela y nieta, pero que aglutina multitud de méritos fílmicos. Un soberbio montaje, una acertada fotografía y, sobre todo, su redondo y emotivo score que se cierra con la simbólica Senza Di Te, interpretada por Fredo Viola. Aplausos, en el pase matinal de prensa de la cuarta jornada de la 64 edición de la Seminci, celebrada en el teatro Calderón.

★★★☆☆

Previamente se proyectó el cortometraje de animación Per Aspera Ad Astra, personalísimo trabajo escrito y dirigido por Franck Dion, que adapta la canción Les Vraies Gens. Obra tan correcta como olvidable.

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