La vida invisible de Eurídice Gusmão

La vida invisible de Eurídice Gusmão
★★★★★

Cine con mayúsculas el que nos regala el polifacético artista de Fortaleza Karim Aïnouz con su último filme, A Vida Invisível de Eurídice Gusmão. Quizá una de las tres mejores películas que se pueden disfrutar en esta 64 Seminci y todo un deleite para los amantes del séptimo arte. Les haré una confesión, entre la prensa existía cierto temor a priori por la proyección de esta cinta de 139 minutos en horario vespertino y el sexto día de festival. Pues bien, esos temores eran infundados. Uno desearía quedarse a vivir en esta tragedia moderna que poco o nada tiene que envidiar a las de la Grecia clásica. Película que huele a humo y sudor, sabe a cerveza fría, bossa nova y saudade por sus cuatro costados. Resulta casi imposible ponerle un pero a esta cinta de realización tan clásica como efectiva, capaz de retratar toda una década de cambios en el Río de Janeiro de los 50 a través de las desgraciadas existencias de dos hermanas, la Eurídice del título (Carol Duarte) y Guida (Julia Stockler). A cada cual más brillante en sus complejas composiciones de dos mujeres arrastradas por la vida a sendas existencias diametralmente opuestas entre sí y distanciadas de sus sueños de juventud.

Historia familiar, pero —como en un momento del metraje reconoce Guida— de esa familia que no es de sangre, sino de amor. Las atribuladas existencias de las Gusmão se irán alternando en pantalla a lo largo de un metraje tan bien estructurado como soberbio a la hora de dosificar las emociones que guían la narración. Todo ello con dos elementos cruciales para el devenir de la historia como son el piano y la relación epistolar que se establece entre la pareja protagonista. Dos existencias tan distintas y semejantes al tiempo, que al descubrirlas en pantalla y adentrarse en cada una de ellas provocan una devastadora y constante sensación de memento mori.

La película fue recibida con enérgicos aplausos de una parte del público asistente al pase de prensa que tuvo lugar en la sala Cervantes durante la penúltima jornada de la Sección Oficial a concurso de esta 64 edición de la Seminci vallisoletana.

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