Nuestra vida en 120 minutos

Quique González
Quique González

La vida nos lleva por caminos raros. Corría el año 2007 y Quique González ponía voz a una letra de Diego Vasallo dentro de Avería y redención #7. Su enésima reinvención una década después de debutar como cantautor. Un lustro antes, su nombre comenzó a centellear en el inconsciente colectivo realizando el camino inverso. Era él quien había compuesto una canción a la que puso voz Enrique Urquijo: Aunque tú no lo sepas. El resto es historia. De hecho, aquella historia es el germen que sustenta Las palabras vividas. El álbum compuesto por el poeta Luis García Montero, que Quique González y su banda presentó anoche en el Auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes, de Valladolid. El disco de Luis, como el propio González lo definió en un instante del concierto, es una rara avis entre tanto ruido, tanta prisa y tanta furia, que nace en paralelo a la obra más arriesgada de la trayectoria personal del músico. Por eso no cabe otra que su trasposición al escenario resulte ser un delicioso intercambio de emociones entre los músicos y el público. Por momentos, la sutilieza deviene en un susurro sincero, casi un arrullo y uno no puede sino esbozar una sonrisa al recordar cómo se gestó esta lúcida sorpresa.

Quique González

Disfrutar de Quique González convertido en trovador urbano por la gracia de Luis García Montero tal vez sorprenda a quienes son ajenos a los vericuetos de su carrera, pero para la inmensa mayoría de los incondicionales del cantautor madrileño este momento era inevitable. Quizá, ironías del destino, Quique tan solo necesitara un vuelco vital para, como él mismo canta, vivir como le dé la gana. Y comprobando su cara de satisfacción tras dos horas de concierto debemos conceder que si no lo está consiguiendo del todo, está muy cerca de ello. Arrancaba la velada en el habitualmente encorsetado escenario del Auditorio pucelano con la muy apropiada Bienvenida, la canción que el poeta le regaló al conocer el nacimiento de su hija, y tras el inevitable pellizco inicial la banda continuó deshojando temas y entremezclándolos con clásicos de la discografía de Quique en un repertorio tan personal como acertado. Empapado de recuerdos y anécdotas, el concierto comienza a horadar la memoria del espectador habitual, del fan. Ese fiel seguidor que se emociona al tararear el estribillo de Palomas en la quinta y que luego ríe a carcajadas mientras Diego Galaz trata de poner orden en la maraña de palmas con que el respetable celebra los primeros acordes de La luna debajo del brazo. Entre ambos instantes apenas transcurren veinte minutos sobre el escenario, pero en nuestra frente han pasado quince años.

Quique González

Las canciones tienen ahora una vida más cálida, más cercana, pero no han perdido un ápice de intención. Además, la elección del setlist permite al músico presentar a sus cómplices. Ante nuestros ojos seis pájaros que lejos de estar enfilados en la cuerda de tender vuelan libres bajo pajaritas de papel. Una escenografía sobria, obra de Silvia Fernández, que acentúa esa complicidad y contribuye a derribar de la primera a la cuarta pared. La batería y la guitarra no suenan como deberían, pero al otro lado del escenario, tanto César Pop a los teclados como el burgalés Diego Galaz a cuantos instrumentos insólitos uno pueda imaginar polarizan nuestra atención. La incursión de este último en la banda de González es una de las mejores cosas que le han podido pasar a la carrera del músico madrileño en los últimos años impregnando el repertorio con lustrosos aires de bluegrass. De la zanfoña al banjo, la mitad de Fetén Fetén envuelve tanto a las nuevas canciones como a las composiciones clásicas de un aura onírica capaz de transportarnos y acentuar la carga poética de los versos de García Montero. No hay una pizca de afectación durante las dos horas de concierto. El silencio reverencial solo se ve puntualmente interrumpido por los aplausos que acompañan a los músicos durante el cambio de instrumentos. Especialmente emotivo fue el mano a mano en Qué más puedo pedirte entre dos artistas y mucho más que amigos. Antes de interpretarla, Quique se deshizo en halagos hacia César Pop. Más tarde haría lo propio con el resto de su banda, demostrando admiración sincera tanto a sus habituales Edu ‘Sunrise’ Olmedo (batería) y Alejandro ‘Boli’ Climent (bajo), como al joven guitarrista Nacho Mur (La M.O.D.A.), reemplazo de Toni Brunet.

Quique González

El repertorio avanza y comienzan a llegar los clásicos que la grada ansía corear a voz en grito, pero antes tenemos que volver a retorcernos por dentro. Primero con Los desperfectos, otra de esas composiciones de Avería y redención que vaticinaban, inadvertidas, todo lo que vendría años después. Más reposados, más conscientes, pero con el rock’n’roll aún latiendo en nuestro pecho. El acordeonista vallisoletano Jorge Arribas, la otra mitad de Fetén Fetén, aparece para iluminar el escenario —y toda tu escalera— en Aunque tú no lo sepas y a nosotros se nos empieza a poner cara de despedida. Apenas nadie aguanta sentado la traca final. Los músicos sonríen henchidos de emoción mientras un ejército de teléfonos móviles centellea ante ellos. Quique recuerda sus inicios a orillas del Pisuerga, cita la sala Asklepios, sonríe, baila guitarra en ristre como si fuera Keith Richards, pero ya sabe que no necesita ser nadie más que el músico que soñó ser. Quien estuvo ahí desde el principio no puede reprimir un estallido de orgullo interno al ver hasta dónde ha llegado este pasajero que forma parte de ti y de mí. Anoche fue en la mía, pero quizá esta noche su nave de los locos fondee en tu ciudad y no tienes excusa para perdértelo. Salvo que ya no queden entradas.

Setlist

01 – Bienvenida.  

02 – Canción con orquesta.  

03 – El pasajero.  

04 – Sangre en el marcador.  

05 – Palomas en la quinta.  

06 – Polvo en el aire.  

07 – Su día libre.  

08 – Fiesta de la luna llena.  

09 – Qué más puedo pedirte, con César Pop.  

10 – Todo se acaba.  

11 – La nave de los locos.  

12 – La luna debajo del brazo.  

13 – Orquídeas.  

14 – Los desperfectos.  

15 – Dallas-Memphis.  

16 – Aunque tú no lo sepas, con Jorge Arribas.  

17 – La casa de mis padres.  

18 – Y los conserjes de noche.  

Bises  

19 – Clase media.  

20 – Salitre.  

21 – Vidas cruzadas.

Quque González – Gira Las palabras vividas. Auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes, de Valladolid. 24/01/2020. Media entrada.

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