The Sparks Brothers

The Sparks Brothers
★★★★☆

Si estás de gira, en el interior de una furgoneta, y comienzas a hablar de música, en un momento u otro la conversación girará en torno a Sparks. Así lo cuenta Beck al inicio del documental que aborda la carrera de una de las bandas de culto más carismáticas del panorama musical del último medio siglo. Rompedores, precursores, provocadores, innovadores, influyentes, constantes, imprevisibles, inclasificables y, en último término, inexplicables. El dúo norteamericano formado por los hermanos Ron y Russell Mael lleva 50 años en la brecha y ha conseguido a lo largo de su trayectoria algo tan improbable como poner de acuerdo a la crítica y a sus compañeros de profesión. Poseedores de un carisma único, el documental del realizador británico Edgar Wright (Shaun Of The Dead, Baby Driver) se adentra a lo largo de más de dos horas en su prolífica carrera no ya tratando de abordar la ímproba tarea de desentrañar sus secretos, sino de darlos a conocer al gran público y, al tiempo, satisfacer los paladares de sus acólitos más exigentes.

Rodado en un estilizado blanco y negro, el documental cuenta entre sus participantes con una nutrida nómina de estrellas del espectáculo. Artistas cuya existencia se vio sacudida, de una manera u otra, tras entrar en contacto con el particularísimo universo del dúo californiano. Luminarias del pop electrónico como Erasure, New Order y Duran Duran comparten confidencias junto a miembros de los Sex Pistols, Suede o Franz Ferdinand. Pero esto no es todo, también hay actores, directores, productores (Giorgo Moroder) y así un largo etcétera de testimonios que complementan el material de archivo videográfico que recorre la práctica totalidad de los 25 —ya 26, si contamos con la BSO de la película Annette— álbumes publicados por la banda a lo largo de los años. El ritmo es ágil y la manera de relatarlo es digna heredera del lenguaje irónico y metarreferencial que Ron y Russell han cultivado durante toda su carrera.

Wright demuestra su orgullosa condición de fan y compone un retrato lindante con lo hagiográfico, pero que no elude los periodos más complicados por los que tuvo que atravesar la banda a lo largo de su carrera. Sí se echa en falta una mayor profundidad a la hora de acercarse a las figuras de ambos integrantes, pero tal vez sea un imposible eso de querer explicar lo inexplicable. Lo cierto es que con la innegable complicidad de los hermanos Mael, Wright logra plasmar su peculiar universo de manera accesible y atractiva. A todo ello contribuyen además en gran medida las incesantes muestras de admiración procedentes de colegas y colaboradores a lo largo de los años, que el metraje recoge sin hurtar un ápice de emoción, ni parecer forzado o impostado; algo que se agradece e incluso logrará que más de un espectador se anime a zambullirse en su sorprendente y, por momentos, genial discografía.

Puntuación: 4 de 5.

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