Special

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★★★★☆

Venga, voy a empezar con la broma más obvia: la serie Special (Netflix) es muy muy especial. De esas producciones pequeñitas, sin muchas pretensiones y que apenas se conocen. La descubrí por casualidad y ojalá haberlo hecho antes. La historia se centra en Ryan, un chico con parálisis cerebral, joven y homosexual, que empieza a trabajar como escritor en una revista, a vivir por su cuenta, a salir más, a conocer gente. Detrás del personaje está el actor Ryan O’Connell, quien también escribe, produce y dirige a partir de su experiencia personal con discapacidad funcional. Precisamente, la manera en la que O’Connell nos muestra la vida de una persona con este tipo de discapacidad, a través de su visión cómica, cruda y real, marca la diferencia de esta serie respecto a otros productos en los que, en general, el tratamiento es condescendiente.

Special es, sobre todo, real. Con un toque de humor ácido y de reírse de uno mismo, tiene momentos divertidos, tiernos, cercanos, pero también otros más crudos y tristes. Como la vida misma. Y también es transgresora, por la representación LGBTI+ y la diversidad funcional que muestra, y porque visibiliza un tema que, hasta ahora, pocas veces se ha tratado: la discapacidad y la homosexualidad. Y, en este caso, también lo hace de una manera natural. Ese tratamiento realista alcanza su máximo exponente a través del protagonista, Ryan, un personaje que, precisamente porque no es perfecto, es más real. A ratos te olvidas de que es un personaje de una serie y simplemente ves a la persona. A alguien que trata de encontrar su sitio, de ser independiente, de sobrevivir a un trabajo algo precario; a alguien egoísta, perdido, a ratos difícil de aguantar. Pero también valiente, luchador, divertido… humano.

El personaje de Ryan está bien acompañado por, entre otros, su mejor amiga, Kim (Punam Patel), quien nos brinda algunos de los momentos más divertidos de la serie, o su madre, Karen (Jessica Hecht, quien para mí siempre será Susan, en Friends), conmovedora en esa transición de buscarse a sí misma cuando Ryan se va de casa y tiene que recordarse que ya no solo es madre, sino también mujer. Avisado por Netflix de su cancelación, O’Connell pudo cerrar la historia y darle un digno final tras dos temporadas. Los capítulos de la primera duran quince minutos, y los de la segunda, treinta. Vamos, que te ves la serie en una tarde. Así que… no tienes excusas para no acompañar a Ryan en este viaje.

Puntuación: 4 de 5.

Publicado por Cintia Fernández Ruiz

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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