The Batman

The Batman
The Batman
★★★★★

Aceptar el reto de revivir la franquicia del hombre murciélago tras el doble descalabro de Zach Snyder y la siempre alargada sombra de Christopher Nolan parecía más un caramelo envenenado para la ascendente carrera del solvente Matt Reeves que el proyecto destinado a catapultarlo a los altares del noir tenebroso. El resultado se salda con nota y The Batman no palidece (ejem) ante las comparaciones más exigentes. Reformulando la historia clásica del caballero oscuro, más oscuro que nunca, y despojando al (anti)héroe de Gotham de toda cualidad sobrehumana, sin que esto suponga humanizarlo —es el signo de los tiempos—, Reeves y el guionista Peter Craig consiguen recuperar el espíritu primigenio de DC. No en vano, Detective Comics. Hay Nolan, desde luego, y mucho de cine negro detectivesco, pero aún hay más de David Fincher en las casi tres horas de metraje. Incontables guiños a Se7en y Zodiac, incluso a Alien³, que lejos de despersonalizar la cinta la enriquecen más allá de lo esperado. The Batman funciona como un thriller policiaco durante su arranque, en el que exprime al máximo los recursos narrativos del cómic y su trasposición a la gran pantalla.

El off del murciélago discurriendo en paralelo con unas imágenes que desde hace más de medio siglo cualquier lector de cómics lleva prendidas tras los párpados para perturbar su sueño consigue que este espectador se olvide de que está en una sala de cine y se zambuya hasta el fondo en la resolución de un enigma en el que lo que de verdad importan son los porqués, más allá del quién y el cómo. Reeves posee la habilidad de rodar la presentación de cada uno de sus protagonistas con un mimo y un cuidado reverenciales, lo que contribuye a ver esta cinta como una obra coral en la que la verdadera protagonista —hacía mucho que no ocurría esto— es la ciudad que (no) los alumbra. Una Gotham hedionda y lúgubre, desesperanzada y corrupta en la que aterradoramente cualquier espectador podría sentirse como en casa.

Pero para que con estos mimbres todo funcione hace falta un guion y unos actores que no den al traste con todas las buenas intenciones. Aquí entra en juego —junto a la majestuosa fotografía de Greig Fraser y el juguetón score de Michael Giacchino— la madura historia que aborda esta cinta en la que el viaje del héroe se troca en transformador periplo interior acompañada de unas interpretaciones rayanas con la excelencia. Con todas las miradas sobre Robert Pattinson hay que reconocer que su composición del anhedónico señorito Bruce está perlada de sutiles matices mientras que al enfundarse el traje azul y negro rebosa carisma e infunde terror. Chirría un poco que la única mujer ligeramente empoderada de verdad en este tipo de películas de los últimos años tenga que ver validados sus actos por el redentor de turno, pero el magnetismo de Zöe Kravitz y su mirada felina sacude (no solo) la gran pantalla durante todo el metraje. Muy bien los ya habituales Paul Dano, John Turturro y Jeffrey Wright con menciones especiales a las (por diferentes motivos) impactantes interpretaciones de Peter Sarsgaard y Colin Farrell. Quien tal vez desentona algo más es un Andy Serkis bastante más limitado sin postizos ni CGI.

Nota al margen. Para quien esto escribe que sus dos películas favoritas del cruzado enmascarado cuenten entre sus protagonistas con Catwoman y el Pingüino ya no es desde ahora mera curiosidad.

Puntuación: 5 de 5.

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