Personal e intransferible

Gira 'Sur en el valle'

Reencontrarse con los viejos amigos tiene estas cosas. Apenas hay tiempo para la nostalgia, más allá de las veladas referencias a los años mozos, alguna que otra coletilla que se desliza en mitad de la charla, miradas cómplices, sonrisas indisimuladas y admiración mutua. Cuando ese amigo lleva contigo la friolera de veinte años, es imposible que no te recorra un pellizco durante todo el día en el que sabes que se producirá el ansiado reencuentro. Y no se trata del ansia calenturienta de los amantes, sino de esas ganas desbocadas de exprimir el tiempo, sabedores ambos de que es un bien precioso y por mucho que queráis enjaularlo, vuela. Y quién sabe cuándo volveréis a encontraros, en estos días extraños. Quizá por todo ello, esta (pen)última vez que nos congregamos ante Quique González y los suyos antes de romper filas se siente distinta.

Los ecos mudos de la pandemia aún reptan entre las butacas de la platea, pese a las cañas en vaso de plástico. Aún no es lo mismo, pero casi. Contamos los minutos hasta que se apaguen las luces. Murmuramos de excitación con la irrupción de la banda en el escenario y no es hasta que el cantante pronuncia la primera palabra ante el micrófono que comenzamos a sentir ese hormigueo que nos recorre por dentro. Fluye la electricidad.y sopla de nuevo ese viento de libertad que nos recuerda todo cuanto perdimos en casa, los abrazos que no dimos, las veces que dijimos nunca y nunca más repetiremos de nuevo. Nuestros ojos se humedecen al echar la vista atrás, como en esos días en los que no había nada que hacer, tumbados en la cama. Nosotros, que vimos caer las torres de Manhattan en el telediario. Pero si algo nos han enseñado estos dos años es que ya nada es definitivo, salvo lo inevitable.

Y, poco a poco, nos dejamos ir. Ya hemos calentado las gargantas y damos palmas. Quique ha presentado a la banda (y a Vikingo, Ramsés, Laurita y el resto) realizando un recorrido por la geografía patria. Una suerte de epítome de la vida del músico ambulante y de su peripecia vital. La infancia vallecana, Mallorca, Valencia, Granada, Asturias, Cantabria. Souvenirs, artículos de coña. Ya estamos en casa. Redimidos —y aún algo averiados por dentro— nos montamos en un Chrysler antes de mojarnos los labios. Todavía queda algo entre nosotros. Tú también lo sabes. Así que ya sin remisión te tiras a matar desgañitándote de camino al Puerto de Santa María. Mañana vuelve a tocar en alguna parte, así que tienes que apurar los minutos que te quedan al máximo.

Este vis a vis se va convirtiendo poco a poco en un bis a bis a la luz de la luz del tornado. Sube el volumen y la intensidad cada vez que te fumas un Chester mirando al arrecife. Ya no sabes ni cuánto tiempo ha pasado, pero recuerdas que ya estabas allí en la Subterfugio, cuando se lanzó a pelear a la contra como un kamikaze, con su chica de entonces. Temes que se esté empezando a ir y en lugar de un rastro de confeti va dejando ovaciones y gritos de admiración a su paso. Le centellean los ojos cuando mira el anfiteatro. Un motor. Y vivir como le dé la gana.

Veinte años después, Don Enrique González Morales sigue recordando los bares de Valladolid donde empezó ante un puñado de incondicionales. Muchos de ellos seguían fieles a su cita este viernes en el Carrión y volvieron a sonar con una sola voz cuando se encienden los focos y una luciérnaga azul —y tú— volvéis a sentir que mereció la pena. Que esto sigue siendo personal, pero que ya somos legión. Y te volverán a centellear los ojos cuando se lo cuentes a Nora.

Quique González — Gira Sur en el valle.

Quique gonzález – Voz, Guitarra, armónica
Toni Brunet – Guitarra, coros
Jacob ‘Jackson’ Reguilón – Bajo, contrabajo
Edu ‘Sunrise’ olmedo – batería y percusión
Raúl Bernal – teclados, acordeón, coros
césar pop – teclados, guitarra, voces
Teatro Carrión, de Valladolid. 06/05/22

Setlist

  1. Sur en el valle.
  2. Lo perdiste en casa.
  3. Amor en ruta.
  4. Torres de Manhattan.
  5. Caminando en círculos.
  6. La fábrica.
  7. Avería y redención.
  8. Betty.
  9. Daiquiri Blues.
  10. Alguien debería pararlo.
  11. Te tiras a matar.
  12. La luna debajo del brazo.
  13. Su día libre.
  14. Tornado.
  15. Detectives.
  16. Salitre.
  17. No es lo que habíamos hablado.
  18. Kamikazes enamorados.
  19. Dallas—Memphis.
  20. Se estrechan en el corazón.
  21. La casa de mis padres.
  22. Bises:
  23. Los conserjes de noche.
  24. Puede que me mueva.
  25. Vidas cruzadas.

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