Cinco lobitos

★★★★★

Aunque en su etimología latina, lo inaudito es lo no escuchado, aquello que nos resistimos a verbalizar, en la segunda acepción que recoge la RAE para el término encontramos esto: «que no puede admitirse o tolerarse y merece ser rechazado». Puede que así de sopetón resulte extraño, pero ambos significados se encuentran íntimamente ligados en Cinco lobitos, el primer largometraje de Alauda Ruiz de Azúa. Desarmante y realista retrato de la maternidad en el que los silencios resuenan con estruendo. En el que los tequieros y los losientos que no se dicen hablan más que las palabras. De una forma muy madura e inteligente, Ruiz de Azúa trenza las relaciones familiares a través de los diálogos entre su cuarteto protagonista. Quinteto, en realidad, aunque una de las (decisivas) protagonistas no esté en disposición de comunicarse verbalmente. Los condicionantes culturales que nos atan, la tradición, las nuevas relaciones sociolaborales… todos ellos, asuntos que condicionan nuestra existencia y que desde la perspicaz y nada moralizante mirada de la realizadora y guionista nos muestran una realidad inmutable: el papel de la mujer como cuidadora. La doble vertiente de las relaciones materno-filiales es el eje central de una película que, pese a contar con un acertadísimo reparto (Ramón Barea, Mikel Bustamante, José Ramón Soroiz) cuenta con su mayor baza en el excelso binomio que forman Laia Costa (Amaia) y Susi Sánchez (Begoña). Costa, en su doble vertiente madre-hija nos regala la interpretación más completa de su fulgurante carrera.

Contenida y repleta de matices, su presencia en pantalla guía una película intimista en su premisa, pero universal en su desarrollo. Una cinta delicada y áspera por la que se desliza el amor, la culpa, la entrega, la renuncia, el deseo, el cariño, la resiliencia, el perdón y un sinfín de sentimientos y emociones que brotan de las situaciones extremas ante las que nos coloca la vida. Es en ese camino de doble sentido, simbolizado por Amaia y Begoña donde la película alcanza cotas de emoción apabullantes. Rodada con un gusto digno de elogio que engrandece la lustrosa fotografía de Jon D. Domínguez y la emotiva banda sonora de Aránzazu Calleja, la cinta posee secuencias demoledoras y está repleta de imágenes cargadas de un simbolismo y una melancolía que revelan la implicación de la realizadora en el proyecto. Exquisita en los detalles y demoledora como el trino de un petirrojo fuera de plano al caer la tarde, Cinco lobitos es una de las películas españolas del año y la constatación de que nos encontramos ante una de las directoras a tener en cuenta en los próximos años.

Puntuación: 5 de 5.

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