El décimo

«Deme uno que acabe en siete». Cada miércoles se repetía el mismo ritual. Siempre a la misma hora. Puntual a la cita. Detrás del cristal, ella había desarrollado al cabo de los años una extraña habilidad para descubrir cuál era el número favorito del siguiente cliente. El juego comenzó un día por puro divertimento. PorSigue leyendo «El décimo»